Revista Profesional del Ejército de EUA

Edición Hispanoamericana

DePuY 2017 Honorable Mention

Librando guerras que se autoalimentan

Coronel Erik A. Claessen, Ejército de Bélgica

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Miembros del grupo de oposición principal de Egipto, el Movimiento de Juventud 6 de Abril, encienden bengalas y gritan lemas contra la Hermandad Musulmana durante una manifestación frente a la oficina del fiscal general en el Cairo, 6 de abril de 2013. Miles de activistas tomaron las calles para celebrar el quinto aniversario del establecimiento del grupo y avanzar una larga lista de demandas sobre el entonces presidente Mohamed Morsi, incluyendo la formación de un gobierno más inclusivo en medio de un empeoramiento de la situación económica. (Foto: Amr Nabil, Associated Press)

En 2011, Robert Gates contestó de forma concisa la pregunta, «¿Cuáles lugares conflictivos del mundo está el Ejército lo menos preparado para entrar»? En su opinión, «Cualquier Secretario de Defensa futuro que asesora al Presidente a desplegar de nuevo a un gran ejercito terrestre norteamericano a Asia o el Medio Oriente o África debe “someterse a una evaluación psiquiátrica”, como lo expresó el general MacArthur»1. Además declaró que «el Ejército también debe enfrentar la realidad de que los escenarios de alto nivel militares estadounidenses más plausibles para las Fuerzas Armadas de EUA son enfrentamientos principalmente navales y aéreos»2.

Han pasado siete años, un período durante el cual enormes evoluciones sociopolíticas han azotado a las regiones mencionadas por Gates en su discurso. Esto nos permite someter sus observaciones a una evaluación realista.

En cuanto a la naturaleza de las intervenciones militares contemporáneas de EUA, él ha tenido toda la razón. Estas operaciones principalmente fueron enfrentamientos navales y aéreos, demostraron las operaciones en Libia, Siria e Irak. Estos también fueron muy eficaces y produjeron resultados inmediatos con casi cero bajas amigas. El único problema es que estas operaciones no lograron los resultados deseados por el Gobierno de EUA. Después de la muerte de Moamar Gadafi, Libia se sumió en una guerra civil que se extendió a Mali. En el este de Siria y el norte de Irak, la decisión de no desplegar las fuerzas del Ejército de EUA en grandes números permitió que las facciones kurdas actuaran como intermediaros. El reconocimiento político y diplomático que derivaron de sus éxitos en el terreno irritó mucho a Turquía, un aliado clave de la OTAN. En el oeste de Siria, el Pasdaran iraní (el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica) y combatientes del Hezbolá libanés recorren a su antojo en apoyo del régimen de Bashar al-Assad bajo la protección de cazas rusos. Sin duda alguna, esto no significa que la presencia de fuerzas terrestres del Ejército hubiera llevado a un fin del conflicto más exitoso.

La pregunta es, «¿Qué es lo importante acerca de las regiones mencionadas por Robert Gates en su discurso»? La respuesta reside en el hecho de que en grandes extensiones de Asia, el Medio Oriente y África, las guerras se alimentan a sí mismas.

Estados naturales en vías de desintegración

La mayoría de países que constituyen estas regiones no son democracias estables sino estados naturales en vías de desintegración. Como declaró Douglass North,

La lógica del estado natural surge de su método para lidiar con el problema de violencia. Las personas y grupos con acceso a la violencia forman una coalición dominante, otorgando privilegios especiales el uno al otro. Estos privilegios —incluyendo el acceso limitado a organizaciones, actividades valiosas y bienes— producen rendimientos. Al limitar el acceso a estos privilegios, los miembros de la coalición dominante crean incentivos creíbles para cooperar en lugar de luchar entre sí3.


En términos simples, el régimen de un Estado natural es manifiestamente corrupto. Sin embargo, esta simplificación oculta los mecanismos sutiles que estabilizan este tipo de orden social. Al contrario de una economía de mercado competitiva, el objetivo principal de una economía rentista no es maximizar la riqueza sino estabilizar el Estado. El comercio adopta la forma de una yuxtaposición de monopolios que genera rendimiento que el régimen otorga a personas o retiene de otros a su discreción. Para imponer las limitaciones sobre el acceso a los recursos y oportunidades económicos, el régimen despliega «especialistas en la violencia»4. Los rendimientos benefician a la élite rica, que constituyen aproximadamente 20 % de la población, mientras que el otro 80 % sobrevive a un nivel de subsistencia. Las subvenciones que mantienen bajos los precios de necesidades vitales garantizan la conformidad de esta gran mayoría.

Los Estados naturales surgen orgánicamente de un orden social más primitivo basado en tribus o señores de la guerra y no necesitan una constitución5. El poder e influencia de una persona depende de su lealtad al régimen. Las democracias y economías de acceso abierto sí necesitan constituciones, porque su desarrollo depende de la ciudadanía, el concepto de que todas las personas son iguales ante la ley. Como declaró North, «el cambio de un Estado natural a un orden de acceso abierto es, por lo tanto, un cambio del mundo de privilegios e intercambio personal a uno de derechos e intercambio impersonal»6. Las décadas de operaciones de estabilización demuestran que no es fácil hacer o imponer este cambio.

Los acontecimientos que actualmente describimos como la Primavera Árabe sugieren una crisis en el Estado natural. Las manifestaciones masivas en Túnez, Libia, Egipto, Yemen y Siria hicieron temblar los fundamentos de los regímenes políticos de gobernaban estos Estados naturales. Sin embargo, el resultado de estos acontecimientos no fue un estallido de democracia anticipada por muchos, sino más bien una caída en un orden tribal más primitivo.

La causa principal de la crisis es que los Estados naturales no son adeptos en la creación de riqueza. Su crecimiento económico es mucho más bajo que la expansión demográfica de su población y el mayor costo de la opresión política. Puesto que las elites disfrutan el acceso privilegiado a los sectores económicos, no hay incentivos para adelantarse a sus competidores. Las ineficiencias resultantes sofocan el crecimiento económico. Además, las subvenciones que se usan para mantener el precios de necesidades vitales (p. ej. alimentos) al alcance de la gran mayoría que viven en el nivel de subsistencia, erradican los empleos en los sectores de trabajo intensivo, tales como la agricultura y pequeñas empresas. El resultado es el desempleo generalizado y migración de áreas rurales a las áreas urbanas. A su vez, esta tendencia aumenta el costo de mantener a las masas en el nivel de subsistencia. Si bien las poblaciones rurales dependen mucho de la tierra para sobrevivir, los habitantes de las ciudades dependen de servicios costosos tales como agua y saneamiento, electricidad y recolección de basura. Puesto que la calidad de estos servicios deja mucho que desear, los jóvenes más emprendedores salen del país. La diáspora resultante proporciona a la población restante ideas sociales reformistas y remesas, que llevan al surgimiento de organizaciones de resistencia. Como consecuencia, los especialistas en la violencia, del cual depende el poder del gobierno, son cada vez más sobrecargados. Es mucho más difícil suprimir las manifestaciones urbanas masivas que el malestar rural7.

Corredores de divisas en un mercado de dinero en la provincia de Kandahar, Afganistán, 11 de noviembre de 2012. Estos mercados frecuentemente usan hawala, un sistema de envío de dinero extensamente usado en el Medio Oriente y África, para transferir grandes cantidades de dinero sin moverlo ya sea físicamente o por medio de transferencia bancaria de una institución formal tal como un banco. En este sistema, un corredor recibe dinero de un cliente en un lugar, que a su vez —por una pequeña comisión— ordena a otro corredor en otro lugar a pagar esta cantidad a un destinatario de los fondos en dicho lugar. Puesto que el sistema es relativamente informal, se lleva a cabo con un apretón de manos, es difícil de rastrear. Como resultado, terroristas y otros agentes funestos frecuentemente lo usan para transferir fondos en todo el mundo. (Foto: Reuters, Ahmad Nadeem, Reuters)

De una economía rentista a una economía de sitio

Estas evoluciones no son nuevas. La guerra civil que devastó a Argelia en los 90 tuvo raíces similares. Al final, el régimen prevaleció porque los rebeldes estaban completamente agotados. Basado en los sitios, una combinación autosuficiente de combate y comercio es una novedad emergente. El carácter rentable de la guerra de asedio moderna imposibilita el agotamiento de beligerantes y perpetúa el conflicto. En otras palabras, la guerra se alimenta a sí misma. Esto también cambia los conceptos de «victoria» y «derrota» como respectivamente son la conclusión exitosa y desastrosa de la guerra. En una guerra que se perpetúa a sí misma, la victoria significa prosperar durante la guerra; y aunque la destrucción de beligerantes aun iguala la derrota para ellos, no pone fin a la guerra. Siempre que exista la guerra como modelo empresarial rentable, otros beligerantes reemplazarán los que han sido destruidos. En esta situación, el problema principal de la finalización del conflicto es la oposición por perturbadores. Los perturbadores son «líderes y partes que piensan que la paz emergente amenaza a su poder, cosmovisión e intereses y que usan la violencia para socavar los esfuerzos para lograrla»8. Sus acciones prolongan los conflictos e incrementan los requerimientos de fuerza. El Ejército está lo menos preparado para campañas y operaciones en las regiones donde las guerras se perpetúan porque es casi imposible mantener la permanencia necesaria «para llevar a cabo las operaciones que hacen duraderos los efectos temporales de otros tipos de operaciones»9.

Con el fin de prepararse para las operaciones en este tipo de puntos calientes, el Ejército debe formular una estrategia que invalida el modelo empresarial de los sitiadores mientras requiere solo un despliegue militar limitado. Para sustanciar esta tesis, es necesario analizar la lógica conceptual de los asedios modernos.

Un hombre vierte petróleo crudo en un tanque dentro de una refinería improvisada en las afueras de Alepo, Siria, 13 de enero de 2015. Desde el principio de su expansión territorial inicial en partes de Siria e Irak, el Estado Islámico (EI), se autofinanció principalmente extrayendo y refinando el petróleo de yacimientos petrolíferos capturados que después vendía o exportaba a través de la frontera con Turquía para la venta internacional. Las ganancias de las ventas de petróleo se usaron para apoyar sus acciones militares así como sus esfuerzos para administrar el territorio que intentaba incorporar en el nuevo califato. Como consecuencia, tanto las fuerzas rusas como las de EUA priorizaron los ataques contra las refinería y convoyes de petróleo, así como contra sus nodos financieros para socavar la capacidad del EI de sostenerse. (Foto: Nour Kelze, Reuters)

A lo largo de la historia, el objetivo militar de los asedios ha sido obligar a la ciudad asediada a rendirse. En cambio, los asedios actuales tienen el objetivo de exprimir todas formas de riqueza del área asediada. Los asediadores modernos operan una serie de puntos de control que restringen el transporte de bienes desde y hacia el territorio. Para motivarlos, se les permite que los combatientes que controlan estos puestos exijan sobornos de las personas que quieren cruzar. Puesto que los combatientes se benefician personalmente, defienden sus puestos contra toda forma de ataque y no los abandonan. Como tal, toda la operación es de bajo riesgo, cuesta casi nada y requiere muy poco mando y control.

Además, los asediadores crean ganancias a través del «licenciamiento» de los contrabandistas. Por ejemplo, en Siria los «comerciantes pueden comprar contratos de los niveles más altos del régimen para monopolizar el suministro de bienes específicos en el área asediada»10. Estos contrabandistas traen productos vitales, pero baratos, tales como el combustible y alimentos hacia el área y llevan bienes más costosos —tales como automóviles y aparatos electrodomésticos— fuera del área. Cabría esperar que las ganancias de un asedio económico sean limitadas, pero este no es el caso de Siria. Los habitantes asediados «pueden pagar por estos bienes como resultado de transferencias de dinero de familiares o conexiones que viven fuera del área asediada»11. En Yemen, los habitantes usan sistemas similares:

Aunque el sistema bancario ha sufrido graves daños debido a la guerra, el comercio por tierra es posibilitado por redes de transferencia de dinero (hawala) nuevas y existentes… Los comerciantes involucrados en este tipo de comercio recolectan ganancias y efectivo de yemeníes expatriados que desean enviar dinero de vuelta a casa12.


Los sistemas modernos para transferir dinero permiten el flujo de fondos a todas partes del mundo, aun los lugares que se encuentra bajo ataque.

Paradójicamente, los defensores del área confinada también se benefician del asedio. Los contrabandistas necesitan seguridad para impedir el saqueo del contrabando que traen hacia el área. Los defensores proporcionan la seguridad a cambio de la remuneración. Algunos defensores por sí solos encuentran nichos en el negocio de contrabando mediante la excavación de túneles. Otros desvían ayuda humanitaria internacional. Un habitante del área de Ghouta describió concisamente el carácter cambiado de la guerra de asedio con la siguiente declaración,

No hay asedio, esto es una mentira. ¿Cómo puede haber un asedio si el jefe del Ejército de Islam [Jaish al-Islam] puede entrar y salir de Ghouta varias veces al año y aparecer en Turquía y Arabia Saudita?… Hay acuerdos existentes para desviar lo mejor de esta área, permitiendo que actores específicos se beneficien, mientras sufren los civiles13.


A fin de cuentas, el enfoque del conflicto evolucionó de objetivos militares a objetivos económicos.

El asedio económico crea nuevas élites y dinámicas. Al contrario de una economía rentista, los administradores no adquieren sus posiciones de influencia basado en la asociación con el régimen. En un asedio económico, los administradores necesitan verdaderas habilidades (o agudeza mental) en su negocio. De manera igual, enfrentado con la amenaza de inanición, los habitantes atrapados hacen todo lo posible para aumentar su productividad. En un Estado natural funcional, los alimentos son subvencionados y, por lo tanto, no es rentable cultivar. Durante un asedio, los habitantes usan todas las tierras arables y transforman los tejados en jardines vegetales14. Los asedios desencadenan la creatividad de todas las personas involucradas. El Ejército necesita encontrar un modo de aprovechar esta creatividad desatada y auto-organización con solo una presencia militar limitada para invalidar el modelo empresarial del asedio económico.

Rompiendo el asedio

La mejor manera de limitar la presencia militar es no aceptar la responsabilidad por la seguridad de extensas áreas en una zona de conflicto. Aunque proporcionar la seguridad de extensas áreas una vez ocupó un lugar prominente en la doctrina del Ejército, los conflictos recientes han demostrado que es imposible proporcionarla en grandes áreas densamente pobladas15. Robert Gates se dio cuenta de esta realidad al principio de su asignación como el Secretario de Defensa, cuando tuvo que tomar una decisión que luego dijo era una de las más difíciles de su carrera: la extensión de los «períodos de servicio en combate de 12 a 15 meses, incluyendo para las unidades que habían pasado menos de un año en casa»16. El fuerte crecimiento demográfico en África y el Medio Oriente solo agravará esta situación. La proliferación de asedios demuestra que la guerra terrestre ya no se trata de la seguridad de áreas extensas sino controlar los flujos, corredores y entradas. En un mundo urbanizado, el «control territorial llega a ser una opción táctica en lugar de una necesidad estratégica»17. Esto no significa que el propio Ejército tiene que recurrir a asedios. Al contrario, el Ejército necesita desarrolla la capacidad de romper asedios con la imposición del acceso abierto.

La urbanización y el comercio internacional han cambiado la geografía sociopolítica. El concepto de acceso abierto impuesto toma en cuenta estos cambios. Deborah Cowen sostiene que, «se establecen nuevos límites de pertenencia alrededor de las zonas de circulación. Estos “trayectos” de flujos no solo desplazan las fronteras de territorialidad nacional sino que también remodelan las geografías de la ley y violencia»18. Un sentido de pertenencia puede ser más fuerte en un vecindario urbano que en las áreas rurales que lo rodean. El motivo es que la circulación de personas, información, bienes y fondos entre un vecindario urbano de una megaciudad y el resto del mundo es más importante que la circulación entre este vecindario y el campo circundante19.

Con el establecimiento de un asedio, las fuerzas hostiles modernas restringen el movimiento mientras cortan y simultáneamente aprovechan el vínculo físico y los nexos informacionales y financieros entre las comunidades, sus diásporas y la economía global. A la inversa, el acceso abierto impuesto apoya el movimiento y restaura el vínculo físico entre vecindarios y la economía global mientras simultáneamente aprovecha un sentido de pertenencia entre las comunidades y sus diásporas.

El control militar de las entradas es crucial para el éxito del acceso abierto impuesto. Las entradas pueden ser un puerto, aeropuertos o nodo de transporte multimodal. Sus dos características principales son: (1) el alto nivel de seguridad en el área donde ocurren las actividades logísticas y (2) el gran volumen de productividad ininterrumpida que se puede gestionar entre el área de conflicto urbanizado y la economía global. El control militar de las entradas establece las condiciones para lograr el objetivo principal: el acceso abierto impuesto.

El propósito principal del acceso abierto impuesto es reducir y mantener la contienda en un nivel en el que las fuerzas policiales en el lugar puedan gestionar. En las megaciudades, es imposible lograr este objetivo por medio del poder militar. No obstante, es fácil de lograrlo a través de la eficacia administrativa, o —en otras palabras— a través de políticas urbanas que hacen feliz a la gente. La manera de lograr este objetivo es proporcionar incentivos a las iniciativas emergentes para reiniciar o mejorar la provisión de servicios básicos. La fuente de estas iniciativas importa menos que la conveniencia y eficacia para generar el apoyo popular. Las iniciativas que no generan el apoyo popular, o peor todavía, las que requieren protección militar durante su desarrollo, no valen la pena. Las iniciativas que sí valen la pena normalmente tienen el objetivo de establecer los servicios urbanos esenciales, la seguridad social, programas de salud y educación, y la movilidad ascendente basado en el mérito y hedonismo.

Estos esfuerzos son desarrollados mejor por las personas familiarizadas con la cultura e idioma en el lugar: los habitantes urbanos, los refugiados que regresan y miembros de la diáspora. Solo hay tres tareas que tienen que quedar en el alcance exclusivo de las fuerzas armadas: (1) la protección de la entrada, (2) la selección de blancos a distancia segura de los puntos de control que estorban libertad de movimiento y (3) la desarticulación periódica de elementos disruptivos20. Los motivos son sencillos. En primer lugar, puesto que las megaciudades son demasiado grandes para basar su supervivencia del campo que las rodean, cualquier interrupción de su conexión con la economía global representa una amenaza vital. En segundo lugar, para permitir el flujo de bienes a través de la entrada, es necesario garantizar la libertad de movimiento entre la entrada y la ciudad. En tercer lugar, dado que el acceso abierto impuesto depende de aprovechar la creatividad, que se desata por el deseo de sobrevivir, el actor militarmente superior tiene que imponer un mecanismo que permite que las personas creativas se beneficien de sus talentos. Esto implica la desarticulación periódica de elementos disruptivos que intentan convertir esta creatividad en una fácil fuente de ingresos.

El requerimiento militar para llevar a cabo estas tareas es más bajo que las exigencias de contrainsurgencia y desarrollo nacional porque la entrada es la única área donde las fuerzas terrestres establecen una presencia permanente. La protección de la entrada implica garantizar la seguridad e impedir todo tipo de interrupción del flujo de bienes a través de la misma. Estos bienes hacen posible recompensar la eficacia administrativa. Los fondos abundantes y el flujo constante de necesidades vitales, materiales de construcción, máquinas, herramientas y otros productos permitirán la reconstrucción rápida en las áreas de conflicto urbano, donde la autoorganización lleva a la eficacia administrativa. La reconstrucción proporcionará empleos, progresos visibles y esperanza para un futuro mejor. En los vecindarios donde los elementos disruptivos están activos habrá muchas más dificultades. Privados de fondos y aislados del flujo de bienes, las condiciones de vida seguirán siendo miserables. Esta situación obligará a las personas a votar con sus pies (es decir, desplazarse de los vecindarios mal administrados a los bien administrados). La despoblación resultante de estos vecindarios aislará a los elementos disruptivos de su base de reclutamiento y apoyo.

La desarticulación de estos elementos es un esfuerzo dirigido por la inteligencia de las fuerzas armadas con la meta de derrotar a organizaciones armadas hostiles sin el establecimiento de una presencia militar permanente en el área disputada. Este tipo de operación toma la forma de una incursión atrevida en el área donde operan los elementos disruptivos, con el objetivo de eliminar los cabecillas y destruir la infraestructura crítica tales como escondites de armas e fábricas de armas, seguido por un repliegue rápido a través de la entrada. Por definición, este esfuerzo es indeciso porque los elementos disruptivos que han sido derrotados regresarán a las comunidades donde los niveles de conflicto siguen siendo altos. Por lo tanto, es necesario repetir esto tipo de operación cada vez que los elementos disruptivos alcanzan un nivel de eficacia militar que les permite interrumpir la reconstrucción en las áreas de conflicto urbano donde los niveles de beligerancia son bajos.

Los requisitos civiles para un acceso abierto impuesto consisten en una administración urbana en el exilio, con la selección de refugiados y miembros de la diáspora para desempeñar esta función. Una administración en el exilio es necesaria porque la restauración de eficacia administrativa requiere la presencia de muchas personas dispuestas, culturalmente conscientes y administrativamente capaces para quedarse indefinidamente, o por muchos años, en el área afectada por el conflicto.

Preparación

Las capacidades militares para el acceso abierto impuesto no difieren mucho de lo que ya está disponible. En el control militar de la entrada, estas capacidades constan de la seguridad del perímetro; el control de acceso y capacidades contra cohetes, artillería y morteros. En la selección de blancos alrededor de los puntos de control, constan de capacidades de ataque de precisión. En el desplazamiento periódico de elementos disruptivos, consisten en medios blindados pesados y capacidades de ingeniería de combate.

Sin embargo, el Ejército debe desviar recursos para desarrollar la administración en el exilio, la capacidad civil principal para el acceso abierto impuesto. En la estrecha cooperación con los socios interagenciales, el Ejército debe reclutar a un número suficiente de refugiados para establecer una robusta capacidad administrativa urbana desplegable. Con ese fin, las personas reclutadas necesitan recibir el entrenamiento en cuanto a la organización de obras públicas, la prestación de servicios básicos, administración de servicios de salud y otras destrezas administrativas. Sería preferible si reciben el entrenamiento como grupo con las personas de la misma ciudad de origen. Tan pronto como que se establezcan las condiciones militares necesarias para el acceso abierto impuesto, estas personas pueden regresar y aprovechar las iniciativas de autoorganización urbana de postconflicto21.

Conclusión

El rápido crecimiento demográfico y urbanización ha llevado a una crisis en el sistema político que solía estabilizar muchos países en África, Asia y el Medio Oriente. Sin embargo, los primeros indicios de su caída —conocido como la Primavera Árabe para nosotros — no han llevado a la democratización sino a un nuevo tipo de guerra de sitio que es rentable para todas partes beligerantes involucradas y crea una situación en donde la guerra se alimenta a sí misma. Esta evolución convierte las regiones densamente pobladas en los puntos calientes para los cuales el Ejército está menos preparado.

Para ganar estos conflictos, el Ejército tiene que ser capaz de romper el asedio. Con la cooperación estrecha con socios interagenciales, el Ejército debería desviar recursos para reclutar a refugiados y miembros de la diáspora de las megaciudades que son de importancia estratégica en los países azotados por el conflicto. El entrenamiento en el campo de administración urbana puede transformar las personas reclutadas en una administración urbana en el exilio. Al tomar el control militar de las entradas que conectan las megaciudades asediadas con la economía global, las fuerzas terrestres establecen las condiciones para que la administración en el exilio regrese y aproveche las iniciativas de la autoorganización urbana. Si se alienta la eficacia administrativa urbana con fondos, pericias y materiales de construcción, las fuerzas terrestres y la administración en el exilio que regresan podría trazar el camino hacia la paz al hacerlo más rentable que la guerra.


Notas

  1. Robert M. Gates, «Secretary of Defense Speech» (discurso, U.S. Military Academy, West Point, Nueva York, 25 de febrero de 2011), accedido 18 de octubre de 2018, http://archive.defense.gov/Speeches/Speech.aspx?SpeechID=1539.
  2. Ibíd.
  3. Douglass C. North, John Joseph Wallis y Barry R. Weingast, «Violence and the Rise of Open-Access Orders», Journal of Democracy 20, nro. 1 (enero de 2009): págs. 55-68.
  4. Ibíd.
  5. Douglass C. North, John Joseph Wallis, and Barry R. Weingast, «The Natural State: The Political-Economy of Non-Development», UCLA International Institute, marzo de 2005, accedido 18 de octubre de 2018, http://international.ucla.edu/media/files/PERG.North.pdf.
  6. Ibíd.
  7. Al contrario de la inquietud rural, las manifestaciones urbanas masas podrían tener el efecto de una «retirada masiva de fondos del banco de poder». Véase Talcott Parsons, Sociological Theory and Modern Society (Nueva York: Free Press, 1967), capítulo 9. «La coerción es similar a las reservas de un banco. Siempre que las exigencias sobre el mismo sean limitadas, se puede distribuir las reservas con eficacia. Cuando hay una retirada masiva de depósitos en el banco, las reservas son rápidamente abrumadas».
  8. Stephen John Stedman, «Spoiler Problems in Peace Processes», en International Conflict Resolution after the Cold War, ed. Paul C. Stern and Daniel Druckman (Washington, DC: The National Academies Press, 2000), pág. 178.
  9. Army Doctrine Reference Publication 3-0, Operations (Washington, DC: U.S. Government Publishing Office, 2017), pág. 1-8.
  10. Will Todman, «Sieges in Syria: Profiteering from Misery», Middle East Institute [MEI] Policy Focus 2016-14 (Washington, DC: MEI, 14 de junio de 2016), accedido 19 de octubre de 2018, https://www.mei.edu/sites/default/files/publications/PF14_Todman_sieges_web_0.pdf.
  11. Ibíd.
  12. Peter Salisbury, Yemen: National Chaos, Local Order (Londres: Chatham House, 2017), 26, accedido 19 de octubre de 2018, https://www.chathamhouse.org/publication/yemen-national-chaos-local-order.
  13. Un habitante de Douma, citado en Rim Turkmani y col., Countering the Logic of the War Economy in Syria: Evidence from Three Local Areas (Londres: London School of Economics and Political Science, 30 de julio de 2015), págs. 36–37, accedido 19 de octubre de 2018, http://www.securityintransition.org/wp-content/uploads/2015/08/Countering-war-economy-Syria2.pdf.
  14. Kerina Tull, Agriculture in Syria (Leeds, RU: University of Leeds Nuffield Centre for International Health and Development, 26 de junio de 2017) accedido 19 de octubre de 2018, https://gssd.mit.edu/search-gssd/site/agriculture-syria-61425-fri-10-13-2017-1436.
  15. Army Doctrine Publication 3-0, Unified Land Operations (Washington, DC: U.S. Government Printing Office, 2011 [obsoleta]), pág. 6. «Todas las operaciones ofensivas, defensivas y de estabilización necesitan una combinación de maniobra de armas combinadas y la seguridad en áreas extensas; ninguna de las capacidades fundamentales es adecuada en aislamiento».
  16. Gates, «Secretary of Defense Speech».
  17. Deborah Cowen, The Deadly Life of Logistics: Mapping Violence in Global Trade (Minneapolis: University of Minnesota Press, 2014), pág. 51.
  18. Ibíd., pág. 4.
  19. La proximidad que se usa para facilitar la relación entre una ciudad y el campo circundante. Desde el comienzo de las telecomunicaciones y el transporte marítimo en contenedores, ya no es el caso. Hoy en día es más fácil para una persona que vive en una megaciudad africana comunicarse con familiares que han emigrado a Europa que hablar con un tío que aun vive en la aldea de donde viene la familia. Y es más barato para las personas que viven en el lugar comprar una camisa importada de un taller asiático que comprar una camisa producida por sastres locales, aún si el algodón viene de campos africanos.
  20. Puesto que los asediadores establecen sus puntos de control fuera del área urbana que controlan, son vulnerables a ataques a una distancia segura [standoff attacks].
  21. International Organization for Migration, «Over 600,000 Displaced Syrians Returned Home in First 7 Months of 2017», comunicado de prensa, 11 de julio de 2017, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.iom.int/news/over-600000-displaced-syrians-returned-home-first-7-months-2017. Los refugiados están más dispuestos a regresar de lo que se imagina. Por ejemplo, en 2017 más de 600 000 sirios desplazados regresaron a casa.

El coronel Erik A. Claessen, Ejército de Bélgica, es el gerente de proyecto del desarrollo de capacidades motorizadas del Ejército de Bélgica. Recibió una Maestría de la Academia Militar Real de Bélgica y una maestría de Artes y Ciencias Militares de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército de EUA, Fuerte Leavenworth, Kansas.

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Tercer Trimestre 2019