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COVID-19: EL EJÉRCITO ARGENTINO COMO PRIMERA RESPUESTA DEL ESTADO

Teniente coronel Carlos María Fraquelli, Ejército Argentino

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Integrantes del Regimiento de Artillería 1 reparten raciones de comida en La Matanza. (Foto: Secretaría General del Ejército Argentino)

Durante la tarde del viernes 28 de febrero de 2020, en una ceremonia llevada a cabo en la plaza de armas de los históricos cuarteles del Regimiento de Infantería 1 «Patricios» en la ciudad de Buenos Aires, el ministro de Defensa tomó juramento al nuevo jefe del Estado Mayor General del Ejército, general de brigada Agustín Humberto Cejas, quien relevó de forma natural y dentro del contexto del cambio de autoridades acontecido en la República Argentina, al teniente general Claudio Ernesto Paqualini, quien estuvo al frente de la fuerza desde el 15 de febrero de 2018.

Entre todos los conceptos vertidos por el general Cejas durante su emblemático discurso de asunción del cargo, identificado con la frase «Somos el Ejército», hubo un pasaje que sería premonitorio para los tiempos que se avecinaron. Con la irrupción de la pandemia producida por el COVID-19, el cual ha cambiado la vida de todos los habitantes del planeta a una velocidad jamás imaginada, se han redefinido los roles y las funciones de muchas instituciones del Estado, que comenzaron a buscar la forma de hacerle frente. Refiriéndose al Ejército Argentino y sus funciones, el general Cejas expresó: «La patria es la gente a la que acompañamos como primera respuesta del Estado ante una emergencia»1.

A menos de tres semanas de producirse el cambio de autoridades castrenses, el Gobierno de la República Argentina decretaría la cuarentena con una serie de medidas que incluyeron el aislamiento social preventivo y obligatorio, el cierre de las fronteras nacionales, la restricción para la circulación de personas por la vía pública, autorizándose solamente casos excepcionales, y la reducción de las actividades económicas y de comercio, quedando permitidas únicamente aquellas consideradas esenciales para la subsistencia y para evitar el desabastecimiento de la población.

En este contexto, demostrando ser verdaderamente la «primera respuesta del Estado ante una emergencia», el Ejército Argentino, en el marco de una operación conjunta de protección civil sin precedentes, comenzó a formar parte del «despliegue operacional más grande desde la guerra de Malvinas de 1982» que realizan las Fuerzas Armadas argentinas en todo el territorio nacional2.

Efectivos del Ejército Argentino remolcan una cocina de campaña por barrios del conurbano bonaerense. (Foto: Secretaría General del Ejército Argentino)

Las operaciones de protección civil en la doctrina argentina

En la doctrina vigente del Ejército Argentino se contemplan las operaciones de protección civil (este es el caso de la operación en desarrollo para hacer frente al COVID-19, denominada operación General Manuel Belgrano) como parte de aquellas operaciones subsidiarias que las fuerzas terrestres están en capacidad de llevar a cabo. Entre las finalidades últimas que buscan dichas operaciones subsidiarias se incluye el restablecimiento de las condiciones de vida preexistentes que pueden ser alteradas por alguna catástrofe natural o producida por el hombre, concepto aplicable a la situación provocada por esta pandemia.

Con respecto a las operaciones de protección civil, el departamento de doctrina del Ejército Argentino ha desarrollado minuciosamente la forma de planificarlas y ejecutarlas, destacando que existen tres tipos de acciones particulares que pueden ser llevadas a cabo como parte de estas operaciones: la ayuda humanitaria, el apoyo a la comunidad y la asistencia humanitaria.

No es casualidad que las distintas acciones en las que se encuentra empeñado el Ejército Argentino para enfrentar al COVID-19 se estén desarrollando de forma ordenada, con profesionalismo y con un óptimo aprovechamiento de los recursos, de los medios materiales y del personal disponible.

Otro aspecto importante descrito en la doctrina militar argentina son las cuestiones legales, ya que las operaciones de protección civil «se encuentran encuadradas en la normativa legal vigente, a partir de los conceptos establecidos en la Constitución Nacional, las leyes del ámbito de la defensa, su reglamentación, decretos y directivas particulares, plexo normativo en el cual están enmarcados estos tipos de apoyos»3.

Funciones logísticas como transporte, evacuación, alojamiento, racionamiento, abastecimiento de efectos, asistencia sanitaria, apoyo de comunicaciones e informática, mano de obra, instalación de albergues, por mencionar algunas, son las principales tareas que el Ejército Argentino comenzó a desarrollar en toda la geografía argentina (incluyendo los lugares más remotos del país) desde el inicio de la operación COVID-19, que luego recibiría el nombre de operación General Manuel Belgrano.

Módulos de internación del hospital reubicable del Ejército Argentino. (Foto: Secretaría General del Ejército Argentino)

La operación General Manuel Belgrano

El 13 de marzo de 2020, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general de brigada Juan Martín Paleo, quien también había sido puesto en funciones la última semana de febrero, emitió una directiva dando los lineamientos generales para comenzar a elaborar los planes para dar respuesta a la situación generada por la pandemia y hacer frente al COVID-19. Comenzó así a configurarse una operación de protección civil inédita en la historia de las Fuerzas Armadas argentinas, la operación General Manuel Belgrano.

En esta directiva se determinó la conformación de catorce comandos conjuntos de zonas de emergencia y diez fuerzas de tarea con puestos de comando y control, quedando comprendida la totalidad de la extensión del país en esta división jurisdiccional. Para cada una de dichas zonas de emergencia, que podían llegar a abarcar una o varias provincias según cada caso, se designó un comandante conjunto que disponía de fuerzas del Ejército Argentino de la magnitud de una gran unidad de combate (brigada) por cada jurisdicción para realizar tareas de apoyo a la comunidad y de ayuda humanitaria. A estas fuerzas se les podían agregar elementos de las otras Fuerzas Armadas, según su distribución en cada zona de emergencia.

El comandante operacional de las Fuerzas Armadas, general de brigada Martín Deimundo Escobal, quedó a cargo de esta operación y coordinó las actividades y los esfuerzos de los catorce comandos conjuntos de zonas de emergencia. En una reunión realizada por el presidente de la nación, con la presencia del ministro de Defensa y los mandos militares, que tuvo lugar el 20 de marzo, el general de brigada Deimundo sostuvo que «los 90 000 hombres de las Fuerzas Armadas han sido redireccionados a la operación COVID-19»4.

Los comandantes conjuntos de zonas de emergencia realizaron el correspondiente planeamiento. Para ello, tuvieron en cuenta que sus medios (unidades de las distintas armas, tropas técnicas y servicios) debían ser reorganizados para operar y explotar al máximo sus capacidades de sanidad; logística de material (como transporte de efectos; almacenamiento, preparación y distribución de alimentos; y obtención, potabilización y distribución de agua); comando, control y comunicaciones; empleo de mano de obra; y apoyo para incrementar la capacidad de alojamiento de hospitales y otras instituciones.

Fue así que los jefes de las unidades de combate distribuidas en todo el territorio argentino debieron adaptar las organizaciones de sus regimientos de infantería y caballería y grupos de artillería o batallones de ingenieros para hacer frente al nuevo desafío que imponía la operación General Manuel Belgrano. Las tareas de naturaleza logística de apoyo a la comunidad serían el aporte principal que realizarían las Fuerzas Armadas como parte de los esfuerzos coordinados que iniciaban las distintas instituciones y agencias del Estado para contener y mitigar los efectos del COVID-19.

Elaboración de raciones para ser distribuidas por integrantes del Ejército Argentino en La Matanza. (Foto: Secretaría General del Ejército Argentino)

Las tareas realizadas por el Ejército Argentino

A poco más de mes y medio de haber comenzado las tareas en el terreno (conforme la operación de protección civil mencionada y teniendo como fortalezas el amplio despliegue territorial de la fuerza, la idoneidad de los mandos para gestionar diferentes tipos de crisis y la capacidad de todo el personal para aprender con rapidez nuevas tareas), el Ejército Argentino ha desarrollado una serie de actividades entre las que solo por mencionar algunas se destacan:

  • La instalación de un hospital militar reubicable en Campo de Mayo (la guarnición militar más grande que la fuerza tiene en el Área Metropolitana de Buenos Aires). Dicho elemento sanitario está conformado por contendores con unidades médicas, de internación y logísticas, de características similares al hospital que las Fuerzas Armadas argentinas tuvieron desplegado en Haití bajo el mandato de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) por más de una década5.
  • El alistamiento de todo el personal de sanidad de la fuerza y la puesta a disposición de los sistemas de salud provinciales de los diferentes hospitales militares con los que el Ejército Argentino cuenta en provincias como Córdoba, Mendoza o Salta, o en ciudades como Río Gallegos o Comodoro Rivadavia, entre otras.
  • La fabricación de barbijos, camisolines y sábanas, principalmente en las instalaciones de la Sastrería Militar (ubicada en El Palomar, provincia de Buenos Aires), pero también en muchas otras unidades militares de todo el país que emplean para este trabajo al personal de sastres de las secciones de intendencia de las unidades de combate y de las bases de apoyo logístico. Incluso se ha llegado a contar con el apoyo voluntario de esposas de oficiales y suboficiales para realizar estas tareas de costura.
  • La participación de la Aviación de Ejército, la cual realiza vuelos de reconocimiento con helicópteros para identificar aglomeraciones de personas que pudieran estar vulnerando el aislamiento obligatorio y dar alerta a las fuerzas policiales y de seguridad.
  • El armado de carpas próximas a hospitales públicos de todo el país y en las zonas de frontera, que junto con la entrega de camas, colchones y frazadas de abrigo, permite aumentar la capacidad de internación de pacientes intermedios o de personas que deban permanecer aisladas cumpliendo la cuarentena.
  • La confección y distribución de alimentos con cocinas de campaña en las zonas más necesitadas y de mayor conglomerado de población como los partidos bonaerenses de La Matanza, Quilmes, Moreno o La Plata. La distribución de raciones y alimentos no solo se lleva a cabo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (en donde en partidos como La Matanza se distribuyen más de 24 000 raciones diarias de comida desde las primeras semanas de marzo), sino también en muchos barrios vulnerables de las catorce zonas de emergencia en las que fue dividido el país.
  • La perforación de pozos de agua para luego realizar tareas de obtención, potabilización y distribución por parte de elementos específicos del arma de ingenieros en áreas inhóspitas de la provincia de Salta, elevando la calidad de vida y las condiciones de salubridad de las familias que habitan en esas zonas alejadas.
  • La participación del personal militar de sanidad (médicos, enfermeros, odontólogos, bioquímicos, farmacéuticos e incluso veterinarios) de todas las unidades militares en actividades como la asistencia en las campañas de vacunación, la producción de desinfectantes a base de color u otras tareas específicas de cada profesión, colaborando con los trabajadores de la salud de hospitales públicos municipales y provinciales.
  • La instalación de carpas, colchones y camas para albergar a turistas que regresan al país y deben permanecer aislados realizando la cuarentena obligatoria en localidades fronterizas como Puerto Iguazú.
  • El almacenamiento y transporte de víveres y productos alimenticios a requerimiento de distintos Gobiernos provinciales (por ejemplo: de las provincias de Neuquén, San Juan y Jujuy) e incluso entre comunidades de pueblos originarios que habitan en zonas de difícil acceso.
  • La articulación de esfuerzos entre distintas autoridades y agencias estatales en los comandos conjuntos de zona de emergencia para brindar asesoramiento y asistencia por parte de personal militar especialista en la toma de decisiones y proporcionar además apoyo de comunicaciones, de informática y provisión de cartografía.
  • El desarrollo de un sistema de mapeo dinámico por parte de la Dirección de Inteligencia del Ejército, con la colaboración de la Facultad de Ingeniería del Ejército. Esta herramienta es de suma utilidad y proporciona información en tiempo real a los máximos niveles de la conducción de la fuerza, detallando la evolución y el desarrollo de las actividades que se llevan a cabo en la lucha contra el COVID-19.

A estas actividades que desarrolla el Ejército Argentino, encontrándose en su máximo nivel de alistamiento, se suman las tareas que realizan la Fuerza Aérea y la Armada Argentina, también en el marco de la operación General Manuel Belgrano, que como se expresó anteriormente, es una operación de carácter conjunto. Entre ellas se destacan los vuelos realizados por aviones Hércules C-130 para repatriar ciudadanos argentinos varados en Lima (Perú), la fabricación de alcohol en gel por parte del Laboratorio Farmacéutico Conjunto de las Fuerzas Armadas (en condiciones de producir hasta 10 000 litros por semana) y la instalación en el barrio porteño de Pompeya el mismo hospital reubicable de la Fuerza Aérea que prestó servicios en la (MINUSTAH)6-8.

Reparto de raciones en barrios carenciados del conurbano bonaerense por parte de integrantes del Regimiento de Artillería 1. (Foto: Secretaría General del Ejército Argentino)

Las experiencias adquiridas en otras operaciones

Si bien nadie sabe a ciencia cierta cómo, cuándo y con qué consecuencias finalizará esta pandemia, el Ejército Argentino comenzó su participación en la operación General Manuel Belgrano consciente de que el despliegue sería prolongado y con experiencia previa en otras operaciones subsidiarias, que junto con las operaciones tácticas (razón de ser de las Fuerzas Armadas), constituyen las operaciones militares.

Entre las operaciones subsidiarias que permitieron al Ejército Argentino adquirir conocimientos específicos aplicables a la lucha contra el COVID-19 se encuentran las operaciones militares de paz, como los despliegues en Haití y Chipre de cascos azules bajo el mandato de Naciones Unidas, y las ya mencionadas operaciones de protección civil, como la ayuda proporcionada a la población durante inundaciones, aluviones, erupciones de volcanes y otros desastres naturales acaecidos en varios puntos del país. A estas actividades se suma el amplio despliegue territorial que el Ejército Argentino realiza periódicamente para custodiar las urnas durante los comicios electorales, lo cual demanda un gran esfuerzo logístico y requiere la participación de la gran mayoría de sus efectivos.

Muchas de las actividades de apoyo a la comunidad y tareas de asistencia humanitaria que el Ejército Argentino actualmente realiza son similares a las que fueron llevadas a cabo en los más de diez años en que tuvo a su personal desplegado en la MINUSTAH. En Haití, muchos oficiales, suboficiales y soldados adquirieron valiosas experiencias que están siendo aplicadas en la lucha contra el COVID-19.

La confección, el transporte y la distribución de alimentos y agua, la asistencia sanitaria a la población local o el mismo trabajo interagencial con otras fuerzas estatales, tareas que el Batallón Conjunto Argentino llevó a cabo eficientemente entre 2004 y 2015 en la ciudad haitiana de Gonaïves (y en todo el departamento de Artibonite), son ahora actividades que están siendo desarrolladas en muchas ciudades, provincias y municipios argentinos, en donde los integrantes del Ejército Argentino son recibidos efusivamente y con las mayores demostraciones de afecto por parte de sus conciudadanos.

Pero la naturaleza de la misión que cumplen actualmente los militares argentinos es diferente a aquella que cumplieron en el asolado país caribeño. El general de brigada Néstor D’Ambra, quien actualmente se desempeña como comandante conjunto de la Zona de Emergencia Metropolitana (la más demandante y densamente poblada de toda la Argentina) y que en 2010 estuvo a cargo del Batallón Conjunto Argentino durante el trágico terremoto que devastó Haití dijo al respecto:

Estuve en el terremoto de Haití, pero fue distinto. En ese caso, después del terremoto, hubo siete réplicas, durante las cuales siguió muriendo gente. Una vez que pasó la séptima réplica, se terminó. En cambio, ahora, la situación actual es día a día, minuto a minuto, tratando de aplanar la curva de infecciones, de modo tal que el sistema sanitario argentino pueda contener y asistir a todo aquel que se infecta. Y eso hace que, hasta ahora, tengamos un comportamiento muy adecuado. Sabemos que la situación puede escalar y estamos preparados para eso. Esta pandemia no termina y nosotros nos estamos preparando…9.


Y agregó que en Argentina:

Desde la guerra de Malvinas, no hubo un despliegue tan grande de efectivos militares ocupados en un tema operacional.


Personal del servicio de intendencia desplegado en La Matanza prepara racionamiento que será distribuido entre la población. (Foto: Secretaría General del Ejército Argentino)

Consideraciones finales

El Ejército Argentino ha reaccionado muy rápidamente ante el estallido de la pandemia del COVID-19, siendo una parte muy importante de la primera respuesta que el Estado está dando ante esta situación de emergencia. Prueba de ello es la intensidad de tareas cumplidas desde el comienzo de esta operación. Durante los primeros 20 días de lucha contra el coronavirus, las Fuerzas Armadas argentinas realizaron casi 500 misiones de ayuda humanitaria y apoyo a la población (llegando a principios de mayo a superar las 1000), y la mayor parte de ellas fueron ejecutadas por el Ejército Argentino10.

Con la premisa básica de que la consciente preparación para la guerra, razón de ser del Ejército Argentino, permite afrontar este tipo de situaciones de crisis, esta fuerza armada ha demostrado fortalezas de consideración. Entre ellas se destacan el gran despliegue territorial de su fuerza operativa, con presencia efectiva en todo el país, y la capacidad de organización para realizar el planeamiento y la ejecución de tareas interdisciplinarias e interagenciales que requieren articulación con otras agencias estatales (en particular, con las áreas de Salud y Desarrollo Social).

Como herramienta del Estado y teniendo como parte de su misión la cooperación para lograr el bienestar de los habitantes del país, el Ejército Argentino está totalmente abocado a la lucha contra la pandemia, llegando en oportunidad con su parte de la solución a un problema que por su naturaleza requiere la actuación coordinada de muchos actores.

Sin duda, la capacidad de organización y los muy variados medios logísticos puestos a disposición son elementos necesarios para poder luchar contra este enemigo invisible. Pero el recurso más importante que siempre hizo la diferencia en todas las actividades que el Ejército Argentino ha realizado en sus más de dos siglos de historia es y sigue siendo el humano. Se trata de un conjunto cohesionado de hombres y mujeres con principios éticos y valores morales elevados que están enfrentando este desafío único con un alto grado de compromiso y dedicación, dejando de lado a sus propias familias y seres queridos para cuidar a los ciudadanos a quienes juraron defender y demostrando desde el primer al último integrante de la fuerza la profunda satisfacción interior que se sintetiza en la expresión: «¡Somos el Ejército!».


Notas

  1. INFOBAE, «El General de Brigada Agustín Humberto Cejas asumió la jefatura del Ejército Argentino», 29 de febrero de 2020, accedido el 20 de abril de 2020, https://www.infobae.com/politica/2020/02/29/el-general-de-brigada-agustin-humberto-cejas-asumio-la-jefatura-del-ejercito-argentino/.
  2. CLARÍN, «El llamado “Operativo Dorrego III” Coronavirus en Argentina: Las FF.AA. ya ejecutan el mayor despliegue operacional desde la guerra de Malvinas», 11 de abril de 2020, accedido el 20 de abril de 2020, https://www.clarin.com/politica/coronavirus-argentina-ff-aa-ejecutan-mayor-despliegue-operacional-guerra-malvinas_0_735aUhTbk.html.
  3. ROB-00-01, «Conducción para las Fuerzas Terrestres», Ejército Argentino, Departamento de Doctrina, Año 2014, Capítulo XV, Artículo 15.010.
  4. INFOBAE, «Alberto Fernández les dio instrucciones a las Fuerzas Armadas y repasó las tareas de control durante la cuarentena», 20 de marzo de 2020, accedido el 24 de abril de 2020, https://www.infobae.com/politica/2020/03/20/alberto-fernandez-les-dio-instrucciones-a-las-fuerzas-armadas-y-repaso-las-tareas-de-control-durante-la-cuarentena/.
  5. PÁGINA12, «Cómo es el hospital que montó el Ejército en Campo de Mayo», 24 de marzo de 2020, accedido el 26 de abril de 2020, https://www.pagina12.com.ar/254900-coronavirus-como-es-el-hospital-que-monto-el-ejercito-en-cam.
  6. CLARÍN, «Coronavirus: dos aviones de la Fuerza Aérea traerán a los argentinos varados en Perú», 21 de marzo de 2020, accedido el 27 de abril de 2020, https://www.clarin.com/sociedad/coronavirus-aviones-fuerza-aerea-traeran-argentinos-varados-peru_0_1BUXH6VSU.html.
  7. CLARÍN, «Coronavirus en Argentina: la historia del laboratorio militar que fabrica alcohol en gel», 14 de marzo de 2020, accedido el 27 de abril de 2020, https://www.clarin.com/sociedad/coronavirus-argentina-historia-laboratorio-militar-fabrica-alcohol-gel_0_KS1W7lG-.html.
  8. PÁGINA12 «El hospital reubicable de la Fuerza Aérea ya se instaló en Pompeya», 28 de marzo de 2020, accedido el 27 de abril de 2020, https://www.pagina12.com.ar/256014-el-hospital-reubicable-de-la-fuerza-aerea-ya-se-instalo-en-p.
  9. INFOBAE, «General D’Ambra: “Desde Malvinas, no había un despliegue tan grande como este”», 25 de abril de 2020, accedido el 27 de abril de 2020, https://www.infobae.com/def/defensa-y-seguridad/2020/04/25/general-dambra-desde-malvinas-no-habia-un-despliegue-tan-grande-como-este/.
  10. PERFIL, «Los militares desplegaron 500 misiones en 20 días de lucha contra el coronavirus», 12 de abril de 2020, accedido el 28 de abril de 2020, https://www.perfil.com/noticias/politica/los-militares-desplegaron-500-misiones-en-20-dias-de-lucha-contra-el-coronavirus.phtml.

El teniente coronel Carlos María Fraquelli, Ejército Argentino, es oficial de estado mayor del Ejército Argentino y del Ejército del Perú. Posee los grados de licenciado en Administración de Empresas, licenciado en Estrategia y Organización, posgrado de profesor universitario en Ciencias de la Administración y magister en Ciencias Militares obtenido en la Escuela Superior de Guerra del Ejército del Perú. Participó como integrante del Estado Mayor de la Misión de Naciones Unidas UNFICYP (Chipre) y fue nombrado como segundo jefe del Regimiento de Infantería de Montaña 11 «General Las Heras» y del Batallón Conjunto Argentino 19 «Haití», que fue desplegado en MINUSTAH. Se desempeñó como jefe del Batallón de Infantería del Colegio Militar de la Nación y como instructor invitado en el Centro Conjunto de Operaciones de Paz de Brasil (CCOPAB). Actualmente se desempeña como jefe del Regimiento de Infantería de Montaña 10 «Teniente General Racedo», que opera en la Zona de Emergencia de Neuquén, en la Patagonia argentina.

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