Revista Profesional del Ejército de EUA

Edición Hispanoamericana

Divididos caeremos

Cómo la Fuerza de EUA pierde su ventaja conjunta sobre China y Rusia

Teniente coronel Dan Sukman, Ejército de EUA

Teniente coronel (ret.) Charles Davis, Ejército de EUA

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Banderas de Rusia, China y Mongolia ondean sobre vehículos blindados, el 13 de septiembre de 2018, durante el ejercicio militar Vostok 2018 en el campo de entrenamiento Tsugol en Siberia Oriental, Rusia. Casi 300 000 tropas rusas, 1000 aeronaves y 36 000 vehículos militares del ejército, fuerza aérea y marina de guerra de Rusia participaron en el ejercicio. (Foto: Sergei Grits, Associated Press)

El profesionalismo y carácter conjunto son perecederos y deben ser cultivados.

—Libro Blanco del jefe de Estado Mayor Conjunto


Desde la implementación de la Ley Goldwater-Nichols (GNA) en 1986, las Fuerzas Armadas de EUA han mantenido una ventaja operacional especial sobre adversarios potenciales con respecto a la interoperabilidad conjunta. Esta ventaja es la capacidad de llevar a cabo operaciones que son verdaderamente conjuntas, en que las fuerzas de las distintas instituciones armadas operan de manera interoperable e interdependiente. Sin embargo, en los últimos años, las Fuerzas Armadas de EUA han tomado medidas que amenazan con socavar esta ventaja, debilitando las mismas reformas que han sostenido la fuerza conjunta. Entre otras cosas, han diluido la educación conjunta y han reducido las asignaciones conjuntas mientras los adversarios tales como China y Rusia mejoran lenta pero continuamente su capacidad de planificar y llevar a cabo las operaciones conjuntas. Para mantener su ventaja conjunta, las Fuerzas Armadas de EUA deben revertir esta tendencia y volver a comprometerse a la formación de líderes que pueden pensar, operar y liderar conjuntamente. Sin un hincapié renovado en la formación de oficiales conjuntos, Estados Unidos corre el riesgo de ceder el espacio competitivo a adversarios internacionales como China y Rusia.

El imperativo conjunto

La capacidad conjunta no es automática y es perecedera. Debe ser avanzada por medio de esfuerzos de desarrollo continuo de la fuerza conjunta.

—Joint Publication 1, Doctrine for the Armed Forces of the United States1


Como fue declarado en el Concepto de Operaciones del Ejército de 2014, «el poder militar de Estados Unidos es su poder conjunto»; es a través de operaciones conjuntas que las Fuerzas Armadas de EUA logran los objetivos establecidos por la autoridad nacional de mando2. Con el GNA y reformas subsiguientes, la meta del Congreso era fortalecer la capacidad de las Fuerzas Armadas de planificar y ejecutar las operaciones conjuntas. Las operaciones conjuntas dependen de las capacidades singulares de cada institución militar que van desde medios de combate, organizaciones que libran la guerra, hasta lo más importante, líderes que demuestran una actitud conjunta en cada misión. Pocas veces, una crisis no se presta a las capacidades de un servicio militar, y esto significa que todas las fuerzas de cada servicio deben orientarse colaborativamente hacia objetivos comunes en lugar de cada uno luchar una campaña distinta. Por medio de operaciones conjuntas eficaces, las Fuerzas Armadas de EUA pueden lograr el éxito en tiempos de conflicto, y cuando estas operan conjunta y simultáneamente en todos los dominios en todas partes del mundo, nuestros adversarios cuentan con pocas opciones militares para contrarrestar nuestras acciones.

Tomó tres décadas para que Estados Unidos desarrollara la ventaja conjunta en el nivel operacional que la nación tiene hoy en día. En lugar de solo establecer comandos conjuntos de los distintos servicios militares en asignaciones conjuntas, el Departamento de Defensa (DOD) deliberadamente institucionalizó elementos clave para posibilitar las operaciones conjuntas. Estos incluyeron el desarrollo de organizaciones para producir la doctrina y conceptos conjuntos, la ejecución de varios ejercicios conjuntos de gran escala todos los años para perfeccionar la preparación de la fuerza conjunta para llevar a cabo las misiones en tiempos de guerra y el mantenimiento de un inventario robusto de lecciones aprendidas de las operaciones y ejercicios conjuntos3. Lo más importante, el DOD se dio cuenta de la importancia de imbuir la actitud conjunta en las mentes de los oficiales a través de la educación militar profesional conjunta (JPME) y las asignaciones conjuntas subsiguientes. Esto se debe al hecho de que la JPME y las asignaciones conjuntas son elementos centrales para fomentar la confianza interpersonal que garantiza la interdependencia entre las fuerzas de las diversas instituciones armadas. Estas reformas han creado una fuerza conjunta con capacidades inigualables, un resultado que nuestros adversarios han reconocido y, actualmente, también intentan lograr.

El auge de China como amenaza conjunta

Desde que asumió el cargo de presidente de la República Popular de China, Xi Jinping ha enfatizado la importancia de mejorar las operaciones conjuntas en el Ejército de Liberación Popular (PLA). Las reformas recientes que avanzan el PLA hacia operaciones conjuntas más eficaces incluyen cambios en el entrenamiento, personal, desarrollo de conceptos y organización4. Sacando lecciones de operaciones militares de Estados Unidos del pasado—la operación Desert Storm, Kosovo y la invasión de Iraq en 2003—, Xi y los altos mandos del PLA determinaron que la victoria en la guerra se logra a través de las operaciones conjuntas. En su informe anual de 2019 al Congreso, el DOD delineó múltiples maneras en la que China reestructura sus fuerzas armadas con el fin de mejorar su interoperabilidad conjunta. Por ejemplo, el PLA recientemente publicó el Esquema de Entrenamiento y Educación que hace hincapié en el adiestramiento conjunto en todos los dominios y un mayor nivel de entrenamiento a través de ejercicios, maniobras y operaciones de movilidad entre sus servicios militares5. Además, según los autores de una reciente publicación de la Universidad Nacional de Defensa, China también reorganiza su estructura de mando por medio del establecimiento de cinco comandos de teatro de operaciones, con cada uno responsable por el desarrollo de planes operacionales conjuntos. Aunque son internos en carácter, esto tiene una notable semejanza a la estructura de los comandos combatientes en el Plan de Comando Unificado6.

La jefatura del PLA comprende que el imperativo operacional de sus fuerzas armadas en un conflicto con otra nación no es la destrucción total de las fuerzas armadas de un adversario. En cambio, la victoria yace en la destrucción del potencial de librar la guerra, que va desde el liderazgo estratégico hasta la infraestructura de comunicaciones. El logro de estas metas o la destrucción de estos conjuntos de blancos requieren la integración de fuegos y efectos a gran alcance en todas las instituciones militares y todos los dominios7. A través de las reformas en el PLA, China intenta crear una fuerza que puede llevar a cabo «operaciones conjuntas complejas»8. Además, la jefatura del PLA pone mayor atención en la educación y entrenamiento conjunto para capacitar a los oficiales militares para ejercer el mando y control de las operaciones conjuntas9.

China todavía no está en el umbral de sobrepasar las capacidades de las Fuerzas Armadas de EUA de llevar a cabo operaciones conjuntas. Estados Unidos cuenta con una gran reserva de oficiales experimentados y educados, sin mencionar la doctrina y conceptos operacionales conjuntos, y estas son capacidades que China aún no tiene. Además, China Avanza hacia un sistema de fuegos conjuntos y una empresa de logística y adquisición conjunta10. Es prudente que Estados Unidos continúe monitoreando el avance de China hacia fuerzas armadas que pueden realizar operaciones conjuntas con la presunción de que el PLA imitará la capacidad conjunta de EUA para 203511.

El avance continuo de Rusia

Tras años de falta de inversión y negligencia, el avance de Rusia hacia una fuerza más capaz y eficaz comenzó a finales de 2008. En la década tras la caída de la Unión Soviética, las fuerzas armadas rusas contaron con un mínimo de fondos para dotar, entrenar y equipar sus unidades. Indicaciones tempranas de esta falta de inversión se destacaron en 1994 con el rendimiento débil e incoherente de las fuerzas armadas rusas en Chechenia. Esta circunstancia persistió en la década y media siguiente durante las operaciones en Kosovo en 1999 y luego en la República de Georgia en 2008. En la última, las fuerzas armadas rusas lograron sus objetivos estratégicos, pero el éxito se debía más al uso de fuerza abrumadora y superioridad de capacidades que a una fuerza militar eficaz. El rendimiento de las fuerzas militares rusas en Georgia impulsó amplias reformas para crear una fuerza más capaz y profesional12. Aunque las reformas incluyeron cambios a la educación militar profesional, la meta principal fue mejorar la eficacia militar a través de una reestructuración de las fuerzas armadas en general.

Al operar conjuntamente, las fuerzas militares rusas intentan crear ventajas operacionales singulares mediante una diversa gama de fuerzas militarizadas. En el libro Russia’s Military Revival, Bettina Renz explica que el planteamiento ruso con respecto a las operaciones militares conjuntas no es completamente similar al concepto de EUA de interoperabilidad conjunta, que normalmente incluye la participación de fuerzas de dos servicios militares o más13. Para comprender las operaciones conjuntas rusas, debe comprenderse la estructura de fuerzas rusa y cómo difiere tanto de la de las fuerzas militares de EUA y las de muchos otros Estados. Aunque los servicios militares de Rusia tienen las fuerzas armadas tradicionales con componentes del ejército, fuerza aérea y marina de guerra, los esfuerzos militares rusos de Moscú también pueden incluir otras fuerzas militarizadas no tradicionales tal como el Servicio Federal de Seguridad, el Ministerio del Interior y el Ministerio para Situaciones de Emergencia. Esta estructura sigue un paradigma distinto y no es bien entendido por muchas personas en las fuerzas militares de EUA. En esta estructura, las fuerzas militares pueden aprovechar directamente las fuerzas y capacidades no tradicionales en circunstancias que requerirían que las fuerzas militares de EUA sean formalmente subordinadas bajo un departamento interinstitucional Por ejemplo, el Ministerio para Situaciones de Emergencia, un componente de las fuerzas armadas rusas, es el organismo coordinador para la asistencia humanitaria en el extranjero, del mismo modo que cualquier participación militar de la misma forma estaría bajo los auspicios de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EUA14 Esta amplia gama de fuerzas permite que las fuerzas militares rusas lleven a cabo operaciones militares conjuntas contra sus adversarios en un espectro amplio de actividades que no llegan a constituir el conflicto armado.

El general Mark A. Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, habla con integrantes de la coalición, el 27 de noviembre de 2019, en el cuartel general de la operación Inherent Resolve en Bagdad. (Foto: Primer maestre Dominique A. Pineiro, Marina de Guerra de EUA)

La intervención de Moscú en Siria demostró al mundo sus crecientes capacidades militares para llevar a cabo operaciones de combate conjuntas. Según la investigación de Tim Ripley, como fue discutida en su libro, Operation Aleppo: Russia’s War in Syria, a lo largo de su compromiso en el conflicto en Siria, las fuerzas armadas rusas integraron sus fuerzas terrestres, aéreas y navales para concentrar los efectos con las fuerzas que se oponían el régimen sirio. Facilitando los esfuerzos, Rusia estableció un centro conjunto de mando y control irónicamente denominado el «Comando Central» (o «Centcom») para proporcionar la unidad de mando sobre sus fuerzas. Esta instalación también fue un cuartel general ruso, iraní y sirio que coordinó los esfuerzos de los tres ejércitos, dos fuerzas aéreas y una marina de guerra15. Las operaciones conjuntas de Rusia en Siria sirvieron como laboratorio y ejemplo de la creciente capacidad de las fuerzas militares rusas de operar como una fuerza conjunta. Las fuerzas rusas constantemente llevaron a cabo el apoyo aéreo cercano, maniobra terrestre, ataques terrestres, aéreos y navales a gran distancia en un esfuerzo coordinado para lograr los objetivos operacionales16.

Las operaciones conjuntas rusas en Siria y los ejercicios militares conjuntos Zapad (Oeste) cada vez más grandes y complejos señalan que no será fácil derrotar a las fuerzas de Moscú si Estados Unidos y socios de la OTAN deciden enfrentarlas en un campo de batalla futuro. Sin embargo, como con el PLA, las fuerzas armadas rusas actualmente no presentan desafíos extensos o significativos a la superioridad de Estados Unidos. Después de la reformas en la última década, las fuerzas armadas rusas se han hecho más pequeñas y siguen siendo muy limitadas en su capacidad de proyección de fuerza. Sin embargo, la reestructuración e inversiones selectivas producen una fuerza que es mucho más eficaz y preparada, y se anticipa que continuará esta tendencia en los próximos años17.

¿Estados Unidos–inmóvil o retrocediendo?

La PME [educación militar profesional] se ha estancado y se ha centrado más en el cumplimiento de crédito obligatorio a costo de letalidad e ingenuidad… La PME debe ser usada como un recurso estratégico para crear confianza e interoperabilidad en todas las Fuerzas Conjuntas y con fuerzas aliadas y socias.

—Resumen de la Estrategia Nacional de Defensa18


Pocas personas estarían en desacuerdo que las reformas en el GNA y la legislación subsiguiente han permitido que los componentes de la fuerza conjunta de EUA operen mejor y hayan ganado eficiencia y eficacia. Sin embargo, en lugar de conseguir más beneficios de estos avances, en los últimos años, las fuerzas armadas de EUA parecen dar por sentado la interoperabilidad conjunta y se han esforzado por debilitar muchos mecanismos que han proporcionado estos beneficios a la fuerza conjunta. Estos errores se manifiestan más notablemente en las áreas de educación, asignaciones y organización conjuntas.

Educación conjunta. Parece que el DOD ha perdido su rumbo en garantizar que los oficiales militares reciban la educación conjunta de calidad. En gran medida, ha logrado el éxito en ofuscar la intención y enfoque de la fase crítica de educación conjunta con la acreditación dada a muchas organizaciones de nivel superior para la enseñanza de la Fase II de la JPME (JPME II). La mayoría de estos programas e instituciones existen para propósitos muy lejos de la educación conjunta, y su acreditación crea prioridades en conflicto entre servir las necesidades de su propio servicio o especialización y los requisitos de una experiencia y plan de estudios verdaderamente conjunto. La política del jefe del Estado Mayor Conjunto en cuanto a la educación conjunta hace poco para garantizar el énfasis adecuado en la metodología y contenido conjunto en todos estos programas, y a pesar de su propósito previsto y legislado, actualmente, esta fase de la educación conjunta es ampliamente malentendida, llegando a ser muchas cosas distintas para muchas personas diferentes19. En resumen, no hay nada en términos de contenido básico común que las instituciones tienen que tratar en el plan de estudios de la JPME II. Además, un cambio de política de 2008 ya no requiere que los oficiales reciban esta fase de la JPME antes de servir en su primera asignación conjunta, a pesar de la intención preparatoria de la educación20. Según el centro de estudios RAND, la desordenación de la educación conjunta y asignaciones conjuntas se ha hecho endémica en la práctica21. A pesar de una advertencia explícita del Congreso en 1989, hoy en día, la JPME II es considerada por las fuerzas armadas como un requisito superficial para ascenso en grado a almirante o general22.

Asignaciones conjuntas. En otro paso atrás, el DOD disminuyó el valor de la experiencia conjunta en la formación de oficiales. Con la aprobación del Acta de Autorización de Defensa Nacional en 2017, el DOD logró el éxito con una iniciativa legislativa para reducir sustancialmente la cantidad de tiempo requerido de los oficiales que sirven en una asignación conjunta para recibir crédito de servicio conjunto. Si bien el cambio ayuda a incrementar el número de oficiales con cualificación conjunta en la planilla organizacional —una mejora cosmética—, la medida severamente menosprecia la experiencia conjunta adquirida por los oficiales e impone dificultades a los comandos combatientes con un incremento en la rotación de personal e ineficiencia en el estado mayor. Además, algunos servicios militares posponen la asignación de sus oficiales en cargos conjuntos hasta que hayan cumplido sus requisitos de su propio servicio para ascenso en grado a coronel en el Ejército o capitán de navío en la Marina de Guerra. Esto fortalece el punto de vista de que una asignación solo importa cuando se trata de ascenso en grado. De hecho, alienta a los oficiales a evitar el servicio conjunto por el mayor tiempo posible para servir en las asignaciones que su institución valora más. Junto con los cambios en la JPME, el DOD toma la posición de cantidad sobre calidad en la formación de oficiales conjuntos.

Organización conjunta. Con respecto a la estructura de la fuerza conjunta, la eliminación del Comando de Fuerzas Conjuntas en 2011 representa otro revés lamentable para la ventaja conjunta de las Fuerzas Armadas de EUA. Esta acción no solo eliminó un defensor fuerte de la interoperabilidad conjunta, sino también el control operacional ejercido por el comando conjunto, según la ley, sobre sus fuerzas23. Estas acciones dejaron a la gran mayoría de las fuerzas militares convencionales de EUA bajo el control exclusive de sus instituciones respectivas—una circunstancia que continúa en la actualidad. La intención del Congreso en 1986 era que, con pocas excepciones, todas las fuerzas debían ser asignadas a comandos unificados para reducir la influencia institucional ejercida por los servicios castrenses en operaciones militares conjuntas del pasado. El arquitecto clave de las reformas en el GNA y autor de Victory on the Potomac: The Goldwater-Nichols Act Unifies the Pentagon, James Locher III, dijo ante el Comité de Servicios Armados del Senado de EUA en 2015 que esta circunstancia arriesga «un retorno al aislamiento institucional que debilitó las operaciones militares antes del Acta Goldwater-Nichols». Pero, en 2017, el DOD intentó y consiguió un cambio legislativo para mantener la circunstancia de fuerzas retenidas por las instituciones distintas24.

Con estos acontecimientos como contexto, parece improbable que Estados Unidos esté en un buen camino para sostener, y mucho menos fortalecer, la ventaja conjunta competitiva que tiene sobre sus posibles adversarios. Es hora de que el DOD se detenga y reflexione.

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Parece improbable que Estados Unidos esté en un buen camino para sostener, y mucho menos fortalecer, la ventaja conjunta competitiva que tiene sobre sus posibles adversarios.

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Consecuencias

La capacidad de las Fuerzas Armadas de EUA de emplear todos los componentes de la fuerza conjunta, sincronizados en el tiempo, espacio y propósito, es esencial para mantener su superioridad sobre los adversarios en tiempos de conflicto. Estados Unidos ha presenciado fracasos en el pasado por parte de sus fuerzas armadas por no operar como en equipo conjunto. La operación Eagle Claw, el rescate fracasado de rehenes en Irán, sirve como ejemplo. Las bajas sufridas en la invasión de Granada también son un recuerdo doloroso del precio pagado cuando las instituciones militares no operan conjuntamente. Parece ilógico, y en algunos casos absurdos, frente a los desafíos de seguridad contemporáneos que las Fuerzas Armadas de EUA disminuyan, en lugar de conservar o ampliar, las varias reformas en el GNA que crearon la mejor fuerza militar en la historia.

Aunque las consecuencias específicas de la retirada incremental de las Fuerzas Armadas de EUA del carácter conjunto son difíciles de discernir con antelación, hay tres resultados probables. El primero es que los efectos negativos en la fuerza conjunta que resulten de estos cambios, aunque incuantificables, serán casi seguros. Con mayor influencia de las distintas instituciones en las operaciones conjuntas y los estados mayores de comandos combatientes teniendo un número cada vez más grande de oficiales que no están preparados para asignaciones conjuntas y se trasladan con mayor frecuencia, debemos anticipar más errores desafortunados por la fuerza conjunta con resultados letales. Nuestra historia no muy lejana nos recuerda de esto25. El segundo resultado es que la fuerza conjunta y el DOD se demorarán para reconocer estos problemas y las causas subyacentes. Además, las implicancias operacionales de los esfuerzos del Departamento de Defensa para socavar las reformas del GNA puede que no sean diagnosticadas por mucho tiempo y solo aparecerán después de una sucesión de operaciones militares acosadas por las actitudes provincianas e incompetencia conjunta durante la planificación y ejecución. En último lugar, una vez diagnosticado el problema, si ocurre, habrá una resistencia instintiva del DOD para identificar sinceramente y abordar decisivamente el desafío, especialmente cuando hay muchas prioridades. Esto se debe al hecho de que las reformas del GNA con respecto a la educación, asignaciones y organización conjuntas, que solo tienen un número modesto de defensores en el estado mayor conjunto, tienen muy poco respaldo sustantivo en las poderosas instituciones distintas. El Congreso tuvo que exigir las reformas necesarias en el DOD en 1986 y tendrá que hacerlo de nuevo si el DOD continua socavando los mecanismos que han posibilitado la fuerza conjunta, y lo que puede hacer hoy en día.

Conclusión

Una ventaja inicial de treinta años en el desarrollo de competencia no fue la decisión de las Fuerzas Armadas de EUA sino del Congreso; quien lo hizo de manera forzada por medio de la legislación. Miembros perspicaces y pensativos del Congreso reconocieron los fracasos de Vietnam, el incidente del buque mercante SS Mayagüez y los errores letales en la operación Urgent Fury e Eagle Claw y lo que significaban. En respuesta, estos miembros impulsaron el cambio institucional en el DOD en contra de la oposición unificada de los Jefes del Estado Mayor Conjunto.

Darse cuenta de que las fuerzas armadas luchan como una fuerza conjunta es una parte clave del proceso de maduración de los oficiales. La educación y asignaciones conjuntas no son opciones de suma cero; no son gastos excesivos para los recursos de las instituciones armadas. La habilidad de dejar de lado el provincianismo para hábilmente planificar y ejecutar como un equipo conjunto es un multiplicador de fuerza para las unidades que operan en los niveles táctico y operacional de la guerra. Hacerlo requiere educación oportuna de alta calidad, profundas experiencias conjuntas y organización conjunta eficaz antes de juntarse las fuerzas y funciones en tiempos de crisis. La ventaja conjunta que tienen las Fuerzas Armadas de EUA es sumamente perecedera y debe ser constantemente cultivada. Si queremos ganar las primeras batallas de la próxima guerra, el Departamento de Defensa debe reafirmar su compromiso a mejorar las capacidades de la fuerza conjunta.


Las opiniones expresadas en el presente artículo son propias del autor y no reflejan la política oficial del Ejército de EUA, la Escuela de Estado Mayor de las Fuerzas Conjuntas, el Departamento de Defensa o el Gobierno de EUA.


Notas

  1. Joint Publication 1, Doctrine for the Armed Forces of the United States (Washington, DC: U.S. Government Publishing Office [GPO], 12 de julio de 2017), VI-1.
  2. U.S. Army Training and Doctrine Command (TRADOC) Pamphlet 525-3-1, The U.S. Army Operating Concept: Win in a Complex World 2020-2040 (Fort Eustis, Virginia: TRADOC, 7 de octubre de 2014), accedido 28 de octubre de 2019, https://www.tradoc.army.mil/Portals/14/Documents/MDO/TP525-3-1_30Nov2018.pdf.
  3. Chairman of the Joint Chiefs of Staff Instruction (CJCSI) 3500.01H, Joint Training Policy for the Armed Forces of the United States (Washington, DC: U.S. Government Printing Office, 25 de abril de 2014), accedido 28 de octubre de2019, https://www.jcs.mil/Portals/36/Documents/Library/Instructions/3500_01.pdf?ver=2016-02-05-175034-967; véase también «Joint Lessons Learned», Joint Chiefs of Staff, accedido 7 de noviembre de 2019, https://www.jcs.mil/Doctrine/Joint-Lessons-Learned/.
  4. Phillip S. Saunders y col., eds., Chairman Xi Remakes the PLA: Assessing Chinese Military Reforms (Washington, DC: National Defense University Press, 2019), 203–21.
  5. Office of the Secretary of Defense (OSD), Annual Report to Congress: Military and Security Developments Involving the People’s Republic of China 2019, (Washington, DC: Department of Defense, mayo de 2019), ii, accedido 7 de noviembre de 2019, https://media.defense.gov/2019/May/02/2002127082/-1/-1/1/2019_CHINA_MILITARY_POWER_REPORT.pdf.
  6. Saunders y col., Chairman Xi Remakes the PLA, 8.
  7. Ibíd.
  8. OSD, Annual Report to Congress, ii.
  9. Ibíd., 22.
  10. Anthony H. Cordesman, «China’s New 2019 Defense White Paper: An Open Strategic Challenge to the United States, But One Which Does Not Have to Lead to Conflict», Center for Strategic and International Studies (CSIS), 24 de julio de 2019, accedido 28 de octubre de 2019, https://www.csis.org/analysis/chinas-new-2019-defense-white-paper.
  11. Dennis J. Blasko, «The Chinese Military Speaks to Itself Revealing Doubts», War on the Rocks, 18 de febrero de 2019, accedido 28 de octubre de 2019, https://warontherocks.com/2019/02/the-chinese-military-speaks-to-itself-revealing-doubts/.
  12. Jonathan Masters, «The Russian Military», Council on Foreign Relations, 28 de septiembre de 2015, accedido 28 de octubre de 2019, https://www.cfr.org/backgrounder/russian-military.
  13. Bettina Renz, Russia’s Military Revival (Cambridge, RU: Polity Press, 2018), 88–108.
  14. Ibíd.
  15. Tim Ripley, Operation Aleppo: Russia’s War in Syria (Lancaster, Luisiana: Telic-Herrick, 2018), 57.
  16. Ibíd., 163.
  17. Anton Lavrov, «Russian Military Reforms from Georgia to Syria», CSIS, noviembre de 2018, accedido 28 de octubre de 2019, https://csis-prod.s3.amazonaws.com/s3fs-public/publication/181106_RussiaSyria_WEB_v2.pdf.
  18. Department of Defense, Summary of the National Defense Strategy of the United States of America: Sharpening the American Military’s Competitive Edge (Washington, DC: U.S. GPO, 2018), 8, accedido 7 de noviembre de 2019, https://DOD.defense.gov/Portals/1/Documents/pubs/2018-National-Defense-Strategy-Summary.pdf.
  19. CJCSI 1800.01E, Officer Professional Military Education Policy (Washington, DC: U.S. GPO, 29 de mayo de 2015), Anexo E. Esta instrucción no expresar las áreas comunes de aprendizaje específico de la JPME II-para los programas distintos, por lo tanto permitiendo cada institución la oportunidad de determinar lo que constituye la JPME-II en sus planes de estudios.
  20. DOD Instruction 1300.19, DOD Joint Officer Management (JOM) Program (Washington, DC: U.S. Government Printing Office, 4 de marzo de 2014 [obsoleta]), 16–17; U.S. House Committee on Armed Services, Subcommittee on Oversight and Investigations, Another Crossroads? Professional Military Education Two Decades after the Goldwater-Nichols Act and the Skelton Panel, 111o Congreso (Washington, DC: U.S. Government Printing Office, abril de 2010), 22, accedido 7 de noviembre de 2019, https://www.usmcu.edu/Portals/218/PME%20Info/HASC%20PME%20Report%202010.pdf?ver=2018-10-02-102736-653.
  21. Paul W. Mayberry, William H. Waggy II y Anthony Lawrence, «Producing Joint Qualified Officers FY 2008 to FY 2017 Trends» (Santa Monica, California: RAND Corporation, 2019), accedido 7 de noviembre de 2019, https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/research_reports/RR3100/RR3105/RAND_RR3105.pdf.
  22. U.S. House Committee on Armed Services, Report of the Panel on Military Education of the One Hundredth Congress, 100o Congreso, 1a sesión (Washington, DC: Government Printing Office, 21 de abril de 1989), accedido 7 de noviembre de 2019, https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=pst.000014973024.
  23. The White House, «Presidential Memorandum—Disestablishment of United States Joint Forces Command», comunicado de prensa, 6 de enero de 2011, accedido 28 de octubre de 2019, https://obamawhitehouse.archives.gov/the-press-office/2011/01/06/presidential-memorandum-disestablishment-united-states-joint-forces-comm.
  24. National Defense Authorization Act for Fiscal Year 2017 § 706, 10 U.S.C. 1096 (2016), accedido 7 de noviembre de 2019, https://www.congress.gov/114/plaws/publ328/PLAW-114publ328.pdf.
  25. Las operaciones problemáticas atribuibles a la incapacidad de las distintas instituciones militares para colaborar eficaz y coherentemente incluyen la operación Eagle Claw (el rescate de rehenes en Irán en 1980), la operación Urgent Fury (Invasión de Granada en 1983) y la Guerra de Vietnam en general.

El teniente coronel Daniel Sukman, Ejército de EUA, es estratega y miembro del cuerpo docente militar en la Escuela de Estado Mayor de las Fuerzas Conjuntas. Es exinvestigador militar del William and Mary Project for International Peace and Security, y miembro del Gremio de Autores Militares. Sukman recibió títulos de maestría de la Universidad Webster y la Universidad Liberty. Sirvió en la 101a División Aerotransportada (Asalto Aéreo), el Comando de Estados Unidos en Europa, el Centro de Integración de Capacidades del Ejército Center y el Comando Conjunto de Capacidades de Apoyo.

El teniente coronel (retirado) Charles Davis, Ejército de EUA, es profesor adjunto en la Escuela de Estado Mayor Conjunto de la Universidad Nacional de Defensa. Recibió un doctorado en Estudios Internacionales de la Universidad Old Dominion y ha servido constantemente en el ámbito conjunto por casi veinte años.

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