Revista Profesional del Ejército de EUA

Edición Hispanoamericana

El orden del caos

Actividades de asuntos civiles del Ejército de EUA

Mayor Assad A. Raza, Ejército de EUA

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Un soldado de la coalición habla con niños en un mercado en Raqqa, Siria, 13 de marzo de 2018. La reaparición de vendedores en los mercados sirios es una señal de un regreso a la normalidad después de la derrota del Estado Islámico por las Fuerzas Democráticas Sirias. (Foto: Ejército de EUA, Sgto. 2o Timothy R. Koster)

Desde el 11 de septiembre de 2001, las fuerzas de asuntos civiles han contribuido consistentemente al éxito de las campañas militares, tanto tranquilizando a ciudadanos afganos después de su liberación del Talibán como escuchando las quejas sunitas durante el Despertar sunita en 2006 que al final derrotó a al-Qaeda en Iraq. En la campaña actual contra el Estado Islámico (EI), las fuerzas de asuntos civiles que trabajan a través de socios interorganizacionales están estabilizando las áreas previamente controladas por el EI para negar su reemergencia y mantener la libertad de acción de la coalición.

En los últimos 18 años, los comandantes han aprendido que las actividades de asuntos civiles mejoran su comprensión del ambiente operativo. Por ejemplo, el personal de asuntos civiles puede ayudar a identificar infraestructura crítica y desarrollar redes civiles autóctonas que apoyan los esfuerzos de EUA. Además, estos esfuerzos contribuyen al desarrollo de comprensión mutua con socios interorganizacionales, lo que proporciona oportunidades para todas las partes interesadas en desarrollar métodos para mitigar las vulnerabilidades civiles que complementan los objetivos pangubernamentales y de las Fuerzas Armadas de EUA. Basado en los conocimientos adquiridos en muchos años de combate, las fuerzas de asuntos civiles, hoy en día, deben adaptarse e identificar métodos innovadores para apoyar el Ejército de EUA (como parte de una fuerza conjunta) en el campo de batalla multidominio del futuro.

Puesto que Estados Unidos está compitiendo cada vez más con otras grandes potencias, el Ejército de EUA debe invertir en las capacidades futuras de asuntos civiles para comprender e influir en redes civiles y facilitar la cooperación interorganizacional en las operaciones multidominio. Además, las fuerzas de asuntos civiles deben calibrar la proyección de fuerza del Ejército en una era de constante competencia para disuadir la agresión, impedir el conflicto y, de ser necesario, apoyar en un conflicto armado si fracasa la disuasión.

Directivas del Departamento de Defensa y el Comando de Operaciones Especiales de EUA

La Directiva 2000.13 del Departamento de Defensa, Civil Affairs, indica que los comandantes tienen que conducir operaciones de asuntos civiles en sus áreas de responsabilidad. Esta directiva proporciona a los comandantes la autoridad para integrar las fuerzas de asuntos civiles ya sea con fuerzas militares o socios interinstitucionales con el objetivo de apoyar las metas del Departamento de Defensa y embajadas de EUA en todo el espectro del conflicto armado. Por eso, los comandantes pueden desplegar las fuerzas de asuntos civiles como parte de una fuerza de tarea conjunta o independiente para apoyar la acción unificada en la competencia entre grandes poderes1.

Usando la Directiva 2000.13 del Departamento de Defensa, el Comando de Operaciones Especiales de EUA (USSOCOM) formuló la Directiva 525-38 del USSOCOM, Civil Military Engagement, que delinea un programa de colaboración de asuntos civiles. La Directiva 525-38 del USSOCOM apoya las estrategias del Departamento de Defensa y las embajadas de EUA, declarando que las fuerzas de asuntos civiles trabajan con y a través de los socios de acción unificada para establecer las condiciones e influir en las poblaciones e instituciones autóctonas para apoyar los objetivos de un comandante en el ambiente operativo2. Estas directivas proporcionan a las fuerzas de asuntos civiles la flexibilidad para colaborar con socios interorganizacionales que incluyen agencias y direcciones gubernamentales de EUA, instituciones autóctonas, organizaciones internacionales y no gubernamentales y el sector privado3. Por lo tanto, las fuerzas de asuntos civiles son cruciales para desarrollar fuertes socios militares y civiles autóctonos, que son esenciales para enfrentar desafíos futuros tales como contrarrestar la expansión rusa y china en estados vulnerables.

El rol de los asuntos civiles

Las fuerzas de asuntos civiles, ya sea convencionales o de operaciones especiales, son expertos en tres actividades que son críticas para configurar e influir en el ambiente operativo: el reconocimiento civil, interacción civil y gestión de información civil. El Manual de Campaña 3-57, Civil Affairs Operations, define estas actividades así:

El reconocimiento civil. El CR [reconocimiento civil] es la observación y evaluación centrada, planificada y coordinada de aspectos civiles específicos del ambiente para recolectar información civil con el fin de mejorar la comprensión situacional y facilitar la toma de decisiones. Posibles fuentes de la información civil incluyen evaluaciones de áreas, estructuras, capacidades, organizaciones, personas y acontecimientos (ASCOPE).

La interacción civil. La CE [interacción civil] incluye las interacciones planificadas y centradas que promueven la formación de relaciones entre fuerzas militares, socios de acción unificada, IPI [poblaciones e instituciones autóctonas] y socios interinstitucionales para reducir los impactos civiles en las operaciones militares en curso o planificadas y disminuir el impacto militar sobre la población civil […] Puede ser en persona o por otros medios de comunicación.

La gestión de información civil. La gestión de información civil es el proceso por el cual los datos relacionados con el componente civil son recolectados, organizados, procesados, analizados y producidos en productos de información. Se usan los datos como consideraciones civiles para determinar posibles cursos de acción, determinar el impacto de las operaciones militares en el componente civil del OE [ambiente operativo] y proporcionar actualizaciones sobre el componente civil a fin de mejorar la comprensión operativa común del comandante (COP)4.


La combinación de estas actividades de asuntos civiles proporciona a los comandantes y socios de acción unificada una comprensión compartida del componente civil del ambiente operativo. Las fuerzas de asuntos civiles constantemente logran esto a través del reconocimiento civil e interacción civil para desarrollar una comprensión precisa del ambiente civil y proporcionarles contexto crítico en el terreno. La información civil recolectada es analizada e integrada en los procesos de operaciones e inteligencia para apoyar las decisiones del comandante y garantizar la unidad de esfuerzos que soporten el logro de la misión.

Actividades recientes de asuntos civiles

En la Guerra Global contra el Terrorismo, las fuerzas de asuntos civiles han usado la información recolectada en una variedad de actividades para mejorar la comprensión del ambiente operativo del comandante, facilitar el intercambio de información con socios conjuntos, interorganizacionales y multinacionales (JIM), equilibrar los recursos y lograr objetivos comunes. Como se muestra la figura 1, las actividades de asuntos civiles abarcan todos aspectos del componente civil del ambiente operativo. Por lo tanto, las fuerzas de asuntos civiles recolectan información del componente civil como las áreas pro-EUA/coalición y los centros de población que simpatizan con los objetivos de los adversarios de EUA. Por lo tanto, las fuerzas de asuntos civiles constantemente recolectan y analizan la información civil para mejorar la comprensión de comandantes militares sobre la dinámica sociopolítica de un ambiente operativo complejo. Las unidades de asuntos civiles comparten esta información con socios conjuntos, interorganizacionales y multinacionales para facilitar la cooperación en áreas de interés mutuo y establecer la confianza con organizaciones militares y civiles.

Figura 1. Un diagrama modificado de la Teoría 10-80-10 (La figura original es de un oficial francés, teniente coronel David Galula, y ha sido adaptada por el autor. Población por porcentaje: 10 % apoya al adversario, 80 % está indecisa y 10 %> apoya los objetivos de EUA. *Porcentajes representan las poblaciones. **No representan otras organizaciones intergubernamentales/no gubernamentales.)

En Afganistán, Iraq y Siria, las fuerzas de asuntos civiles ayudaron a sincronizar los esfuerzos humanitarios para satisfacer las necesidades inmediatas de las poblaciones y mitigar los efectos de las operaciones de combate. En estas operaciones de contingencia, las fuerzas de asuntos civiles frecuentemente eran los primeros en el terreno que recolectaban información en tiempo real por medio de actividades de reconocimiento e interacción civil. Estas actividades proporcionaron a la Agencia para el Desarrollo Internacional de EUA (USAID) información esencial para planificar esfuerzos de socorro de desastres en el extranjero que ayudaron a aliviar el sufrimiento en estas áreas postconflictos5.

En Afganistán, las fuerzas de asuntos civiles colaboraron con las empresas de telecomunicaciones privadas para proporcionar servicios celulares móviles en toda la región. Las fuerzas de asuntos civiles compartieron información con estas empresas privadas para ayudarles a identificar áreas seguras para construir la infraestructura de telecomunicaciones. A medida que estas empresas construían torres celulares en áreas rurales, sus servicios complementaban los objetivos de seguridad del comandante de la fuerza terrestre y las iniciativas del gobierno en el lugar, lo cual generó oportunidades de empleo, un mayor nivel de comunicaciones y crecimiento económico que ayudaron a contrarrestar la influencia del Talibán6.

El mayor Don Sculli, el oficial de asuntos civiles y segundo jefe de la Compañía C, 96o Batallón de Asuntos Civiles, entrega cloruro de sodio a un trabajador de hospital en el Hospital de Pediatría y Parto en Najaf, Iraq, 22 de abril de 2003. (Foto: Ejército de EUA, Sgto. 2o Kyle Davis)

En 2006, a medida que aumentaban las amenazas con dispositivos explosivos improvisados (IED) en todas partes de Iraq, las fuerzas de asuntos civiles asumieron un importante rol en la lucha anti-IED. Un esfuerzo central contra IED desarrollado por la Organización Conjunta anti-IED era «atacar la red»7. Dado el acceso de asuntos civiles y las extensas redes en el lugar, era fácil mapear la geografía humana e identificar las relaciones basadas en las características comunes tales como nexos familiares y culturales o empresariales. Como se ilustra en la figura 2, la identificación y diseminación de estos nexos y nodos en las redes humanas a otras entidades del Departamento de Defensa proporcionó una mayor compresión situacional a los comandantes8. Además, una vez que este conocimiento civil era triangulado con otra información crítica, llevó a oportunidades para la selección de blancos letal y no letal para «atacar la red». La última iniciativa, acoplada con la interacción civil persistente y mayores oportunidades de empleo en las poblaciones autóctonas, contribuyó a las condiciones de seguridad deseadas y redujo la violencia observada en Iraq en 2010.

Figura 2. Interacción con redes humanas (Figura del Centro de Excelencia de Maniobra, Fort Benning, Georgia)

Muy pronto en la campaña para derrotar al EI en Siria, las fuerzas de asuntos civiles usaron las redes sociales para monitorear el sentimiento de las poblaciones en las áreas controladas por el Estado Islámico. La cooperación entre las operaciones psicológicas, las operaciones web del Comando Central de EUA y los asuntos civiles produjo un mecanismo para analizar la información en las redes sociales sobre cómo las operaciones del Estado Islámico y la coalición afectaron las poblaciones durante la campaña aérea. Además, se usaron los datos de las redes sociales para asesorar a los comandantes sobre las percepciones autóctonas de las operaciones de la coalición y fuerzas de nuestros socios, monitorear el movimiento de civiles desplazados e incrementar la colaboración en las actividades de asuntos civiles y la selección de blancos letal y no letal9.

Inmediatamente después de la liberación de Raqqa, Siria, el 20 de octubre de 2017, las fuerzas de asuntos civiles apoyaron a los comandantes de la fuerza terrestre en la evaluación del ambiente operativo tras la salida del Estado Islámico10. Estos equipos de asuntos civiles trabajando con las Fuerzas Democráticas Sirias recolectaron información sobre el estatus de la infraestructura local, caminos obstaculizados por escombros y el regreso de personas desplazadas al área destruida. Además, las fuerzas de asuntos civiles extendieron el alcance de las plataformas de la USAID/Departamento de Estado (DOS) a través del reconocimiento civil e interacciones civiles en las áreas liberadas en muchas partes de Siria. La información en tiempo real proporcionó a los socios interinstitucionales los datos necesarios para mejorar la coordinación de programas y satisfacer las necesidades inmediatas de las poblaciones mientras se establecía una unidad para apoyar la transición (START-FWD). Cuando llegó a ser completamente funcional, esta relación mejoró el intercambio de información y recursos para lograr la unidad de esfuerzos y objetivos comunes. En un artículo en la revista Small Wars Journal, se declaró:

El equipo de apoyo a la transición (START-FWD) proporciona un buen modelo para iniciativas futuras. Reconociendo la necesidad de desplegar civiles del Departamento de Estado y USAID juntos con fuerzas militares para planificar y monitorear las actividades de estabilización, asistencia humanitaria y diplomacia con socios autóctonos, el Elemento de Apoyo Cívico-Militar (CMSE) proporcionó apoyo administrativo y operacional crítico a la Fuerza de Tarea Conjunta de Operaciones Especiales-Operación Inherent Resolve (SOJTF-OIR) para avanzar el proyecto de START-FWD11.


La colaboración entre el START-FWD y las fuerzas de asuntos civiles fue crítica para consolidar los avances en estas áreas afectadas por el Estado Islámico en Siria después de su expulsión.

Cuando las operaciones de combate se movieron al noreste de Siria, las fuerzas de asuntos civiles también ayudaron con el entrenamiento de las fuerzas de seguridad interna autóctonas con sus operaciones cívico-militares. El desarrollo de las capacidades cívico-militares de las fuerzas de seguridad interna les proporcionó la oportunidad de incrementar su apoyo popular y fomentar la legitimidad con la población en el lugar. Además, esta iniciativa proporcionó a los equipos de asuntos civiles otro medio para monitorear y validar las quejas de la población que pudieran haber contribuido a la inestabilidad en una área sumamente vulnerable debido a las tensiones profundamente arraigadas entre los árabes y kurdos. Estas actividades también apoyaron las operaciones psicológicas y de asuntos públicos, proporcionándoles el acceso e información necesaria para publicar comunicados mediáticos, tanto en el lugar y el extranjero, para incrementar la credibilidad de nuestros socios kurdos que participaban en la campaña para derrotar al EI.

Riesgos operacionales

En la Guerra Global contra el Terrorismo, las fuerzas de asuntos civiles identificaron varios desafíos que pusieron estas actividades en peligro. Los riesgos identificados a continuación no representan todos los escenarios posibles que podrían afectar a las fuerzas de asuntos civiles, pero pueden ser usados para desarrollar soluciones que optimizarán esta capacidad singular en apoyo de las operaciones multidominio.

Los asuntos civiles en comparación con las operaciones letales. El primer desafío era que si bien las actividades de asuntos civiles crearon resultados sostenibles, en el pasado, en gran parte eran obscurecidas por l100858as operaciones letales. El informe de John F. Sopko, el inspector general especial para la Reconstrucción en Afganistán, publicado en mayo de 2018 explícitamente describió cómo las acciones agresivas de una brigada de vehículos tipo Stryker del Ejército de EUA en Kandahar, Afganistán, eran tan contraproducentes que eliminaron cualquier posibilidad de tener éxito en el área de operaciones12. En el mismo informe, Sopko describió cómo las fuerzas de operaciones especiales de EUA, a las que les asignaron la misión de estabilizar aldeas después, se concentraron en entrenar a la Policía Afgana Local (ALP), lo cual eclipsó la parte de gobernanza y desarrollo de la misión:

No solo se restó importancia a la gobernanza y desarrollo a medida que la ALP crecía, incluso la idea de gobernanza representativa dentro de la propia ALP se convirtió en un tema secundario. Por ejemplo, según el coronel Bradley Moses, comandante del 3er Grupo de Fuerzas Especiales, el desarrollo rápido de la ALP significó que algunas unidades de la ALP no eran autóctonas de la aldea o grupo de aldeas que se les asignaron proteger, lo cual socavaba una premisa fundamental del programa. Como observó un oficial militar, «Tanto en el nivel estratégico como en el operativo, hacer las VSO [Operaciones de Estabilización de Aldeas]/ALP de manera correcta era menos importante que hacerlo rápidamente»13.


Los equipos de civiles y militares. El segundo desafío era el establecimiento oportuno de los equipos de civiles y militares que incluyeron representantes del Departamento de Estado y USAID. La historia ha demostrado que equipos integrados por civiles y militares son necesarios para consolidar los avances inmediatamente después que cesan las hostilidades; ejemplos de esto incluyen el Programa de Operaciones Cívicas y Desarrollo Revolucionario de EUA en Vietnam, los equipos de reconstrucción provincial en Iraq y Afganistán, así como la colaboración entre las fuerzas de asuntos civiles y el START-FWD en Siria. Sin embargo, el establecimiento de estos equipos debe ocurrir lo más pronto posible cuando las tropas se preparan para el despliegue en Estados Unidos para optimizar la colaboración y establecer una comprensión compartida entre civiles y sus homólogos militares antes de desplegarse en el extranjero. Esta coordinación al principio puede proporcionar a los comandantes una mejor comprensión de políticas y fuentes de fondos antes de comenzar las operaciones militares. La coordinación temprana también ayudará a los planificadores militares a prever los requerimientos para apoyar el movimiento de recursos y el establecimiento de procesos de asistencia humanitaria en apoyo del Departamento de Estado o USAID.

El financiamiento inflexible. El tercer desafío era la falta de financiamiento flexible para las fuerzas de asuntos civiles en Siria para aliviar rápidamente el sufrimiento humano y gestionar los daños colaterales con el fin de apoyar la libertad de acción de la fuerza conjunta. En Iraq y Afganistán, las fuerzas de asuntos civiles usaron fondos del Programa de Respuesta de Urgencia del Comandante para implementar proyectos rápidos en apoyo de la iniciativa del comandante. Sin embargo, una vez que el Departamento de Defensa convirtió el dinero en un «arma» en 2009, los comandantes se sentían presionados para gastar mucho dinero sin criterios para medir la eficacia porque consideraban el dinero gastado como progreso en el terreno, como se muestra en la figura 314. La escasez de personal entrenado en los asuntos civiles para asesorar al comandante sobre el uso eficaz fondos, además de que algunos comandantes que no aceptaron el consejo de asuntos civiles, contribuyó a una aplicación ineficiente del programa. Los gastos excesivos y una falta de medidas de eficacia en el programa han contribuido a que las fuerzas de asuntos civiles dependan de USAID y otras agencias para poder identificar recursos que complementan los objetivos de los comandantes. Sin embargo, esta dependencia tiene riesgos, porque es posible que los comandantes no cuenten con los recursos o fondos necesarios para apoyar sus operaciones militares.

Figura 3. El Programa de Respuesta de Urgencia del Comandante Desembolsos (CERP) desde 2004 hasta 2017 (Figura del inspector general especial para la Reconstrucción en Afganistán, Departamento de Defensa)

El intercambio de información. El último problema es el constante desafío del intercambio de información entre todas las partes interesadas, interinstitucionales y del sector privado, e incluso entre las organizaciones militares. Otros desafíos incluyen la clasificación excesiva de informes del Departamento de Defensa, acceso a las bases de datos y actitudes organizacionales en los comandos apoyados. Estos desafíos demoran el intercambio de información con socios con los cuales el personal de asuntos civiles debe colaborar para trabajar en las áreas donde los intereses se cruzan. El retraso o carencia del intercambio de información también impide que nuestros socios, especialmente los socios multinacionales, compartan información con las fuerzas de asuntos civiles que ayude a llenar las brechas de información o el intercambio de recursos, limitando así la comprensión del ambiente operativo del comandante e impidiendo que se optimice completamente el uso de socios interorganizacionales para lograr la unidad de esfuerzos.

Aprovechar la oportunidad

A medida que el Ejército de EUA evoluciona para llevar a cabo las operaciones multidominio en el espectro total de conflicto armado, también debe invertir en sus fuerzas de asuntos civiles para operar en múltiples dominios. Además, el Ejército debe incluir las operaciones de asuntos civiles lo más pronto posible como parte de su estrategia de interacción para enfrentar la influencia adversaria y competir más eficazmente en niveles por debajo del conflicto armado. La interacción civil constante al principio es esencial, porque las fuerzas de asuntos civiles son cruciales para comprender la geografía humana y aprovechar las redes civiles en la ejecución exitosa de operaciones militares. El Panfleto 525-3-1 del Comando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de EUA (TRADOC), The U.S. Army in Multi-Domain Operations 2028, destaca la importancia de comprender la infraestructura y redes civiles en el área de operaciones:

Analizar el ambiente operativo y las redes civiles. Todos los escalones de fuerzas de presencia avanzada llevan a cabo análisis y familiarización del terreno de un territorio amigo amenazado por un adversario. Esta iniciativa permite que el Comandante de la Fuerza Conjunta tenga la información necesaria para visualizar el ambiente multidominio tridimensional de forma más detallada durante la ejecución táctica y la planificación operacional. El terreno urbano denso requiere otras actividades preparatorias de inteligencia para comprender los detalles humanos, sociales y de infraestructura. El ejército de campaña se centra en la IPB [preparación de inteligencia en el campo de batalla] en áreas urbanas selectas que probablemente serán de gran importancia estratégica y operativa en el conflicto15.

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Las fuerzas de asuntos civiles en todos los niveles son cruciales en la ejecución de interacciones civiles para promover la relación entre las fuerzas militares y el componente civil.

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Las fuerzas de asuntos civiles en todos los niveles son cruciales en la ejecución de interacciones civiles para promover la relación entre las fuerzas militares y el componente civil. En las operaciones multidominio, las fuerzas de asuntos civiles deben hacer las actividades de interacción civil en el dominio cibernético y el ambiente de información para lograr una posición de ventaja relativa para la fuerza conjunta y socios de acción unificada durante la competencia o el conflicto armado16. En el Panfleto 525-3-1 del TRADOC se declara que «la interacción permite que las fuerzas de EUA superen tácticamente a un adversario en términos cognitivos y físicos y virtuales para disuadir, enfrentar y negar la intensificación de violencia en competencia y derrotar al enemigo si no se puede evitar el conflicto armado»17.

Los conocimientos adquiridos desde el 11 de septiembre de 2001 han demostrado la importancia de la tecnología en el ambiente operativo. La necesidad crítica de conectividad segura por medio de teléfonos celulares y banda de ancha inalámbrica contribuye a la estabilización y consolidación de avances. La conectividad permite que las personas afectadas por las hostilidades encuentren a familiares desplazados, facilita el socorro y la asistencia humanitaria y crea oportunidades económicas y educativas durante la recuperación. Además, el internet proporciona a las fuerzas de asuntos civiles otros medios para monitorear los sentimientos en el área de operaciones, triangular los datos sobre las fuentes de inestabilidad y compartir información crítica con socios autóctonos y no gubernamentales para aprovechar sus recursos. Por lo tanto, el Ejército debe identificar, desarrollar e integrar las tecnologías emergentes para posibilitar las actividades de asuntos civiles en múltiples dominios. Nuevas tecnologías son esenciales en las unidades de asuntos civiles para adquirir, procesar y compartir información crítica a fin de comprender e influir en el ambiente operativo del futuro.

En la última década, las redes sociales han desempeñado un papel cada vez más crítico para influir en resultados políticos. Por este motivo, las fuerzas de asuntos civiles deben colaborar con otras instituciones del gobierno de EUA para identificar una plataforma común que sea compatible con los sistemas del Departamento de Defensa y el Departamento de Estado con el fin de monitorear y analizar los sentimientos autóctonos en el ambiente operativo. Una plataforma común podría ayudar a mantener una comprensión situacional, evaluar tendencias civiles y concentrar la observación de los componentes civiles que amenazan los esfuerzos de EUA junto con nuestros socios conjuntos, interorganizacionales y multinacionales para sostener la iniciativa en la competencia y lograr los objetivos militares y pangubernamentales.

En resumen, el entonces comandante del TRADOC, el general Stephen J. Townsend, escribió en el prefacio del Panfleto 525-3-1 del TRADOC,

En una nueva era de competencia entre grandes poderes, los adversarios de nuestra nación intentan lograr sus metas estratégicas, que no alcanza el conflicto, por medio de medidas escalonadas a distancia en el dominio político, militar y económico para crear divisiones entre EUA y nuestros socios. Si estalla el conflicto, emplearán múltiples capas de capacidades a distancia segura en todos los dominios —terrestre, marítimo, aéreo, espacial y ciberespacial— para crear una brecha entre las fuerzas de EUA y nuestros aliados en el tiempo, espacio y funciones para derrotarnos18.


En la competencia entre grandes poderes, las fuerzas de asuntos civiles son esenciales para comprender las redes civiles y fortalecer las capacidades de nuestros socios, lo que permitirá la expansión del espacio competitivo para disuadir el conflicto y posicionar la fuerza conjunta para hacer una transición rápida al conflicto armado, de ser necesario. Sin embargo, según Jay Liddick, Thurman Dickerson y Linda K. Chunga, «La estructura, doctrina, equipamiento y entrenamiento actual [de las fuerzas] de asuntos civiles son inadecuados para combatir las futuras amenazas de poderes casi iguales. La fuerza actual de asuntos civiles fue diseñada y rápidamente reorganizada para apoyar el concepto de modularidad del Ejército a principios del siglo XXI»19. Por lo tanto, el Ejército de EUA debe volver a examinar e invertir en las fuerzas de asuntos civiles para maximizar esta capacidad singular en las operaciones multidominio en el futuro.

Las opiniones expresadas en el presente artículo son propias del autor y no reflejan la política o posición oficial del Ejército de EUA, el Departamento de Defensa, o el Gobierno de EUA.


Notas

  1. Department of Defense Directive 2000.13, Civil Affairs (Washington, DC: U.S. Government Publishing Office [GPO], actualizada 15 de mayo de 2017), accedido 29 de mayo de 2019, http://www.esd.whs.mil/Portals/54/Documents/DD/issuances/dodd/200013_2014.pdf.
  2. United States Special Operations Command (USSOCOM) Directive 525-38, Civil Military Engagement (MacDill Air Force Base, Florida: USSOCOM, noviembre de 2012).
  3. Joint Publication 3-08, Interorganizational Cooperation (Washington, DC: U.S. GPO, 12 de octubre de 2016).
  4. Field Manual (FM) 3-57, Civil Affairs Operations (Washington, DC: U.S. GPO, 17 de abril de 2019), 1-3—1-4. Además, el FM 3-57 define las actividades de asuntos civiles como «actividades específicamente planificadas, ejecutadas y evaluadas por Asuntos Civiles que apoyan al comandante para sincronizar, coordinar e integrar las poblaciones e instituciones autóctonas, socios de acción unificada y entidades interinstitucionales» (1-3).
  5. «USAID Office of Foreign Disaster Assistance Factsheet», U.S. Agency for International Development (USAID), 1, accedido 29 de mayo de 2019, https://www.usaid.gov/sites/default/files/documents/1866/OFDA_Fact_Sheet.pdf. Según la USAID, «USAID/OFDA dirige y coordina los esfuerzos de asistencia humanitaria del Gobierno de EUA en el extranjero».
  6. Javid Hamdard, The State of Telecommunications and Internet in Afghanistan 6 Years Later (2006-2012) (Washington, DC: USAID, marzo de 2012), accedido 29 de mayo de 2019, https://www.usaid.gov/sites/default/files/documents/1871/The%20State%20of%20Telecoms%20and%20Internet%20%20in%20Afghanistan%20(2006-2012)%20Low-Res.pdf.
  7. U.S. House of Representatives Committee on Armed Services–Subcommittee on Oversight & Investigation, The Joint Improvised Explosive Device Defeat Organization: DOD’s Fight against IEDs Today and Tomorrow (Washington, DC: House Armed Services Committee, noviembre de 2008), accedido 29 de mayo de 2019, https://armedservices.house.gov/_cache/files/c/f/cfddccb2-fc15-4a3d-b7e3-50fe3ea68eca/D09F0BEF55D1B39D2CC196408918781D.jieddo-report-11-08-vf.pdf.
  8. «MCoE Network Engagement», Maneuver Center of Excellence, accedido 29 de mayo de 2019, https://atn.army.mil/getattachment/Network-Engagement/Network-Engagement/MCoE-Network-Engagement-Graphic.pdf?lang=en-US.
  9. Karen Parrish, «CENTCOM Counters ISIL Propaganda», Department of Defense News, 6 de julio de 2016, accedido 29 de mayo de 2019, https://dod.defense.gov/News/Article/Article/827761/centcom-counters-isil-propaganda)/.
  10. U.S. Central Command, «Syrian Democratic Forces Liberate Raqqah», comunicado de prensa nro. 17-409, 20 de octubre de 2017, accedido 29 de mayo de 2019, https://www.centcom.mil/MEDIA/PRESS-RELEASES/Press-Release-View/Article/1349047/syrian-democratic-forces-liberate-raqqah/.
  11. Kevin Melton y col., «A New U.S. Framework for Stabilization: Opportunities for Civil Affairs», Small Wars Journal, accedido 29 de mayo de 2019, https://smallwarsjournal.com/jrnl/art/new-us-framework-stabilization-opportunities-civil-affairs?fbclid=IwAR3mff2w9bd0_YapN_0rW0_LZzLBuy-Eiyw0Am1F9eMX6or_By58X04v7WQ.
  12. Special Inspector General for Afghanistan Reconstruction, Stabilization: Lessons from The U.S. Experience in Afghanistan (Washington, DC: U.S. GPO, mayo de 2018), 63, accedido 29 de mayo de 2019, https://www.sigar.mil/pdf/lessonslearned/SIGAR-18-48-LL.pdf.
  13. Ibíd., 115-16.
  14. Ibíd., 91-95.
  15. El Panfleto 525-3-1 del Comando de Adiestramiento y Doctrina (TRADOC) del Ejército de EUA, The U.S. Army in Multi-Domain Operations 2028 (Fort Eustis, Virginia: TRADOC, 6 de diciembre de 2018), 28.
  16. Ibíd., C-10.
  17. Ibíd.
  18. Ibíd., iii.
  19. Jay Liddick, Thurman «Scott» Dickerson y Linda K. Chung, «Calibrating Civil Affairs Forces for Lethality in Large Scale Combat Operations», Small Wars Journal, accedido 29 de mayo de 2019, https://smallwarsjournal.com/jrnl/art/calibrating-civil-affairs-forces-lethality-large-scale-combat-operations.

El mayor Assad Raza, Ejército de EUA, es un oficial de asuntos civiles sirviendo en el Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica (WHINSEC). Recibió su licenciatura en Psicología de la Universidad de Tampa y una maestría en Diplomacia, con especialización en Gestión de Conflictos Internacionales de la Universidad de Norwich. Raza ha servido con la 82a División Aerotransportada, el 96o Batallón de Asuntos Civiles y el 5o Grupo de Fuerzas Especiales.

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Segundo Trimestre 2020