Revista Profesional del Ejército de EUA

Edición Hispanoamericana

Sombras de la guerra

Violencia en la zona desmilitarizada coreana

Capitán Michael Anderson, Ejército de EUA

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Soldados estadounidenses y surcoreanos inspeccionan los cuerpos de miembros de las fuerzas especiales norcoreanas que se infiltraron en Corea del Sur en enero de 1968 para asesinar al presidente Park Chung-hee en la Casa Azul, la residencia presidencial ubicada en Seúl. (Foto: Korean Newsletter, https://president.jp/articles/-/23398)

Cuando la guerra de Corea llegaba a su fin y hacia sus últimos estragos en el terreno que finalmente dividiría a Corea del Norte de Corea del Sur, el general James A. Van Fleet, comandante del Octavo Ejército, le dijo a su superior, el general Matthew B. Ridgeway, comandante de las Fuerzas de las Naciones Unidas: «Las fuerzas comunistas violarán los términos del tratado como lo han hecho en el pasado y mejorarán sus capacidades para nuevas agresiones inesperadas»1. Y en efecto, desde el armisticio de 1953 hasta los 90, la presencia militar estadounidense en la zona desmilitarizada (DMZ), el área a lo largo de 38o paralelo entre Corea del Norte comunista y Corea del Sur, ha sido caracterizada por el peligro, la violencia y la muerte. Las hostilidades y el peligro continuaron después del alto el fuego, resultando en más de doscientas bajas y alrededor de cien muertos para Estados Unidos. Sin una unificación, las amenazas y el peligro fluctuaron, pero no desaparecieron.

El violento conflicto en curso en la DMZ se ha cobrado y ha afectado la vida de muchos estadounidenses y marca un período importante de la historia del Ejército de EUA. Con frecuencia, el personal militar que sirve en esta peligrosa área no recibe el reconocimiento o las condecoraciones que generalmente se otorgan a soldados que sirven en otros lugares peligrosos. No hay desfiles para conmemorar el servicio de aquellos que sirvieron en esta área y el reconocimiento con parches y distintivos de combate es limitado y muchas veces retroactivo. Estas omisiones, sin embargo, no ocultan el peligro que muchos soldados estadounidenses enfrentaron cuando sirvieron en Corea después del armisticio de 1953.

Final de la guerra y establecimiento de la DMZ

El 27 de marzo de 1951, menos de un año después de que empezaran las hostilidades del 25 de junio de 1950, el Estado Mayor Conjunto publicó una directriz con respecto al establecimiento de una zona desmilitarizada. En este documento se estipulaba que la DMZ debía cubrir un área de 20 millas de ancho y establecerse a lo largo, o justo al norte, del 38o paralelo (basándose en las líneas de combate exactas en el momento que se firmara el armisticio). Los últimos años del conflicto fueron impulsados por el diálogo entre Ridgeway y su subordinado Van Fleet para determinar cuál área era la más adecuada para una DMZ. Tan temprano como el 23 de junio de 1951, la Unión Soviética daba indicios de que quería llegar a un acuerdo de paz con Estados Unidos, sin embargo, la guerra continuó por dos años más2.

Las conversaciones del alto el fuego avanzaron y en la mañana del 27 de julio de 1953, el teniente general William Harrison Jr., delegado sénior de las Fuerzas de la ONU, firmó el armisticio en presencia de la delegación norcoreana. El general Mark W. Clark, comandante de las Fuerzas de la ONU, sabía que este alto el fuego era estrictamente militar y que los diplomáticos eran quienes determinarían una solución política duradera. Por ello, Clark advirtió que hasta que no se materializara una solución permanente, la ONU no bajaría la guardia ni retiraría a sus fuerzas de la DMZ3.

A mediados de 1954, la solución política que Clark esperaba se esfumó cuando fracasaron las conversaciones entre las delegaciones coreanas en Suiza. Ambos Gobiernos obstinadamente declararon que la unificación y las elecciones eran imposibles sin la abdicación completa del otro, dejando solo el armisticio en pie4. El Comando de la ONU sufrió más de 500 200 bajas en la guerra de Corea, incluyendo 94 000 muertos. Las bajas de Estados Unidos fueron 33 629 soldados muertos, 103 284 heridos y 5178 desaparecidos en combate o prisioneros de guerra antes de firmarse el armisticio. Corea del Sur perdió 58 217 soldados, incluyendo 175 743 heridos. Las bajas de las fuerzas chinas y norcoreanas no son exactas, con estimados que las sitúan en más de 1.5 millones5. Los estimados también indicaban que las bajas civiles en tanto Corea del Norte como Corea del Sur fueron más de un millón para cada país.

Si bien hubo pequeños cambios territoriales, las Fuerzas de la ONU pudieron preservar a Corea del Sur. Al final, la DMZ se redujo a cuatro kilómetros de ancho debido a la insistencia de Corea del Norte. Sin embargo, la ONU se mantuvo firme en su intención de establecer las fronteras según los frentes de batalla, en vez de volver a utilizar el 38o paralelo como referencia exacta6. Llamada por muchos soldados estadounidenses «el lugar más solitario del mundo», la DMZ se extiende de un extremo de la península al otro, desde el mar de Japón en el este hasta el mar Amarillo en el oeste, es atravesada por el río Imjin y se caracteriza por sus terrenos ondulados7.

La guerra silenciosa: violencia en la DMZ desde 1966 hasta 1969

Zona desmilitarizada coreana (Mapa original de Rishabh Tatiraju en Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0; modificado por Arin Burgess, Military Review)

El primer estallido de violencia significativo en la DMZ después del alto el fuego ocurrió cuando las fuerzas de Estados Unidos estaban concentradas en Vietnam. Aprovechando que los recursos estadounidenses estaban divididos entre Europa y Vietnam, el régimen de Kim Il-sung intensificó sus esfuerzos para socavar y desestabilizar al Gobierno de Corea del Sur e inspirar un levantamiento mediante una robusta campaña de infiltración. Estos incidentes, llamados la «guerra silenciosa» por los surcoreanos, marcaron uno de los episodios más violentos en la DMZ después de la guerra.

Antes de las nuevas infiltraciones norcoreanas de 1966, solo ocho soldados estadounidenses habían muerto en la DMZ en intercambios de fuego aislados y descoordinados8. En octubre de 1966, las primeras confrontaciones en la DMZ fueron enfrentamientos armados ocasionales en el lado surcoreano. En múltiples ataques de pequeña escala en las secciones al este, centro y oeste de la DMZ, los norcoreanos mataron a veintiocho soldados surcoreanos; ningún estadounidense estuvo involucrado. Sin embargo, en las primeras horas del 2 de noviembre de 1966, infiltrados norcoreanos emboscaron una patrulla estadounidense de ocho hombres de la 2a División de Infantería. La emboscada fue uno de los enfrentamientos más letales en la DMZ y la primera acción significativa que involucraba a estadounidenses. Con armas pequeñas y granadas, los norcoreanos mataron a siete soldados estadounidenses y a un soldado surcoreano. Los norcoreanos usaron sus bayonetas y les dispararon a algunos de los cuerpos que yacían en el suelo antes de quitarles la munición, las armas y otras pertenencias, como el reloj del soldado David L. Bibee, quien fingió estar muerto. Bibee quedó inconsciente por las explosiones iniciales, pero de alguna manera sobrevivió. Cuando habló con los reporteros, dijo: «Fingí estar muerto. La única razón por la que estoy vivo ahora es porque no me moví»9. Esa tarde del 2 de noviembre de 1966, en el lado surcoreano de la DMZ, otra emboscada tuvo lugar en la que dos soldados surcoreanos murieron10.

En una Guerra Fría que se extendía cada vez más, desde Europa occidental hasta el sudeste asiático y la DMZ coreana, la delicada situación en la DMZ requería equilibrar la defensa sin desatar un aumento en las hostilidades. El equilibrio preservaba la posibilidad de una resolución política y pacífica del conflicto coreano, lo que significaba que la mejor respuesta muchas veces era colocar personal en el área en vez de utilizar armas. Esta posición se desviaba de los precedentes históricos de EUA con respecto a la guerra11. En 1966, los norcoreanos realizaron cuarenta y dos ataques que seguían un patrón estacional, disminuyendo en los meses de invierno y aumentando en la primavera12.

La respuesta estadounidense llegó en enero de 1967 de la mano del general Charles H. Bonesteel, comandante de las fuerzas combinadas de EUA y Corea del Sur, quien estaba decidido a dificultar estas infiltraciones13. Bonesteel y sus subordinados desarrollaron un sistema de defensa contra infiltraciones innovador. El sistema consistía de cuatro capas: patrullas avanzadas, puestos de guardia, una nueva barrera física y fuerzas de reacción rápida preposicionadas. Las patrullas avanzadas estaban formadas por escuadras y pelotones que salían por períodos de hasta veinticuatro horas. Las compañías por lo general tenían una unidad patrullando en todo momento. Estas se movían durante el día y establecían emboscadas en la noche14. La barrera física consistía en una formidable cerca de tela metálica de diez pies con concertina triple en la cima seguida de una franja de arena para detectar las huellas de los infiltrados. Después de la franja de arena, se levantó un campo de minas y alambradas de casi 120 metros de ancho15. Los ingenieros limpiaron el terreno e instalaron reflectores y sensores para aumentar la visibilidad entre los puestos de guardia. Otra solución innovadora fue plantar alforfón a lo largo del perímetro para que el fondo blanco que se creaba hiciera más fácil la detección por medio de dispositivos de visión nocturna16.

El tercer túnel de agresión, o tercer túnel de infiltración, es uno de cuatro túneles que cruza la frontera de Corea del Norte y Corea del Sur y llega al poblado de Panmunjom. La foto fue tomada el 10 de agosto de 2011. (Foto: Daugilas en Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0)

Bonesteel enfatizó que el propósito de la barrera física no era detener las infiltraciones, sino dificultar la entrada del enemigo y alertar a las fuerzas de reacción para que se movilizaran y los capturaran rápidamente17. Debido a su propósito y la necesidad de ser móviles, estas fuerzas de reacción rápida generalmente eran unidades montadas con movilidad aérea limitada. Aunque servía los propósitos de Bonesteel, la barrera solo cubría dos de diez frentes divisionales (una división de infantería estadounidense y nueve divisiones surcoreanas tenían posiciones en la DMZ) debido a la falta de fondos18. Incluso con el aumento de violencia, Bonesteel recibió los fondos necesarios para instalar la cerca a lo largo de la DMZ el 30 de julio de 1968, dieciocho meses después19.

Las unidades también empezaron a rotar. De esta manera, los soldados podían descansar como también entrenar las últimas técnicas de patrullaje con equipamiento nuevo. Durante los ejercicios de patrullaje, las unidades también condujeron barridos de seguridad en áreas de retaguardia para apoyar los esfuerzos de contrainsurgencia de los surcoreanos20.

A pesar de estas medidas, las infiltraciones continuaron. Entre mayo de 1967 y enero de 1968, las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur sufrieron quince bajas y sesenta y cinco heridos en más de trescientos incidentes violentos21. Corea del Sur tuvo un saldo de más de cien muertos y doscientos heridos22. En mayo de 1967, infiltrados norcoreanos explosionaron una barraca estadounidense23. También hubo enfrentamientos por aire, entre aviones de reacción norcoreanos y surcoreanos, y por mar, entre pequeñas embarcaciones, lo cual aumentó las bajas de los dos países (las fuerzas estadounidenses no estuvieron involucradas en estos enfrentamientos). Los surcoreanos eran los únicos encargados de lidiar con las infiltraciones costeras en un área que era veintiocho veces más grande que la DMZ24.

El 30 de octubre de 1968, los surcoreanos repelieron los mayores desembarcos hasta la fecha de equipos de operaciones especiales norcoreanos y frustraron considerablemente los esfuerzos de Corea del Norte para fomentar una insurrección en el sur. Ciento veinte infiltrados desembarcaron en ocho cabezas de playa en el poblado de Ulchin-Samcheok con el objetivo de socavar al Gobierno surcoreano. En dos semanas, los surcoreanos mataron a ciento diez oficiales de operaciones especiales norcoreanos y capturaron a siete más, pero también perdieron sesenta y tres de sus hombres, incluyendo veintitrés civiles25.

Después del fracaso de la incursión marítima, el 17 de enero de 1968, un equipo de infiltración norcoreano de veintiséis hombres consiguió atravesar una sección de la DMZ patrullada por los estadounidenses. La misión del equipo era asesinar al presidente surcoreano en su residencia, la Casa Azul, o atacar el complejo de la embajada estadounidense. Sin embargo, unos leñadores surcoreanos alertaron a las autoridades locales. Un policía interrogó a los infiltrados y pudo impedir el ataque a menos de una milla de la Casa Azul. Los infiltrados intentaron huir al norte. Durante la persecución, tres estadounidenses murieron y otros tres fueron heridos, mientras que sesenta y ocho surcoreanos murieron y sesenta y seis fueron heridos, entre ellos soldados, policías y civiles. Veintitrés de los infiltrados fueron muertos, uno fue capturado y dos desaparecieron en combate (presuntamente muertos)26. Uno de los infiltrados que sobrevivió dijo que atravesar el área patrullada por los estadounidenses fue «bastante fácil»27. El atentado de 1968 fue la última vez que Corea del Norte realizaría una infiltración masiva.

De las más de setecientas acciones que ocurrieron en 1968, en 1969 apenas hubo un poco más de cien28. En los primeros meses de 1969 se frustraron múltiples intentos de infiltraciones en la DMZ sin que las fuerzas estadounidenses o surcoreanas sufrieran bajas. La intensidad de la hostilidad norcoreana disminuyó tan precipitadamente como aumentó en 1966. En la primavera aumentaron los enfrentamientos en la DMZ, pero hubo menos intentos de infiltración. No hubo operaciones ofensivas importantes como las que ocurrieron durante la guerra silenciosa.

Los ataques de Corea del Norte en 1969 eran mayormente emboscadas contra trabajadores en la DMZ. En una ocasión, fuerzas surcoreanas mataron a un trabajador, y dos más murieron después cuando el helicóptero de evacuación médica se estrelló durante el despegue. A mediados de octubre, un equipo de soldados norcoreanos que patrullaba la DMZ emboscó a cuatro soldados estadounidenses que conducían un jeep que ondeaba una bandera blanca29. En esta emboscada murieron los últimos estadounidenses que perderían la vida en la guerra silenciosa.

«

Estos hombres que sirven a lo largo de la zona desmilitarizada (DMZ) ya no están involucrados en operaciones de guerra fría. Ellos están involucrados […] en combates en donde vehículos están siendo volados por minas, patrullas están siendo emboscadas y operaciones psicológicas están siendo conducidas.

»

Entre 1966 y 1969, setenta soldados estadounidenses murieron y ciento once fueron heridos. Las fuerzas surcoreanas sufrieron 299 muertos y 550 heridos. En comparación, 379 soldados norcoreanos fueron muertos, doce capturados y treinta y tres desertaron al sur. El total de heridos es desconocido30. En un memorando del Estado Mayor Conjunto se declaraba: «Estos hombres que sirven a lo largo de la zona desmilitarizada (DMZ) ya no están involucrados en operaciones de guerra fría. Ellos están involucrados […] en combates en donde vehículos están siendo volados por minas, patrullas están siendo emboscadas y operaciones psicológicas están siendo conducidas»31. Un periódico citó a un soldado estadounidense que dijo: «Aquí también hay una guerra», en referencia a la prioridad que se le daba a Vietnam32.

Túneles, árboles y tiroteos

A principios de los 70, la violencia disminuyó y prácticamente solo ocurría en zonas surcoreanas. Sin embargo, incluso con la disminución de violencia, una nueva dimensión emergió con el primer descubrimiento de un túnel norcoreano. El 20 de noviembre de 1974, una patrulla surcoreana descubrió un túnel que se adentraba un kilómetro en la DMZ, lo cual resultó en un pequeño tiroteo sin heridos. Un dispositivo norcoreano explotó cinco días después cuando se investigaba el túnel. En la explosión murieron el capitán de fragata de la Armada estadounidense Robert M. Ballinger, su homólogo surcoreano y otros cinco estadounidenses sufrieron heridas.

Este incidente marcaba el inicio de una batalla subterránea, con Corea del Norte excavando túneles y tanto EUA como Corea del Sur intentando detectarlos para contrarrestarlos. Para este propósito, se creó un equipo de neutralización de túneles conjunto equipado con herramientas sísmicas. Un segundo túnel descubierto en marzo de 1975 y el tercero en noviembre de 1978 mediante información obtenida de un desertor norcoreano indicaban la longevidad de la amenaza. El tercer túnel se adentraba cuatrocientos metros en Corea del Sur y estaba a menos de dos millas de una base estadounidense33. Estos masivos túneles tenían electricidad y se estimaba que por ellos podían pasar entre diez mil y treinta mil soldados en una hora, con hasta cuatro soldados marchando lado a lado34. En marzo de 1990, se descubrió otro túnel que atravesaba la DMZ a una profundidad de 225 pies35. Los túneles eran una fuente de peligro y demostraban los riesgos inherentes que los norcoreanos representaban con sus esfuerzos.

En el verano de 1976 se desató un enfrentamiento armado sangriento que empezó cuando los estadounidenses intentaron podar un árbol en el Área de Seguridad Conjunta (JSA) que bloqueaba la vista del «puente de no regreso», en donde prisioneros de guerra fueron intercambiados después del armisticio de 1953. El JSA se encontraba en el centro de la DMZ y es aquí donde ambos lados se reunían para discutir temas de interés común. Los estadounidenses y sus aliados trabajaban diariamente cara a cara con sus contrapartes norcoreanos en las ochocientas yardas de ancho del JSA. Cinco oficiales y treinta soldados estadounidenses estaban en el JSA en todo momento. Estos soldados venían de una compañía especial del JSA compuesta por 166 soldados, de los cuales alrededor de cien eran estadounidenses que estaban estacionados en Camp Kitty Hawk, cerca de Panmunjom.

Una tarea tan simple como podar un álamo de cuarenta pies se convirtió en un incidente violento repentinamente. En junio de 1976, cuando se intentó podar el álamo, estalló un tiroteo entre tropas surcoreanas e infiltrados norcoreanos que resultó en tres muertes para ambos lados. El 5 de agosto hubo otro enfrentamiento, pero con ametralladoras. Esto obligó a cambiar la fecha para podar el árbol del 7 de agosto al 18 de agosto. El comandante del JSA, el capitán Arthur Bonifas, era un veterano de Vietnam que solo le quedaban tres días en la DMZ antes de regresar a Estados Unidos. Debido a esta tensa situación, Bonifas decidió planear y liderar personalmente la poda del árbol36.

Colocó un pelotón aproximadamente a setecientos metros al sur del punto de control 4, otro pelotón en alerta cerca del JSA y dejó el pelotón que quedaba descansar. El capitán fue acompañado por el teniente Mark T. Barrett, jefe del pelotón estacionado al sur del puente, doce trabajadores surcoreanos (para podar las ramas) y un pequeño destacamento de seguridad armado con mangos de hacha que utilizarían como porras (de acuerdo a las reglas del armisticio, solo los oficiales podían portar armas en el JSA) y un oficial surcoreano que actuaba como traductor.

Diez minutos después de que empezaran a podar, once soldados norcoreanos se aproximaron para investigar lo que sucedía cerca del puente. Después de confirmar que se trataba simplemente de una poda, se retiraron, pero minutos después, regresaron con un camión que traía veinte soldados con tubos y porras de metal. Cuando un oficial norcoreano les ordenó parar de trabajar, los oficiales estadounidenses lo ignoraron y les indicaron a los trabajadores surcoreanos que siguieran trabajando. Momentos después, el oficial norcoreano gritó en coreano: ¡Mátenlo! y le asestó un garrotazo a Bonifas que lo dejó tendido en el suelo. Los guardias estadounidenses de un puesto avanzado cercano observaron a través de sus binoculares como los norcoreanos le pegaban a Bonifas con sus porras y tubos de metal y perseguían a Barret, quien huía hacia un barranco cercano. Los trabajadores surcoreanos también huyeron y abandonaron sus herramientas, pero los soldados norcoreanos los persiguieron y los golpearon con las herramientas que dejaron37.

Soldados norcoreanos atacan a trabajadores que iban a podar un árbol el 18 de agosto de 1976 en el Área de Seguridad Conjunta. Esta área se encuentra dentro de la zona desmilitarizada que separa a Corea del Norte de Corea del Sur. En este incidente, dos oficiales estadounidenses, el mayor Arthur G. Bonifas y el primer teniente Mark T. Barrett, fueron muertos a golpes por un grupo de más de treinta guardias de seguridad norcoreanos. (Foto: Hum Images/Alamy Stock Photo)

El ataque solo duró cuatro violentos minutos. La fuerza de respuesta del JSA llegó demasiado tarde. Barrett, quien estaba herido de muerte, fue evacuado y el cuerpo de Bonifas también fue recuperado. Cuatro soldados estadounidenses y cinco surcoreanos sufrieron heridas en este incidente38.

Como respuesta, el 21 de agosto se condujo la operación Paul Bunyan con una fuerza de tarea de 813 soldados. De forma simbólica y sin precedentes, los norcoreanos solo recibieron una notificación de tres minutos. Tres B-52 patrullaron los cielos, helicópteros aterrizaron en un campo abierto adyacente al viejo árbol y la fuerza de tarea, armada con motosierras y hachas y protegida por helicópteros Cobra, lo cortaron en cuarenta y cinco minutos. Lo único que quedó del álamo fue un pequeño tocón de cuatro pies de diámetro. Cientos de norcoreanos observaban pasivamente del otro lado del puente39.

Otro motivo que aumentaba las tensiones eran las deserciones desde Corea del Norte, que eran comunes y a veces daban lugar a pequeños brotes de violencia a lo largo de la DMZ. Las tareas rutinarias en esta área eran impredecibles y los soldados podían estar en peligro en cualquier momento. Otro incidente violento ocurrió poco después del mediodía el viernes, 23 de noviembre de 1984, durante la visita de un ciudadano soviético al poblado de Panmunjom. Vasily Yakovlevich Matuzok, un lingüista de veintidós años que trabajaba para la embajada soviética en Pionyang, empezó a correr de repente del grupo en el que estaba. El planeó la deserción por dos años y huyó tan pronto como vio que los guardias norcoreanos estaban distraídos. Inmediatamente, entre veinte y treinta norcoreanos empezaron a perseguirlo mientras él gritaba en inglés: «¡Ayuda! ¡Cúbranme!»40. Los norcoreanos entraron más de cien yardas en el lado sur del JSA mientras perseguían y disparaban contra Matuzok. Aunque solo se permitían armas cortas en el JSA, los norcoreanos estaban utilizando fusiles ametralladora41. El soldado Michael A. Burgoyne y el cabo Jang Myong-ki oyeron la conmoción mientras escoltaban un grupo de trabajadores surcoreanos. Cuando dejaron a los trabajadores fuera del alcance de peligro, se dirigieron a un helipuerto cerca de donde Matuzok se escondía. Sacaron sus pistolas y empezaron a disparar contra los norcoreanos. Burgoyne dijo: «Abrí fuego contra quince [soldados norcoreanos], todos se detuvieron y empezaron a dispararme». Escondido detrás de un árbol, Burgoyne mató a uno de dos soldados que le disparaba a Matuzok. Burgoyne estaba a menos de diez pies cuando una bala impactó justo por debajo del ojo derecho de su compañero y lo mataba. A medida que el tiroteo se intensificaba, una bala alcanzó el cuello de Burgoyne42.

La situación escaló rápidamente en cuestiones de segundos. Diez soldados estadounidenses y soldados surcoreanos salieron del punto de control 4 y se enfrentaron a los norcoreanos. Otros dos soldados del punto de control 5 también empezaron a disparar sus pistolas semiautomáticas contra los soldados surcoreanos. Los disparos obligaron a los surcoreanos a refugiarse en un jardín aislado.

En cuanto Matuzok huyó y empezaron los disparos, el jefe del pelotón que patrullaba el área, el teniente Thomas Thompson, reportó los disparos e inició el proceso para movilizar a las fuerzas de reacción rápida (motorizadas y fuertemente armadas) en Camp Kitty Hawk.

A las 1140, las fuerzas de reacción rápida llegaron a unos cien metros del punto de control 2 con tres escuadras de nueve fusileros y un equipo con ametralladora. Mientras se posicionaban, el especialista Jon Orlicki disparó granadas de cuarenta milímetros de su lanzagranadas M203 en el jardín y mató a un soldado norcoreano e hirió a otros. El comandante de las fuerzas de seguridad del JSA, el capitán Bert K. Mizusawa, cercó al enemigo, reforzó los puestos de guardia y envió las escuadras de los sargentos segundos Richard Lamb y Curtis Gissendanner. Este grupo encontró un civil desarmado que rápidamente identificaron como Matuzok, quien fue llevado ante el sargento de pelotón. Mizusawa continuó maniobrando sus fuerzas. Cuando la escuadra de Lamb llegó a quince metros de los norcoreanos, estos comenzaron a levantar sus manos en señal de rendición. Mientras esto ocurría, el equipo de mando norcoreano en el JSA llamó desesperadamente a sus homólogos en la ONU para solicitar un alto el fuego. La solicitud llegó inmediatamente al Comando de la ONU en Seúl y como la prioridad era mantener el armisticio y mitigar el impacto de los incidentes que pudieran afectar las conversaciones en curso, esta fue aprobada43.

El enfrentamiento duró alrededor de cuarenta y cinco minutos, pero los primeros diez fueron los más intensos. El saldo fue un surcoreano muerto, un estadounidense herido, tres norcoreanos muertos y uno herido. Después de este incidente, un soldado estadounidense estacionado en la DMZ dijo: «El peligro aquí es real»44.

Los intercambios de fuego continuaron en la DMZ incluso después de 1984. Los surcoreanos eran quienes principalmente tenían que lidiar con el peligro porque las fuerzas estadounidenses empezaron a retirarse gradualmente de los puestos de guardia y los puntos de control a campamentos a millas de distancia de la DMZ. En el JSA solo quedó un pequeño contingente estadounidense. También hubo incidentes en el mar, particularmente en la costa e islas adyacentes; los incidentes aéreos fueron limitados45. Las minas no registradas eran otro peligro en tierra. El 4 de agosto de 2015, dos soldados surcoreanos sufrieron heridas cuando se disponían a patrullar la DMZ y se encontraron con minas en la entrada del área46.

El interrogante de reconocimiento de combate

Durante el auge de la guerra silenciosa, el Estado Mayor Conjunto designó el área al norte del río Imjin y al sur de la DMZ como una zona de fuego hostil. Esta designación les daba el derecho a los soldados de recibir un aumento de sueldo como también condecoraciones de combate. Sin embargo, el criterio para recibir estas condecoraciones de combate, como el distintivo que reciben los soldados de infantería que participan de forma directa en combate contra el enemigo, era más estricto para los soldados que servían en Corea que para los que sirvieron en Vietnam47. En la edición de febrero de 1996 de la Army Regulation 600-8-22, Military Awards, documento que rige los premios otorgados por prestar servicio en Corea, también se estipulaba que el soldado tenía que «haber servido en un área de fuego hostil por al menos 60 días, haber recibido un aumento de sueldo por servir en este tipo de área […] y haber luchado contra el enemigo en el área de fuego hostil o en un combate terrestre en el que hubo intercambio de fuego con armas pequeñas al menos 5 veces»48. Las excepciones de esta estipulación, que eran diferentes para los soldados en Vietnam, no eran aplicables a los soldados que morían o eran heridos. En estos casos, los requisitos de participar en enfrentamientos al menos cinco veces y estar en un área hostil al menos 60 días pueden ser dispensados. Para los heridos, los requisitos pueden ser dispensados «cuando se puede establecer claramente que la herida fue resultado directo un acción hostil manifiesta»49.

Por primera vez desde el armisticio de 1953, los soldados que sirven en la DMZ recibieron reconocimiento de combate, incluyendo un aumento de sueldo por servir en un área de fuego hostil, y parches de combate (que deben usar en la manga derecha), de combate de infantería y de apoyo médico en combate. Antes del 1 de abril de 1968, servir en la DMZ era como servir en una guarnición, y las condecoraciones de combate y el aumento de salario por estar en combate solo eran otorgados si el soldado moría o era herido. Si el soldado no moría o era herido en un enfrentamiento, es como si nunca hubiera ocurrido50. Con excepción de la guerra silenciosa, el reconocimiento de combate en Corea dependía específica y directamente de los sucesos y no los lugares de servicio, como generalmente ocurre en otros casos. El Ejército no reconoció de inmediato otros incidentes violentos y peligrosos, si bien fueron esporádicos y aislados, en la DMZ.

Apoyo del Congreso y de los veteranos que sirvieron en la DMZ y sus familiares generaron el impulso necesario para que el Ejército reevaluara su política de reconocimiento militar en la DMZ. El 18 de mayo de 2000, el Ejército autorizó que se otorgaran condecoraciones y parches de combate a los soldados que sirvieron en la DMZ. Este cambio solo era aplicable al enfrentamiento armado del 23 de noviembre de 1984 en el JSA durante el rescate del desertor soviético Matuzok. Y era solo la segunda vez que el Ejército reconocía las acciones de combate que ocurrieron en la DMZ después del armisticio. El 29 de junio de 2000, el Ejército otorgó diecisiete condecoraciones, incluyendo cuatro Estrellas de Plata al capitán Bert K. Mizusawa, el sargento segundo Richard Lamb, el especialista Jon Orlicki y el soldado Mark Deville, por el enfrentamiento de noviembre de 198451.

El Ejército continuó modificando su política de condecoraciones de combate en la DMZ. El 3 de junio de 2005, el Ejército publicó un memorando que revocaba los antiguos requisitos específicos de la DMZ para recibir condecoraciones de combate e incluso permitía solicitar las condecoraciones de forma retroactiva si se proporcionaba la documentación que demostrara que los sucesos cumplían con los criterios estándares de condecoraciones de combate aplicados en otros lugares. En el memorando se señalaba que «los requisitos especiales para otorgar el distintivo de infantería de combate por servir en Corea del Sur […] quedaban derogados. Los veteranos e integrantes del Ejército que hayan servido en Corea después del 28 de julio de 1953 y cumplan con los requisitos del distintivo de infantería de combate […] pueden presentar una solicitud […] para recibirlo». Estos cambios también fueron aplicados al distintivo de apoyo médico en combate52. Los cambios fueron reforzados aún más el 11 de diciembre de 2006 cuando el Ejército publicó nuevamente la regulación de condecoraciones militares y extendió las fechas para Corea del 4 de enero de 1969 al 31 de marzo de 1994.

Otro reconocimiento de combate importante es el parche de unidad, generalmente conocido como parche de combate, que se coloca en el hombro derecho. Esta exclusiva condecoración no ha pasado por muchos cambios y en la Army Regulation 670-1, Wear and Appearance of the Uniform se declara que: «También entre el 1 de abril de 1968 y el 31 de agosto de 1973, [esta condecoración es autorizada] para aquellos que recibieron la medalla Corazón Púrpura, los distintivos de combate de infantería y de apoyo médico en combate o que calificaban por al menos un mes para un aumento de sueldo por servir en un área de fuego hostil en Corea»53. Como ocurrió con los distintivos de combate, el Ejército también autorizó el parche de combate para los soldados «que participaron directamente en el enfrentamiento armado contra guardias norcoreanos en el JSA, en Panmunjom, Corea» el 23 de noviembre de 1984 como resultado de la deserción de Matuzok54. Este reconocimiento fue un paso importante para llamar la atención a este peligroso incidente.

Conclusión

El servicio que los soldados han prestado en la DMZ, la franja que separa a Corea del Norte de Corea del Sur desde el armisticio de 1953, ha sido caracterizado por el peligro y el valor. Los soldados estadounidenses han servido con determinación, enfrentando una amenaza constante de violencia y muerte en un lugar aislado lejos de su país. Ellos demostraron disciplina y realizaron tareas peligrosas sin recibir reconocimiento de combate oficial. Desde el comienzo de la guerra silenciosa a finales de 1960 hasta los esporádicos incidentes violentos que tuvieron lugar entre los 70 y los 80, las fuerzas estadounidenses estacionadas en la DMZ han servido con la misma distinción y coraje que aquellos que han servido en otras zonas de combate reconocidas por el Ejército. El Ejército se ha dado cuenta de esta omisión y ha comenzado a reconocer oficialmente a los soldados que han servido en la DMZ en períodos de tiempo específicos. Al principio, este reconocimiento se hacía diferente a cómo se hacía en otros teatros de combate. Sin embargo, a principios del año 2000, el Ejército cambió su posición y estandarizó de forma retroactiva los requisitos de reconocimiento de combate en la DMZ para que fueran iguales a los del resto de las otras zonas de combate. Como resultado, desde 1953, alrededor de cien estadounidenses fallecidos y numerosos veteranos heridos han recibido el reconocimiento que merecían por haber servido en la DMZ.


Notas

  1. James F. Schnabel, Policy and Direction: The First Year (Washington, DC: U.S. Army Center of Military History, 1992), 399–400.
  2. Ibid., 402.
  3. Walter G. Hermes, Truce Tent and Fighting Front (Washington, DC: U.S. Army Center of Military History, 1992), 490.
  4. Ibid., 497.
  5. Ibid., 501.
  6. Ibid., 504; Hannah Fischer, North Korean Provocative Actions, 1950–2007, Congressional Research Service (CRS) Report No. RL30004 (Washington, DC: CRS, 20 de abril de 2007), 3.
  7. Rick Atkinson, The Long Gray Line: The American Journey of the West Point Class of 1966 (Boston: Houghton Mifflin, 1989), 420.
  8. Vandon E. Jenerette, «The Forgotten DMZ», Military Review 68, nro. 5 (mayo de 1988): 34.
  9. Nicholas Evan Sarantakes, «The Quiet War: Combat Operations along the Korean Demilitarized Zone, 1966-1969», Journal of Military History 64, nro. 2 (abril de 2000): 442–43.
  10. Daniel P. Bolger, «Scenes from an Unfinished War: Low-Intensity Conflict in Korea, 1966-1969», Leavenworth Papers nro. 19 (Fort Leavenworth, KS: Combat Studies Institute Press, 1991), 37–39.
  11. Ibid., 53.
  12. Sarantakes, «The Quiet War», 444.
  13. Bolger, «Scenes from an Unfinished War», 46.
  14. Ibid., 47.
  15. Ibid., 49.
  16. Sarantakes, «The Quiet War», 453.
  17. Bolger, «Scenes from an Unfinished War», 50–51.
  18. Ibid., 29, 51.
  19. Ibid., 78.
  20. Ibid., 54–55.
  21. Jenerette, «The Forgotten DMZ», 36.
  22. Bolger, «Scenes from an Unfinished War», 61.
  23. Ibid., 54, 61; Jenerette, «The Forgotten DMZ», 36.
  24. Bolger, «Scenes from an Unfinished War», 55–57.
  25. Ibid., 86–87.
  26. Bolger, «Scenes from an Unfinished War», 63–65.
  27. Sarantakes, «The Quiet War», 447.
  28. Jenerette, «The Forgotten DMZ», 41; Bolger, «Scenes from an Unfinished War», 95.
  29. Ibid., 107–8.
  30. Ibid., 112–13.
  31. Jenerette, «The Forgotten DMZ», 36–37.
  32. Sarantakes, «The Quiet War», 445.
  33. Fischer, North Korean Provocative Actions, 1950–2007, 7.
  34. Ibid.
  35. Office of the Korea Chair, Record of North Korea’s Major Conventional Provocations since 1960s (Washington, DC: Center for Strategic & International Studies, 25 de mayo de 2010), 3, 7, 11; Atkinson, The Long Gray Line, 420.
  36. Atkinson, The Long Gray Line, 422, 425–26; Fischer, North Korean Provocative Actions, 6.
  37. Atkinson, The Long Gray Line, 426–27.
  38. Ibid., 431; Fischer, North Korean Provocative Actions, 6; Office of the Korea Chair, Record of North Korea’s Major Conventional Provocations since 1960s, 3.
  39. Atkinson, The Long Gray Line, 434; Office of the Korea Chair, Record of North Korea’s Major Conventional Provocations since 1960s, 3.
  40. Clyde Haberman, «3 Koreans Killed as Soldiers Trade Shots in the DMZ», New York Times (sitio web), 24 de noviembre de 1984, accedido 10 de julio de 2019, https://www.nytimes.com/1984/11/24/world/3-koreans-killed-as-soldiers-trade-shots-in-the-dmz.html. Thomas Hanson, «A Forty-Minute Korean War: The Soviet Defector Firefight in the Joint Security Area, Panmunjom, Korea, 23 November 1984», The National Museum of the United States Army, 31 de marzo de 2017, accedido 10 de junio de 2019, https://armyhistory.org/a-forty-minute-korean-war-the-soviet-defector-firefight-in-the-joint-security-area-panmunjom-korea-23-november-1984/.
  41. Haberman, «3 Koreans Killed as Soldiers Trade Shots in the DMZ».
  42. Paul Shin, «U.S. Soldier Describes Korean Firefight», United Press International, 25 de noviembre de 1984, accedido 11 de julio de 2019, https://www.upi.com/Archives/1984/11/25/US-soldier-describes-Korean-firefight/2114470206800/. Hanson, «A Forty-Minute Korean War».
  43. Hanson, «A Forty-Minute Korean War».
  44. Clyde Haberman, «DMZ Defector Says He Acted Freely», New York Times (sitio web), 27 de noviembre de 1984, accedido 10 de julio de 2019, https://www.nytimes.com/1984/11/27/world/dmz-defector-says-he-acted-freely.html.
  45. Fischer, North Korean Provocative Actions, 12–16, 18–19, 23, 25–26.
  46. John M. Glionna, «In South Korea, Land Mines Remain a Threat», Los Angeles Times (sitio web), 23 de diciembre de 2009, accedido 10 de julio de 2019, https://www.latimes.com/archives/la-xpm-2009-dec-23-la-fg-korea-landmines23-2009dec23-story.html. Choe Sang-Hun, «South Korea Accuses the North after Land Mines Maim Two Soldiers in DMZ», New York Times (sitio web), 10 de agosto de 2015, accedido 10 de julio de 2019, https://www.nytimes.com/2015/08/11/world/asia/north-korea-placed-mines-that-maimed-2-south-korean-soldiers-at-dmz-seoul-says.html.
  47. Sarantakes, «The Quiet War», 445.
  48. Army Regulation (AR) 600-8-22, Military Awards (Washington: DC: Government Printing Office, febrero de 1995 [obsoleto]), 25; el actual AR 600-8-22 fue publicado el 5 de marzo de 2019.
  49. Ibid.
  50. Bolger, «Scenes from an Unfinished War», 76.
  51. Hanson, «A Forty-Minute Korean War».
  52. Headquarters, Department of the Army, memorando, «Changes to the Combat Infantryman Badge and the Combat Medical Badge and the Establishment of the Combat Action Badge», 3 junio de 2005, archivo de historiadores.
  53. AR 670-1, Wear and Appearance of the Uniform (Washington, DC: U.S. Government Printing Office, marzo de 2014 [obsoleto]), 31.
  54. Ibid., 34.

El capitán Michael Anderson, Ejército de EUA, está asignado a la Dirección de Operaciones, Alistamiento y Movilización del Departamento del Ejército G-3/5/7. Obtuvo una licenciatura por la Universidad de Central Florida (especialización en Historia y Ciencias Políticas) y una maestría en Historia Militar por la Universidad de Norwich.

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Segundo Trimestre 2020