Revista Profesional del Ejército de EUA

Edición Hispanoamericana

¿La colaboración entre grandes poderes?

Un posible modelo para la gobernanza ártica

Mayor Dai Jing, Fuerzas Armadas de Singapur

Sargento primero Raymond Huff, Ejército de EUA

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El soldado Gatwech Both, de la Guardia Nacional del Estado de Alaska, proporciona fuego de supresión con su equipo, el 2 de marzo de 2018, durante el ejercicio Arctic Eagle 2018 en Fort Greely, Alaska. Los integrantes de la Guardia Nacional del Estado de Alaska han operado con éxito en el Ártico y han defendido Alaska por más de setenta y seis años. (Foto: Especialista Michael Risinger, Guardia Nacional del Ejército de EUA)

Una vez considerado como un paisaje helado solamente de interés para científicos, el Ártico recibe cada vez más la atención de la comunidad internacional. El cambio climático ha experimentado una subida media de 0.9 grados centígrados en los últimos 140 años. Sin embargo, en el Ártico las temperaturas han aumentado dos veces más que el promedio global debido a un ciclo de retroalimentación de refuerzo llamado la «amplificación ártica», donde el agua salada más oscura absorbe más calor y, a su vez, derrite más hielo1. En los últimos cincuenta años, el hielo en el mar Ártico ha quedado reducido a alrededor de la mitad de su tamaño original2. Aunque los científicos todavía no han llegado a un acuerdo sobre la línea de tiempo del deshielo, se estima que en menos de 15 a 30 años, habrá partes del mar Ártico que no estarán cubiertas de hielo por períodos prolongados anualmente3.

Para los Estados que colindan el mar Ártico—Canadá, Finlandia, Islandia, el Reino de Dinamarca, Noruega, Rusia, Suecia y Estados Unidos—, el deshielo conlleva la posibilidad de acceder a recursos previamente inaccesibles. Se estima que una quinta parte de la reserva mundial de hidrocarburos se encuentra bajo el hielo ártico4. Además de hidrocarburos, un mar Ártico descongelado también proporcionaría otras fuentes de peces, minerales, metales, y energía hidroeléctrica, eólica, geotérmica, mareomotriz y solar5. Por otra parte, la reducción de la barrera natural formada por el hielo presenta una amenaza a la seguridad. Por lo tanto, todos los Estados árticos tienen distintos intereses para mantener las rutas comerciales, desarrollo de recursos, reivindicaciones de las capas de hielo y estabilidad regional (véase la figura 1)6.

Figura 1. Rutas marítimas y zonas de exclusión económica árticas. (Figura cortesía del Arctic Portal. Fuentes: Arctic Monitoring & Assessment Programme, Northern Sea Route Information Office, National Snow and Ice Data Center, y International Maritime Organization)

Otros Estados no árticos —China, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, Países Bajos, Polonia, Singapur, Corea del Sur, España, Suiza y el Reino Unido— han declarado sus intereses en la región y han ingresado al Consejo Ártico como observadores permanentes7. Para ellos, el acontecimiento más importante posiblemente es la viabilidad de las vías fluviales que abrirán en el mar Ártico a medida que disminuye el hielo. Si queda completamente abierta, la Ruta Marítima Transpolar, la Ruta del Mar del Norte y el Paso del Noroeste podrían acortar los tiempos de envío de Europa a Asia8. Además, sin las limitaciones de canal en las rutas marítimas tradicionales, los buques de carga más grandes pueden proporcionar mayores economías de escala en sus viajes9. Debajo del agua, el acceso al fondo del océano significa que pueden instalarse más cables de fibra óptica submarinos, haciendo las telecomunicaciones más eficientes y seguras10. Puesto que muchos de los Estados no árticos se benefician de las rutas comerciales tradicionales, la posible interrupción del comercio causado por el deshielo en el mar Ártico representa una amenaza existencial. Más allá de las rutas comerciales, muchos de estos Estados están interesados en acceder a los posibles recursos en el Ártico11.

En este marco, múltiples Estados árticos y no árticos avanzan para ganar una ventaja, o hasta la hegemonía, antes de que se derrita el hielo. Como consecuencia, la cuestión de si la gobernanza regional debe ser restringida a los Estados árticos o extendida globalmente es importante. Con este fin, los autores sostienen que los efectos ambientales, económicos y de seguridad de la región ártica son de carácter global, su gobernanza, en consecuencia, también debe ser global. Por lo tanto, como Estado ártico y la economía más grande del mundo, Estados Unidos debe liderar el proceso para fomentar la cooperación internacional en el Ártico.

Colaboración, competencia y conflicto

A primera vista, parece que la tendencia en el Ártico se basa en la cooperación en lugar del conflicto, lo cual resulta en afirmaciones de que las tensiones en el mar Meridional de China podrían resolverse analizando cómo los Estados árticos resuelven y gestionan sus disputas12. Por ejemplo, desde su formación en 1996 como parte de la Declaración de Ottawa, el Consejo Ártico ha establecido tres acuerdos jurídicamente vinculantes sobre la búsqueda y rescate, preparación para la contaminación por hidrocarburos e investigación científica13. Además, los países en la región ártica y la Unión Europea (UE) colectivamente han acordado no incrementar actividades pesqueras en las aguas árticas por 16 años, como mínimo, para que la comunidad científica tenga la oportunidad de estudiar los efectos ecológicos del deshielo del hielo marino a largo plazo14. Hasta ahora, las disputas territoriales en la región son arbitradas en gran parte por propuestas o acuerdos bilaterales bajo el Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS)15.

Sin embargo, entre bastidores se puede descubrir una variedad de esfuerzos diplomáticos, informacionales, económicos y militares hechos por los países con intereses en el Ártico. La posición de la mayoría de estos países principalmente es adherirse al orden y la cooperación entre Estados basado en las leyes internacionales. Sin embargo, algunas reivindicaciones no han sido resueltas y, como resultado, algunos países defienden sus intereses con una expansión militar.

De todos los Estados árticos, parece que Rusia toma las acciones más agresivas. Con inversiones de US$ 300 mil millones en su infraestructura ártica, Rusia envía un claro mensaje en cuanto a sus ambiciones en la región16. El presidente ruso, Vladimir Putin, declaró abiertamente que la Ruta del Mar del Norte es una vía de transporte internacional a la par con las rutas tradicionales y reclamó partes de la ruta como aguas internas de Rusia, lo que significa que Rusia podría decidir cuales buques podrían atravesar la ruta y, en esencia, monopolizar esta vía fluvial17.

Más allá de la retórica, parece que Rusia está preparada para defender sus reivindicaciones con sus fuerzas militares. Los primeros indicios ocurrieron en 2007, cuando un submarino ruso plantó una bandera rusa de titanio debajo del Polo Norte18. Desde entonces, Rusia ha desarrollado una extensa gama de cuarenta rompehielos, buques navales, despliegues militares terrestres e infraestructura militar en el extremo norte19. Se han establecido complejos de mísiles antibuques y puertos a lo largo de la frontera marítima norte de Rusia, incluso sitios en islas que presentan una amenaza a todo tipo de embarcación que tiene interés en el Ártico. Si bien no está directamente relacionado con el Ártico, la retirada de Rusia y Estados Unidos del Tratado sobre las fuerzas nucleares de alcance intermedio es motivo de preocupación porque es un signo de hostilidad20. En su defensa, el hielo ártico tradicionalmente es considerado una barrera natural entre Rusia y los Estados de la OTAN21. A medida que se derrite el hielo, Rusia se siente presionada a fortalecer sus defensas en el norte del país.

Inusitadamente, Canadá también reclama que algunas partes del Paso del Noroeste son aguas internas de su país. Como consecuencia, Canadá protestó la travesía del buque USS Manhattan en 1969 como una violación de la soberanía canadiense por Estados Unidos. Con el fin de defender sus reclamos, Canadá tiene planes para modernizar sus capacidades militares en el Ártico con buques rompehielos, barcos patrulleros de alta mar, motonieves, equipos de vigilancia y comunicaciones satelitales22. Como una medida de disuasión, las Fuerzas Armadas de Canadá también han llevado a cabo ejercicios de defensa de soberanía anuales en el Ártico con la operación Nunalivit desde 200723. En otra demostración de soberanía, Canadá impidió la venta de tecnología de radar a Estados Unidos por motivos de seguridad nacional en 200824. Dicho esto, Canadá está teniendo cuidado de no parecer demasiado agresiva con despliegues permanentes en el Ártico25.

El nuevo gran poder que ha entrado en la región es China. En la Política Ártica de 2018, China se declaró un «Estado casi ártico» y expresó el deseo de construir una «ruta de seda ártica» a través de la región26. A diferencia de su postura hegemónica en el mar de China Meridional, la retórica china sobre el Ártico es de libertad comercial y respeto al Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar27. Abiertamente, las iniciativas de China en el Ártico en gran parte son un ejercicio de poder blando que se lleva a cabo a través de la investigación, inversiones y desarrollo de infraestructura con múltiples Estados árticos28. Actualmente, China gasta US$ 60 millones por año en la investigación en la región29. En términos económicos, China se ha comprometido con muchos Estados árticos para proporcionar fondos a proyectos en una iniciativa para ganar influencia en la región. En 2013, el gobierno estableció un acuerdo de libre comercio con Islandia, el primero con un país europeo. En 2014, proporcionó US$ 12 mil millones al proyecto Yamal LNG —una empresa rusa de gas natural licuado (LNG)— para completar un proyecto cuando disminuyeron los fondos como resultado de las sanciones impuestas pro EUA contra Rusia. China también ha colaborado con Estados Unidos y firmó un acuerdo para dar fondos al proyecto Alaska LNG en 2017. Más recientemente, a finales de 2018, China estaba en discusiones con Groenlandia sobre proyectos de infraestructura. Sin embargo, algunos funcionarios del gobierno groenlandés temen que el apoyo chino tendrá el precio del control de las materias primas del país30. A pesar del enfoque en la economía, en este punto, la concentración militar aún es relevante, porque China desplegó su primer buque rompehielos de fabricación nacional, el Snow Dragon II31. Además, China tiene planes para llevar a cabo operaciones navales y submarinas en el Ártico32.

Además de los países antes mencionados, hay otras partes que no lindan el Ártico que también han aumentado su enfoque en el Ártico. La UE está fabricando buques rompehielos y anunció su propia política con respecto al Ártico. Del mismo modo, la OTAN ha estudiado su participación futura en el Ártico. Países asiáticos tales como Corea del Sur y Singapur también han construido grandes rompehielos para acceder a las rutas marítimas en el Ártico33. Todas estas acciones sugieren que la atención prestada al Ártico es de carácter internacional y hay países que están dispuestos a invertir capital para hacer avances en la región.

A pesar de estos acontecimientos, algunos académicos piensan que la competencia hostil en el Ártico es un escenario muy improbable debido a las duras condiciones actuales, la escasez de infraestructura y la estabilidad relativamente pacífica de los Estados árticos34. Sin embargo, este punto de vista podría ser demasiado miope en términos de tiempo y geografía. En primer lugar, a diferencia del Mar de China Meridional, los recursos prometidos por el Ártico todavía no están listos para la explotación. Por lo tanto, si hay poco beneficio actual en un conflicto abierto, muchos países preparan planes para el posible teatro de operaciones con el uso de campañas diplomáticas, informacionales y económicas mientras desarrollan sus capacidades. En segundo lugar, los avances militares de China toman lugar simultáneamente con sus ambiciones demostradas en la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda35. Por lo tanto, cuando las condiciones así lo permitan, es posible que China recurra a las tácticas de poder duro que usa en el Mar de China Meridional para lograr sus metas económicas36. Como consecuencia, con el objetivo de evitar producir otra Guerra Fría o conflicto armado, la prioridad en el Ártico debe ser establecer un modelo inclusivo de gobernanza para garantizar que se aborden los intereses de todas las partes interesadas, independientemente de donde estén ubicadas.

Un modelo ideal para la gobernanza del Ártico

A pesar de la importante influencia internacional de la región, el Consejo Ártico solo permite que ocho Estados árticos sean miembros plenos y los Estados no árticos solo puedan ser observadores permanentes. Sin poderes legalmente vinculantes o mandato para discutir temas militares, el Consejo Ártico, en su forma actual, es una institución débil para proteger la región de iniciativas geopolíticas agresivas37. Un modelo de gobernanza más fuerte basado en principios sólidos debe ser establecido.

Con su gran potencial para el crecimiento económico, sería fácil olvidar el derretimiento del hielo ártico presenta impactos ambientales severos que superan los beneficios económicos antes mencionados. En primer lugar, el aumento de temperaturas en el Ártico, a su vez, incrementará las temperaturas globales y podría resultar en una elevación del nivel del mar38. El desarrollo irresponsable y las actividades de rompehielos en la región podrían agravar el incremento de temperatura. En segundo lugar, se disminuye la seguridad alimentaria de la población autóctona debido a la pérdida de caza de ballenas y focas de aguas más cálidas, que llevaría a posibles desplazamientos de comunidades enteras en el Ártico39. Para minimizar los efectos negativos, el principio primordial de la gobernanza del Ártico debe ser la sostenibilidad ambiental y la prevención del cambio climático.

Sin embargo, dadas las predicciones actuales, el derretimiento del hielo ártico no es una cuestión de si sino de cuando40. Como consecuencia, deben abordarse la gobernanza del desarrollo y los conflictos territoriales en seguida. Con respecto a los asuntos económicos y recursos, la posición más equitativa a nivel mundial es considerar el Ártico un patrimonio mundial, libre y abierto para el comercio internacional y la exploración de recursos naturales mientras se mantienen protecciones de la manera de vida de cuatro millones de personas autóctonas en el Ártico41. Esta posición está alineada con la de Estados Unidos, la UE y la mayoría de los Estados no árticos, lo que sugiere que hay gran potencial para la colaboración en la imposición42. Por lo tanto, la libertad de comercio arraigada por el orden basado en reglas internacionales debe ser un principio clave de la gobernanza del Ártico.

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Dados los impactos mundiales del Ártico, la gobernanza de sus acontecimientos e imposición de las protecciones deben ser llevadas a cabo por un cuerpo verdaderamente internacional.

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Dados los impactos mundiales del Ártico, la gobernanza de los acontecimientos e imposición de las protecciones deben ser llevadas a cabo por un cuerpo verdaderamente internacional. La membresía en el Consejo Ártico debe ser extendida a todos los países que tienen intereses en la región. Además, todos los aspectos del desarrollo ártico, incluyendo los acontecimientos militares, deben estar abiertos para el debate en el consejo. Un posible modelo a seguir es el del Sistema del Tratado Antártico que rige la extracción de recursos y exploración científica en la Antártida. De acuerdo con este tratado legalmente vinculante, todos los signatarios suspendieron sus reivindicaciones territoriales y actividades militares. En cambio, colaboraron para facilitar conjuntamente las estipulaciones del tratado. Las Reuniones Consultivas del Tratado Antártico están abiertas a todos los países siempre que lleven a cabo «actividades de investigación significativas» como prueba del compromiso con la región43.

Sin lugar a dudas, hay grandes diferencias entre el Ártico y la Antártida. En primer lugar, hay poca competencia entre grandes poderes en los Estados antárticos litorales. En segundo lugar, porque es una masa continental, el derretimiento en Antártida no cambiará las rutas comerciales sino, en cambio, tendrá un gran impacto en los niveles del mar. Como resultado, parece que los avances económicos y estratégicos en la Antártida son menos significativos, haciendo más fácil que los países se concentren en los factores ambientales y sea más altruistas en sus planteamientos de la región44. Sin embargo, con fuerte liderazgo internacional y promoción para la colaboración en lugar de competencia, podría establecerse un sistema similar en el Ártico.

Un soldado ruso de guardia al lado de un Sistema de defensa antiaérea tipo Pansyr-S1, el 3 de abril de 2019, en la isla Kotelny, parte del archipiélago de las Nuevas Islas Siberianas. Rusia está enfatizando su presencia militar en el Ártico debido a la creciente competencia internacional en la región, que supuestamente tiene hasta un cuarto del petróleo y gas natural inexplorados del mundo. (Foto: Vladimir Isachenkov, Associated Press)

Las implicancias para la política de EUA

Aunque al público de EUA en general le pueda parecer que los acontecimientos en el Ártico solo afectan el estado remoto de Alaska, de hecho, estos acontecimientos tienen implicaciones serias para la seguridad nacional de Estados Unidos. En primer lugar, si la competencia en el Ártico lleva a la militarización, las consecuencias del conflicto afectarán a las Fuerzas Armadas y a la economía de EUA en general. Por lo tanto, en la Política de la Región Ártica de EUA se declara que «los intereses de seguridad nacional de EUA [en el Ártico] incluyen asuntos como la defensa antimisiles y alerta temprana; despliegue de sistemas navales y aéreos a través del transporte marítimo estratégico, disuasión estratégica, presencia marítima y operaciones de seguridad marítima; y garantizar la libertad de navegación y sobrevuelo»45. En segundo lugar, más allá de la militarización, el Departamento de Energía de EUA declara que la definición de seguridad nacional en cuanto al Ártico debe ser amplia e incluir también la seguridad en la libertad de llevar a cabo actividades económicas, científicas y de extracción de recursos46. En su rol como Estado ártico y líder internacional, Estados Unidos debe tomar medidas para garantizar que sus intereses de seguridad nacional están protegidos.

Acorde con el estado final deseado por el Departamento de Defensa para el Ártico como «una región segura y estable donde se protegen los intereses nacionales de EUA, se defiende el territorio nacional de EUA y las naciones colaboran para abordar desafíos», la mejor estrategia de Estados Unidos es ser una voz líder promoviendo la colaboración internacional para establecer el modelo de gobernanza internacional descrito anteriormente47. Para ello, Estados Unidos tendrá que utilizar todos los instrumentos de poder nacional, con énfasis especial en los dos pilares de diplomacia y disuasión.

Con un solo buque rompehielos pesado y un pequeño número de tropas en Alaska, el poder disuasivo de Estados Unidos en esa región, por sí solo, no es creíble48. En el campo diplomático, Estados Unidos primero necesita resolver las disputas con Canadá y luego aprovechar la relación especial con este país para convencer a sus líderes de que rescindan su reivindicación sobre las aguas internas del Paso del Noroeste y respeten las provisiones del UNCLOS49. Después, Estados Unidos debe abogar por la colaboración internacional para establecer un cuerpo de gobernanza más inclusivo que rija el desarrollo en el Ártico. La iniciativa para la gobernanza del Ártico también debe ser respaldada por la cooperación militar multilateral con las naciones interesadas. Como muestra de buena fe para unir las naciones, Estados Unidos debe ratificar el UNCLOS. Puesto que todos los otros Estados árticos cumplen el UNCLOS y Estados Unidos también lo hace mediante sus acciones, la ratificación sería una simple formalidad50. Establecer la cooperación multilateral también disiparía las percepciones sobre las ambiciones hegemónicas de Estados Unidos en el Ártico.

Los dos pilares de disuasión y diplomacia solo funcionarán si la disuasión es creíble. Esto es especialmente válido si China y Rusia colaboran no solo económica sino también militarmente. No es rentable ni oportuno para Estados Unidos intentar construir los 40 buques rompehielos de Rusia o los que China probablemente tiene. Sin embargo, si Estados Unidos combina sus buques rompehielos con los 29 buques del mismo tipo y otros medios navales de los países de la OTAN y Estados no árticos aliados como Japón y Corea del Sur, podría enviar el mensaje doble de disuasión y unidad internacional a cualquier país que intente ejercer la hegemonía sobre el Ártico51.

Más allá de la disuasión, hay un gran número de beneficios en la colaboración militar en el Ártico. En primer lugar, las naciones socias podrían ganar mucho si desarrollan conjuntamente la infraestructura de comunicaciones y datos de navegación deficientes en la región para que todos los buques puedan atravesar el área con seguridad52. Debido a las duras condiciones, el reparto de los costos para desarrollar sistemas no tripulados adaptados para uso en el Ártico será de gran valor. En segundo lugar, sin lugar a dudas, incrementará la posibilidad de derrames de petróleo a medida que más petroleros atraviesan el Ártico. En las difíciles condiciones del Ártico, las operaciones de limpieza después de los derrames probablemente serán más complejas que las del derrame causado por el petrolero Exxon Valdez en 1989. Por lo tanto, los planes de respuesta conjunta en caso de emergencia para este escenario deben ser bien desarrollados y constantemente ensayados. En último lugar, las operaciones de búsqueda y rescate en la región estarán plagadas de dificultades y proporcionarían terreno común para la cooperación militar entre todas las naciones53.

Las Fuerzas Armadas de EUA necesitan hacer varios cambios. Actualmente, la responsabilidad de las operaciones en el Ártico está dividida entre el Comando Norte de EUA, el Comando de EUA en Europa y el Comando Indo-Pacífico de EUA. Esto podría resultar confuso si una operación a gran escala llega a ser necesaria. Por lo tanto, deben existir planes de contingencia para una sola estructura de mando ad hoc en el Ártico. En términos de despliegues, es de suma importancia que Estados Unidos aumente la presencia del Servicio de Guardacostas y la Marina de Guerra en el Ártico, en particular en Alaska y alrededor del estrecho de Bering. Mantener una presencia constante con unidades del 17o Distrito del Servicio de Guardacostas de EUA apoyaría cualquier solución diplomática con Canadá sin una intensificación de la disputa (véase la figura 2). Con estos cambios y la colaboración internacional antes mencionada, Estados Unidos estaría en buena posición para garantizar que los acontecimientos en el Ártico sean beneficiosos para la comunidad internacional.

Figura 2. El área de operaciones del 17o Distrito del Servicio de Guardacostas de EUA. (Fuente: U.S. Coast Guard, https://www.pacificarea.uscg.mil/Our-Organization/District-17/)

Conclusión

Los beneficios económicos del derretimiento son tentadores. Si esto ocurre, las corrientes comerciales podrían cambiar, amenazando a países al otro lado del mundo y vigorizando otras regiones que anteriormente estaban excluidas de la comunidad económica internacional. Incluso superior al del Mar de China Meridional, el impacto de los acontecimientos en el Ártico son de carácter mundial. Como consecuencia, la prioridad clave debe ser mantener la paz y estabilidad de la región promoviendo la colaboración internacional y disminuyendo competencia contraproducente. Aunque la situación geopolítica actual en la región parece ser generalmente de colaboración, la mayoría de los Estados árticos y otros Estados no árticos interesados toman medidas diplomáticas, económicas y militares en preparación para la competencia a medida que se derrite el hielo.

En calidad de Estado ártico y líder mundial actualmente reconocido, Estados Unidos está en una posición única para cambiar el paradigma ártico actual. Mediante diplomacia eficaz y colaboración militar, Estados Unidos puede ser una voz líder para establecer un modelo de gobernanza mundial más inclusivo que será mejor que el actual débil mandato del Consejo Ártico sobre los asuntos militares. El modelo de gobernanza debe basarse en los tres principios clave de comercio libre y abierto, orden basado en leyes y conservación ambiental.

Con las observaciones climáticas actuales, el derretimiento en el Ártico no muestra signos de detenerse, incluso si su ritmo de avance no siempre es lineal. Por lo tanto, con antelación, Estados Unidos debe tomar las medidas antes mencionadas para prepararse para el derretimiento del hielo. El establecimiento de cooperación multilateral aliviará las percepciones de que Estados Unidos intenta imponer la hegemonía sobre el Ártico. Con la consideración de los intereses de más grupos, el desarrollo de Ártico probablemente será más sostenible y equitativo, lo que llevará al establecimiento de un bien común con beneficios para todos.


Notas

  1. E. Osborne, J. Richter-Menge y M. Jeffries, eds., «Arctic Report Card», National Oceanic and Atmospheric Administration Arctic Program, accedido 12 de agosto de 2019, https://www.arctic.noaa.gov/Report-Card; Scott G. Borgerson, «Arctic Meltdown: The Economic and Security Implications of Global Warming», Foreign Affairs 87, nro. 2 (marzo/abril 2008), accedido 12 de agosto de 2019, https://www.foreignaffairs.com/articles/arctic-antarctic/2008-03-02/arctic-meltdown.
  2. William Booth and Amie Ferris-Rotman, «Russia’s Suez Canal? Ships Start Plying a Less-Icy Arctic, Thanks to Climate Change», Washington Post (sitio web), 8 de septiembre de 2018, accedido 12 de agosto de 2019, https://www.washingtonpost.com/world/europe/russias-suez-canal-ships-start-plying-an-ice-free-arctic-thanks-to-climate-change/2018/09/08/59d50986-ac5a-11e8-9a7d-cd30504ff902_story.html.
  3. Scott G. Borgerson, «The Coming Arctic Boom: As the Ice Melts, the Region Heats Up», Foreign Affairs 92, nro. 4 (julio/agosto de 2013), accedido 12 de agosto de 2019, https://www.foreignaffairs.com/articles/global-commons/2013-06-11/coming-arctic-boom.
  4. Eric Roston, «How a Melting Arctic Changes Everything—Part III: The Economic Arctic», Bloomberg, 29 de diciembre de 2017, accedido 12 de agosto de 2019, https://www.bloomberg.com/graphics/2017-arctic/the-economic-arctic/.
  5. Clay Dillow, «Russia and China Vie to Beat the US in the Trillion-Dollar Race to Control the Arctic», CNBC, 6 de febrero de 2018, accedido 12 de agosto de 2019, https://www.cnbc.com/2018/02/06/russia-and-china-battle-us-in-race-to-control-arctic.html.
  6. Department of Defense (DOD), «Report to Congress on Strategy to Protect United States National Security Interests in the Arctic Region» (Washington, DC: DOD, December 2016), accedido 12 de agosto de 2019, https://dod.defense.gov/Portals/1/Documents/pubs/2016-Arctic-Strategy-UNCLAS-cleared-for-release.pdf; «Maps: Shipping», Arctic Portal, actualizado por última vez abril de 2016, accedido 12 de agosto de 2019, https://arcticportal.org/maps-shipping.
  7. DOD, «Report to Congress on Strategy to Protect United States National Security Interests in the Arctic Region».
  8. Paul Waldie, «A Reality Check on the Northwest Passage ‘Boom,’» The Globe and Mail (website), actualizado por última vez 11 de mayo de 2018, accedido 12 de agosto de 2019, https://www.theglobeandmail.com/report-on-business/breakthrough/will-cold-dark-northwest-passage-see-more-ships/article16231502/. La ruta comercial del Canal de Panamá es navegable durante todo el año: 25 588 kilómetros de Rotterdam a Shanghái. El Canal de Suez es navegable durante todo el año: 19 550 kilómetros. Actualmente, la Ruta Marítima del Norte es navegable entre julio y octubre: 15 793 kilómetros. Actualmente, el Paso del Noroeste todavía no es navegable: 16 100 km. Actualmente, la Ruta Marítima Transpolar todavía no es navegable: 13 630 km.
  9. Roston, «How a Melting Arctic Changes Everything—Part III».
  10. Dillow, «Russia and China Vie to Beat the US».
  11. Roston, «How a Melting Arctic Changes Everything—Part III».
  12. Ian Storey, Arctic Lessons: What the South China Sea Claimants can Learn from Cooperation in the High North (Singapore: Institute of Southeast Asian Studies, 16 December 2013), 1, accedido 12 de agosto de 2019, https://www.academia.edu/5435334/Arctic_Lessons_What_the_South_China_Sea_Claimants_Can_Learn_from_Cooperation_in_the_High_North.
  13. «The Arctic Council: A Backgrounder», The Arctic Council, actualizado por última vez 13 de septiembre de 2018, accedido 12 de agosto de 2019, https://arctic-council.org/index.php/en/about-us.
  14. Jessica Brown, «Thaw in Accord: As Arctic Ice Melts, Territorial Disputes are Hotting Up, Too», The Independent (website), 1 de marzo de 2018, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.independent.co.uk/environment/geopolitical-consequences-of-melting-arctic-ice-russia-canada-us-northern-sea-route-shipping-natural-a8229306.html.
  15. Eric Roston and Blacki Migliozzi, «How a Melting Arctic Changes Everything—Part II: The Political Arctic», Bloomberg, 16 de mayo de 2017, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.bloomberg.com/graphics/2017-arctic/the-political-arctic/.
  16. Dillow, «Russia and China Vie to Beat the US».
  17. «The Emerging Arctic», Council on Foreign Relations, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.cfr.org/interactives/emerging-arctic?cid=otr_marketing_use-arctic_Infoguide%2523!#!/emerging-arctic?cid=otr_marketing_use-arctic_Infoguide%2523.
  18. Pavel Devyatkin, «Russia’s Arctic Strategy: Aimed at Conflict or Cooperation? (Part 1)», The Arctic Institute, 6 de febrero de 2018, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.thearcticinstitute.org/russias-arctic-strategy-aimed-conflict-cooperation-part-one/.
  19. Ibid.
  20. «INF Nuclear Treaty: Russia Follows US in Suspending Pact», BBC News, 2 de febrero de 2019, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.bbc.com/news/world-europe-47101429.
  21. Devyatkin, «Russia’s Arctic Strategy».
  22. Adam Lajeunesse, «What Canada’s New Defense Policy Means for the Arctic», Arctic Deeply, 16 de junio de 2017, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.newsdeeply.com/arctic/community/2017/06/16/what-canadas-new-defense-policy-means-for-the-arctic.
  23. «Operation NUNALIVUT 2018 Begins in the High Arctic», Department of National Defence/Canadian Armed Forces, 23 de febrero de 2018, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.canada.ca/en/department-national-defence/news/2018/02/operation-nunalivut-2018-begins-in-the-high-arctic.html.
  24. Climate Change and the Arctic: New Frontiers of National Security Hearing Before the House Comm. on Foreign Affairs, 111o Congreso (25 de marzo de 2009) (declaración de Scott G. Borgerson, becario invitado de Ocean Governance at the Council of Foreign Relations), accedido 13 de agosto de 2019, https://www.cfr.org/report/us-national-security-interests-arctic.
  25. Adam MacDonald, «The Canadian Armed Forces and the Arctic: Maintaining a Suitable and Sustainable Role» (Ottawa, Canada: Conference of Defence Associations Institute, May 2016), accedido 13 de agosto de 2019, https://cdainstitute.ca/wp-content/uploads/Analysis/MacDonald_Analysis_May_2016.pdf.
  26. «China’s Arctic Policy», 1a ed. (papel blanco, Pekín: State Council Information Office of the People’s Republic of China, 26 de enero de 2018), accedido 13 de agosto de 2019, http://english.gov.cn/archive/white_paper/2018/01/26/content_281476026660336.htm.
  27. Nong Hong, «China’s New Arctic Policy: Legal Questions and Practical Challenges», The National Bureau of Asian Research, 16 de marzo de 2018, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.nbr.org/publication/chinas-new-arctic-policy-legal-questions-and-practical-challenges/.
  28. «The Emerging Arctic».
  29. Ibid.
  30. John Simpson, «How Greenland Could Become China’s Arctic Base», BBC News, 18 de diciembre de 2018, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.bbc.com/news/world-europe-46386867.
  31. Liu Zhen, «China Breaks the Arctic Ice with Launch of New Research Vessel Snow Dragon II», South China Morning Post (sitio web), 12 de septiembre de 2018, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.scmp.com/news/china/military/article/2163784/china-breaks-arctic-ice-launch-new-research-vessel.
  32. Andrew Tate, «China Planning for Arctic Operations», Jane’s Defence Weekly, 18 de julio de 2018, accedido 8 de diciembre de 2018, https://www.janes.com/article/81520/china-planning-for-arctic-operations (sitio discontinuado).
  33. Climate Change and the Arctic.
  34. Gary Roughead, «Getting Serious about the Arctic: US Interests in the North», Harvard International Review 36, nro. 3 (14 de abril de 2015), accedido 4 de febrero de 2019, http://hir.harvard.edu/article/?a=11048 (sitio discontinuado).
  35. Si bien el Gobierno chino ha cambiado la traducción inglesa de esta iniciativa a la Iniciativa de Cinturón y la Ruta de la Seda, su nombre en documentos oficiales en el mandarín aún es 带一路 (Un Cinturón Una Ruta).
  36. A pesar de los fallos contra China por las Naciones Unidad bajo el Convenio sobre el Derecho del Mar, el país ha continuado desarrollando instalaciones militares en las áreas disputadas en el Mar de China Meridional.
  37. Roston y Migliozzi, «How a Melting Arctic Changes Everything—Part II».
  38. Eric Roston y Blacki Migliozzi, «How a Melting Arctic Changes Everything—Part I: The Bare Arctic», Bloomberg, 19 April 2017, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.bloomberg.com/graphics/2017-arctic/.
  39. «Ocean Action Agenda: Supporting Regional Ocean Economies and Ecosystems: Ocean Priorities for the Trump Administration and Congress» (Washington, DC: Joint Ocean Commission Initiative, March 2017), accedido 13 de agosto de 2019, https://oceanactionagenda.org/wp-content/uploads/2017/04/OceanActionAgenda.pdf.
  40. Borgerson, «Arctic Meltdown».
  41. «Arctic Peoples», The Arctic Council, actualizado por última vez 3 de noviembre de 2016, accedido 13 de agosto de 2019, https://arctic-council.org/index.php/en/our-work/arctic-peoples.
  42. Hong, «China’s New Arctic Policy».
  43. Trevelyan Wing, «Poles Apart? The Antarctic Treaty System as a Model for Arctic Governance» (Washington, DC: The Climate Institute, October 2017), accedido 13 de agosto de 2019, http://climate.org/wp-content/uploads/2017/11/Trevelyan_Wing_10-2017_Poles_Apart.pdf.
  44. Roughead, «Getting Serious About the Arctic».
  45. DOD, «Report to Congress on Strategy to Protect United States National Security Interests in the Arctic Region».
  46. Denali Daniels y socios, «National Strategy for the Arctic Region (NSAR) – Ten Year Renewable Energy Plan» (Washington, DC: U.S. Department of Energy, April 2015), accedido 13 de agosto de 2019, https://www.energy.gov/sites/prod/files/2015/04/f21/NSARDraftPlan_v6.pdf.
  47. DOD, «Report to Congress on Strategy to Protect United States National Security Interests in the Arctic Region».
  48. Dillow, «Russia and China Vie to Beat the US».
  49. Carolyn Beeler, «Who Controls the Northwest Passage? It’s Up for Debate», PRI’s The World, 4 de septiembre de 2017, accedido 13 de agosto de 2019, https://www.pri.org/stories/2017-09-04/who-controls-northwest-passage-its-debate.
  50. Brian Finneran, ed., «U.S. Policy in the Arctic: The Implications of the South China Sea Arbitration Award on American Policy and UNCLOS», Penn State Journal of Law & International Affairs 6, nro. 1 (junio de 2018), accedido 13 de agosto de 2019, https://elibrary.law.psu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1184&context=jlia.
  51. Roston, «How a Melting Arctic Changes Everything—Part III».
  52. Roughead, «Getting Serious About the Arctic».
  53. DOD, «Report to Congress on Strategy to Protect United States National Security Interests in the Arctic Region».

La mayor Dai Jing, Fuerzas Armadas de Singapur, es una oficial de ingeniería de combate. Previamente, asistió al Curso Básico de Ingeniería para Oficiales y el Programa Regional de Formación de Líderes en el Pacífico con las Fuerzas Armadas de EUA. Actualmente asiste al Curso de Comandante de Batallón en Singapur y ha servido en el Cuerpo de Ingenieros de Combate y el Departamento de Asuntos de Servicio Nacional de Singapur.

El sargento primero Raymond Huff, Ejército de EUA, es el segundo jefe de la Academia de Suboficiales Christopher R. Brevard. Previamente, ha servido como sargento de pelotón en la 25a División de Infantería y como instructor en la Academia de Suboficiales del Centro de Aviación.

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Tercer Trimestre 2020