Revista Profesional del Ejército de EUA

Edición Hispanoamericana

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Venezuela, un punto caliente con el potencial para convertirse en un «cisne negro»

¿Sería una operación en Venezuela comparable a la operación Just Cause?

José L. Delgado

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Un transporte blindado de personal M-113 estadounidense en diciembre de 1989 durante la operación Just Cause en Ciudad de Panamá. Fuerzas (blindadas) pesadas proporcionaron potencia de fuego, protección y movilidad durante el combate y fueron esenciales para el éxito de la operación en el terreno urbano. (Foto: Colección fotográfica de Maxwell Thurman, Centro de Historia Militar del Ejército de Estados Unidos)

Una superpotencia dio una paliza […] al 10 % de la fuerza policiaca de una nación tercermundista. Estás supuesto a poder hacer eso. Se hizo bien, y les doy crédito a quienes lo hicieron. Pero es importante que aprendamos las lecciones correctas de ella.

—Comentario anónimo de un infante de marina estadounidense sobre la operación Just Cause


Un cisne negro es una metáfora para una teoría que busca describir sucesos inesperados de gran magnitud y consecuencia y su papel dominante en la historia. Tales sucesos, considerados atípicos y extremos, colectivamente han tenido un efecto mucho mayor que los sucesos regulares1. Hace poco, tuve la tarea de revisar puntos calientes globales con implicaciones para Estados Unidos. Durante la revisión, y para mi sorpresa, un país que continuaba apareciendo como un potencial cisne negro en la lista era Venezuela. Aunque el consenso general es que una intervención estadounidense es poco probable, la información disponible evidenciaba que cualquier intervención, grande o pequeña, tendría consecuencias significativas para la región y el hemisferio.

La crisis de Venezuela —un desastre histórico para la que una vez fue una de las naciones más ricas de América Latina— podría ser el epílogo del experimento socialista iniciado por el presidente Hugo Chávez2. Chávez, un antiguo oficial militar que intentó dar un golpe de estado en 1992, fue elegido presidente de Venezuela en 1998 bajo una plataforma populista que denunciaba a las élites del país por la corrupción generalizada. Él prometió que usaría la vasta riqueza petrolera de Venezuela para reducir la pobreza y la desigualdad3. Durante su presidencia, que duró hasta su muerte en 2013, Chávez expropió millones de acres de tierra y nacionalizó cientos de negocios privados y activos extranjeros, incluyendo proyectos petroleros administrados por ExxonMobil y ConocoPhillips4.

Chávez usó la vasta riqueza petrolera de la nación para sacar a millones de la pobreza temporalmente, pero lo hizo mediante un sistema de amiguismo y corrupción que ha debilitado al país por una generación5. Como resultado, Venezuela ha estado al borde de una gran catástrofe nacional y política desde su muerte. La economía ha bajado más de un 30 % desde el colapso de los precios del petróleo en 2014, el Gobierno ha incumplido los pagos de su deuda externa, los controles de precio y cambio han destruido el sector productivo, la industria petrolera está colapsando y el poder adquisitivo de los venezolanos ha sido destrozado por completo debido a la hiperinflación rampante6.

La falta de alimentos, medicinas y empleos instigó protestas masivas en las calles y un éxodo de ciudadanos a países vecinos7. Estadísticas de las Naciones Unidas de abril de 2018 documentan la salida de más de 600 000 venezolanos a Colombia, 119 000 a Chile, 39 000 a Ecuador y 35 000 a Brasil (véase la figura 1)8. La Institución Brookings concluyó que hasta cuatro millones de venezolanos —cerca del 10 % de la población— han abandonado el país como resultado de la crisis económica9. Dado que la situación no parecía mejorar a principios de 2018, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados emitió una nota de orientación sobre el flujo de venezolanos10.

Figura 1. Rutas de migración venezolanas. (Mapa: Agence France-Presse. Fuente: UNHCR/ION/USAID/UN DESA/IMP [*pronóstico]/OPEC)

Un grupo de especialistas y diplomáticos incluso han opinado que el país colapsará a la larga y el resultado será un golpe de estado militar o una acción militar encabezada por miembros de la región para estabilizar el país y la región. El profesor de economía Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard, recientemente publicó un artículo en el que hacía un llamado a una intervención por parte Estados Unidos y otros países como la única manera de acabar con la crisis humanitaria de Venezuela11. Si cualquiera de los escenarios mencionados llegara a materializarse, la pregunta que este artículo intenta responder en el fondo es: ¿Están las fuerza militares estadounidenses listas para operar en Venezuela? Y si no lo están, ¿qué deberían hacer para preparse?

El cisne negro venezolano

Caracas está bajo una presión económica cada vez mayor a medida que la hiperinflación acelera. Estados Unidos y sus aliados continúan imponiendo sanciones que prohíben el préstamo de dinero al Gobierno de Venezuela o a PDVSA, la compañía petrolera estatal, y denunciando al presidente Nicolás Maduro y a sus altos funcionarios12. Como los ingresos petroleros han disminuido, los problemas económicos no mejoran. Por ello, Venezuela aparentemente ha estado considerando una incursión militar en Guyana. Un reporte no confirmado del periódico brasileño O Antagonista afirmaba que los servicios de inteligencia de Brasil sabían que Venezuela estaba considerando una incursión militar en Guyana para reclamar territorio rico en petróleo13.

Aunque podría argumentarse que Venezuela no está lista en lo absoluto para llevar a cabo tal incursión, la masiva franja del territorio de Guyana conocida como la región del Esequibo ha sido objeto de controversia desde 2015 y, en teoría, podría servirle a la Administración venezolana de distracción, que tanto necesita, para sus problemas domésticos. Frente a una revuelta interna de ciudadanos pobres y oprimidos, Maduro emitió un decreto presidencial en junio de 2015 en el que reclamaba la soberanía de las 65 000 millas cuadradas del Esequibo, lo cual representa la mayoría del territorio de Guyana (véase la figura 2). Esta área también incluye una amplia franja de océano en donde el gigante energético ExxonMobil, bajo contrato con las autoridades guyaneses, anunció el descubrimiento de depósitos petroleros enormes en el lecho marino a unas 120 millas (193 kilómetros) de la costa de Guyana en septiembre de 201614. En el decreto, Maduro trazó una zona de «defensa» en alta mar que, si llega a establecerse, supuestamente bloquearía el acceso de Guyana al océano Atlántico15.

Figura 2. Territorio reclamado en la frontera entre Venezuela y Guyana. (Mapa: Kmusser y Kordas, Wikimedia Commons)

Capturar incluso una pequeña parte del territorio al oeste del río Esequibo —el objetivo venezolano, según O Antagonista— desencadenaría sanciones mayores o una intervención directa de Estados Unidos o sus aliados regionales como Colombia y Brasil.

Sin embargo, los beneficios podrían pesar más que los riesgos si la situación se torna más desalentadora en Venezuela. Stratfor, una organización de análisis geopolítico del sector privado, cree que una incursión en Guyana podría serle útil a Venezuela en un diálogo con Estados Unidos porque podría intercambiar tierra ocupada por la eliminación de sanciones16. Venezuela también podría usar la incursión de Guyana para impulsar el nacionalismo entre los venezolanos, desviar la atención fuera de sus fronteras y ganar tiempo para contener los disturbios domésticos antes de que aumenten17.

Presión para la acción militar

La participación de una fuerza militar extranjera como solución para «salvar» a Venezuela ha sido tema de discusión desde que Chávez tomó el poder en 1999. Los llamados a una intervención militar también han sido impulsados por las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien en agosto de 2017 afirmó que Estados Unidos estaba considerando una opción militar en Venezuela. A pesar de la declaración de la Casa Blanca, muchos países de la región —Brasil, Colombia, Perú, Chile, México y Ecuador— rechazan con vehemencia el uso del poder militar18.

Sin embargo, el éxodo de Venezolanos a países vecinos ha creado una situación humanitaria que puede haber suavizado esta línea dura contra la intervención en la región. En un cruce fronterizo al sur de Colombia, el número de venezolanos que viajaba o migraba hacia Ecuador aumentó de 32 000 en 2016 a 231 000 en 201719. Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones indicó que más de 629 000 venezolanos vivían en nueve ciudades principales sudamericanas en 2017, en comparación con apenas 85 000 en 2015; Colombia ha recibido la mayoría de ellos20. Durante la segunda mitad del 2017, el número de venezolanos viviendo en Colombia se disparó un 62 % y en 2018, alrededor de 50 000 ya habían llegado21.

El escenario militar es marcadamente diferente de la operación Just Cause en Panamá

Si Venezuela se convierte en un cisne negro y lleva a cabo una acción militar contra Guyana, Estados Unidos tendrá varias opciones para presionar a Venezuela y es posible que implemente sanciones económicas más severas. Lo más probable a la larga es que Estados Unidos opte por una acción militar. Sin embargo, esta opción es rechazada por muchos porque un conflicto con las fuerzas armadas de Venezuela sería difícil de sostener debido a las crisis de política exterior que Estados Unidos afronta en el resto del mundo22.

Aunque la situación de Venezuela en 2018 y la operación Just Cause (OJC) de 1989 son comparables, ambos escenarios también difieren considerablemente. Estados Unidos lanzó la OJC en diciembre de 1989 por cuatro razones:

  • Para salvaguardar las vidas de los ciudadanos estadounidenses en Panamá. El presidente estadounidense en aquel momento, George H. W. Bush, afirmó que el general Manuel Noriega, el gobernante de facto de Panamá desde 1983 a 1989, había amenazado las vidas de los aproximadamente 35 000 ciudadanos estadounidenses que vivían allí. Hubo numerosos enfrentamientos entre fuerzas panameñas y estadounidenses: un infante de marina estadounidense fue muerto y varios incidentes de acoso contra ciudadanos estadounidenses habían tenido lugar23.
  • Para defender la democracia y los derechos humanos en Panamá. Después de que Guillermo Endara fuera elegido presidente de Panamá al derrotar al candidato preferido de Noriega, los partidarios de Noriega atacaron el desfile de autos en el que desplazaba Endara y le dieron una paliza. En respuesta, Noriega declaró las elecciones inválidas, tomó el control de Panamá y estableció una dictadura. El pueblo panameño reaccionó a esta usurpación de autoridad presidencial reclamando la dimisión de Noriega24.
  • Para combatir el tráfico de drogas. Panamá se había convertido en un centro de blanqueo para el dinero procedente de la droga y en un punto de tránsito para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa25.
  • Para proteger la integridad de los tratados Torrijos-Carter. Miembros del Congreso y del establecimiento político estadounidense alegaron que Noriega había amenazado la neutralidad del Canal de Panamá y que Estados Unidos tenía el derecho de intervenir militarmente para protegerlo bajo los tratados26.

La invasión estadounidense resultó en la remoción de Noriega y la instalación en su lugar del presidente electo Endara; la Fuerza de Defensa Panameña también fue disuelta27.

Aunque hay semejanzas superficiales entre las dos situaciones, también hay diferencias marcadas. Por ejemplo, la Panamá de Noriega solo tenía 15 000 tropas, de las cuales solo 3500 eran soldados28. Estados Unidos tenía bases militares bien establecidas en toda la capital y empleó una fuerza de más de 26 000 efectivos durante la operación. Panamá tenía una población de menos de tres millones en aquel entonces y un presidente elegido legítimamente listo para asumir las riendas de poder después de que Noriega fuera removido29.

Venezolanos buscan comida en un basurero el 8 de junio de 2018 en Ocumare de la Costa, Aragua, Venezuela. Según el Gobierno revolucionario venezolano, la situación crítica en ese país se debe a «la guerra económica que Estados Unidos libra contra Venezuela». (Foto: Eugenio Opitz, Alamy Stock Photo)

Por el contrario, Venezuela tiene 115 000 tropas, además de tanques y aviones de combate. También tiene una población de treinta millones de persona, de las cuales el 20 % todavía apoya al Gobierno de Maduro. Estos partidarios tienen una ideología —socialismo antimperialista— que sirve para unificar sus esfuerzos en respuestas coordinadas ante desafios de seguridad y explica la resiliencia de Maduro frente a presiones externas30. Los líderes venezolanos también se han estado preparando para una guerra asimétrica por más de una década. También es poco probable que los países de la región participen en un esfuerzo para derrocar a Maduro; Brasil por lo menos ya ha indicado esto31.

Las fuerzas estadounidenses no están familiarizadas con la geografía, la doctrina y las capacidades del Ejército venezolano, excepto el Comando Sur de Estados Unidos, al cual probablemente se le asignaría esta misión. Si las fuerzas estadounidenses lanzan una operación en las áreas más urbanizadas de Caracas, o algunas de sus áreas periféricas, además de tener que lidiar con las fuerzas convencionales de Venezuela, probablemente enfrentarán una resistencia armada y tenaz de fuerzas irregulares y múltiples formas de oposición de simpatizantes de Maduro y de su ideología política, incluyendo levantamientos armados como también resistencia popular pasiva. Por último, desplazar una cantidad significativa de fuerzas estadounidenses o de coalición (si podemos garantizar la ayuda de otros países) sin fuerzas o logística preposicionadas también tendrá un efecto significativo en la logística, la sincronización y la ejecución de las operaciones.

Preparación para este ambiente

Además de haber madurado considerablemente desde la OJC, las fuerzas estadounidenses también cuentan con experiencias en Bosnia, Iraq, Bangladés y Haití, lugares en los que pasaron por desafíos operacionales que probablemente surgirán en un conflicto con Venezuela. Las fuerzas armadas estadounidenses pueden (y deberían) extraer lecciones prácticas de estas experiencias puesto que su desempeño casi seguro mejorará durante cualquier operación en o contra Venezuela. A continuación presento algunas lecciones aprendidas que pueden ser de ayuda:

Operaciones de coalición/conjuntas. Esfuerzos para emplear y coordinar operaciones de la coalición o conjuntas tienen que tener en consideración las necesidades específicas de cada rama de las fuerzas armadas. Aunque fuerzas multinacionales pueden proporcionar capacidades extras para operaciones de repliegue, de despliegue y de entrada forzada, siempre requerirán una atención cuidadosa para poder integrarlas32. Como mínimo, cualquier operación que optimice las fuerzas multinacionales y conjuntas requerirá una consideración minuciosa de la interoperabilidad de los equipos, los ensayos y los equipos de enlace para facilitar la integración33. También se necesita prestar atención al uso apropiado de fuerzas de operaciones especiales para garantizar que están siendo empleadas adecuadamente y no están siendo sobrecargadas.

Equipo. La naturaleza híbrida del ambiente en Venezuela (urbano, de jungla, marítimo) casi seguro será un desafío para la fuerza expedicionaria encargada de las operaciones militares. Aunque se han alcanzado grandes avances tecnológicos desde la OJC, estas mejoras tecnológicas no han sido aplicadas por las fuerzas estadounidenses en ambientes urbanos y de jungla característicos de Venezuela o Guyana. Además, el intercambio de esta tecnología en un ambiente de fuerzas multinacionales probablemente será un desafío para la interoperabilidad y la manera en la que las fuerzas estadounidenses comparten información con fuerzas extranjeras.

Guerra urbana. En un artículo publicado por el Instituto de Guerra Moderna en diciembre de 2017, el mayor John Spencer declara:

En el Ejército estadounidense no hay unidades de guerra urbana—ni una sola unidad diseñada, organizada o equipada específicamente para los desafíos que las ciudades presentan. No hay centros de investigación dedicados específicamente al estudio de las operaciones militares en ciudades. No hay escuelas o sitios de entrenamiento en donde las unidades del Ejército puedan entrenar y experimentar los desafíos de operar en lugares como Mosul, Alepo o Raqa, en donde fuerzas estadounidenses e iraquíes han participado en combates de alta intensidad34.


La observación de Spencer sobre el entrenamiento de guerra urbana del Ejército estadounidense es válida y también es una advertencia. Cualquier incursión en Venezuela requerirá conocimientos profundos de guerra urbana y orientaciones específicas sobre el uso mínimo de fuerza, fuego indirecto y bombardeo aéreo. La preservación de infraestructura y servicios públicos será clave para las operaciones de estabilidad subsiguientes.

Operaciones de estabilidad. A pesar de los desafíos señalados, es probable que las fuerzas estadounidenses prevalezcan rápidamente en un conflicto militar con Venezuela. No obstante, las fuerzas militares necesitarán contar con un plan de operaciones de estabilidad preliminar e integral para estabilizar el área operacional y construir la fundación que permitan a la nación anfitriona recuperar el control civil y regresar a la normalidad.

Las tareas deben realizarse teniendo en cuenta que el objetivo es presevar el delicado balance entre el éxito a largo plazo y los logros de corto plazo35. Para las fuerzas terrestres, esto puede significar planificar y ejecutar operaciones en un ambiente de ambigüedad política. Es posible que las políticas de estabilización y reconstrucción gubernamental, las cuales generalmente toman bastante tiempo para implementarse, frustren los planes militares, los cuales tienen que ser flexibles para adaptarse a la dinámica letal de las operaciones de combate36. Por ello, coordinar los esfuerzos de planificación de todas las agencias y organizaciones involucradas en la operación de estabilidad es esencial para una paz duradera y un regreso relativamente rápido a la normalidad, como se consiguió en la OJC.

Enfoque interagencial. En el tipo de ambiente descrito en este artículo, las fuerzas militares no deben operar independientemente, sino como parte de un esfuerzo interagencial, conjunto y a menudo multinacional mayor. Los líderes militares son responsables de planificar, integrar y ejecutar sus operaciones dentro de este contexto en donde la integración a menudo involucra esfuerzos para ejercitar, informar e influenciar actividades con socios multinacionales, interagenciales y conjuntos, como también esfuerzos para adaptar las capacidades y los planes militares a objetivos mayores que frecuentemente están alineados con objetivos nacionales y estratégicos37. Al expandir su entendimiento de potenciales ambientes operacionales a través de una educación amplia, entrenamiento, estudio personal y colaboración con socios interagenciales, los líderes militares serán capaces de ejecutar operaciones que prepararán el terreno para la recuperación rápida de los ambientes de combate38. Las agencias civiles y federales no solo deben estar involucradas desde temprano en el proceso de planificación, sino que también deben desarrollar las capacidades y procedimientos que permitan ofrecer contribuciones oportunas y constructivas antes, durante y después de operaciones cinéticas. Una integración eficaz requerirá un entendimiento y propósito compartidos mediante la colaboración con todos los elementos de las fuerzas amigas39.

Soldados de la Fuerza de Defensa de Guyana (GDF) durante el ejercicio Ironweed en agosto de 2017 en la Escuela Militar Coronel John Clarke (CJCMS) en Tacama, Guyana. El objetivo del ejercicio es evaluar las unidades de la GDF durante operaciones de combate simuladas en varios ambientes. (Foto: Fuerza de Defensa de Guyana)

Conclusión

Los cisnes negros juegan papeles dominantes e importantes en la historia. Aunque una confrontación militar con Venezuela es considerado en general como un suceso extremadamente atípico y extremo en el espectro de conflictos regionales potenciales para Estados Unidos, tal operación tendría un impacto desproporcionadamente considerable en la naturaleza de la influencia regional de Estados Unidos en el hemisferio. En este contexto, la pregunta de si las fuerzas armadas de Estados Unidos están preparadas para un cisne negro adquiere relevancia particular. Cómo Estados Unidos y sus potenciales socios de coalición ejecuten una operación de esta naturaleza mientras lidian con la sensibilidad y el caos resultante resonará por años.

Un conflicto caracterizado por el combate urbano, una presencia civil compleja y demandas humanitarias requerirá una ejecución, entrenamiento y planificación cuidadosos. Si bien Estados Unidos podría vencer fácilmente a las fuerzas de combate venezolanas más pequeñas, las tácticas, técnicas y procedimientos que las unidades estadounidenses emplearon en otros ambientes y escenarios de combate tal vez no funcionen en Venezuela y prolonguen innecesariamente las operaciones de combate y de estabilización. Si no se realiza una planificación meticulosa, una intervención en Venezuela podría convertirse en una campaña de insurgencia que podría prolongarse por décadas. Por lo tanto, el entrenamiento, la doctrina y el equipo tendrían que ser adaptados al ambiente desafiante descrito en este artículo. Afortunadamente, las experiencias de las fuerzas militares estadounidenses desde la operación Just Cause pueden proporcionar lecciones valiosas para esta y otras operaciones de contingencia y escenarios militares complejos que los ayudarán a tener éxito.

El almirante Remigio Ceballos, jefe de estado mayor del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, habla durante una conferencia de prensa el 25 de agosto de 2017 en Fuerte Tiuna, Caracas. Ceballos habló de los ejercicios militares que se estaban preparando en respuesta a la advertencia del presidente Donald Trump sobre una posible acción militar después de que el Gobierno estadounidense anunciara que impondría nuevas sanciones económicas contra Venezuela. (Foto: Ricardo Mazalan, Associated Press)

Las opiniones expresadas son del autor y no reflejan necesariamente la posición oficial del Ejército de Estados Unidos, el Departamento de Defensa o el Departamento de Seguridad Nacional.


Notas

  • Epígrafe. «Some Question Whether the U.S. Is Ready for LIC», Navy News and Undersea Technology, 27 de agosto de 1990, 7.
  1. Nassim Nicholas Taleb, The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable, 2a ed. (Londres: Penguin, 2010), xxii.
  2. Ishaan Tharoor, «Venezuela’s Maduro Hollows out His Nation», Washington Post (sitio web), 1 de marzo de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2018/03/01/venezuelas-maduro-hollows-out-his-nation/.
  3. Danielle Renwick, «Venezuela in Crisis», Council on Foreign Relations, última actualización 23 de marzo de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.cfr.org/backgrounder/venezuela-crisis.
  4. Ibíd. La retórica de Hugo Chávez a menudo se inspiraba en Simón Bolívar, un revolucionario venezolano del siglo XIX, y buscaba alinear los países latinoamericanos contra Estados Unidos. Chávez encabezó la creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), un bloque de Gobiernos latinoamericanos izquierdistas y socialistas, y estableció la alianza Petrocaribe, en la que Venezuela acordó exportar petróleo a precios rebajados a dieciocho Estados del Caribe y de Centroamérica.
  5. Ibíd. Los críticos del presidente Nicolás Maduro y de su predecesor, Hugo Chávez, alegan que los problemas económicos de Venezuela son fruto de los años de mala gestión económica; los partidarios de Maduro culpan a la caída de los precios del petróleo y a las élites empresariales «corruptas» del país.
  6. Robert Malley, «10 Conflicts to Watch in 2018», Foreign Policy (sitio web), 2 de enero de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://foreignpolicy.com/2018/01/02/10-conflicts-to-watch-in-2018/.
  7. Phillip Maher, «Five Places to Watch for Conflict in 2018 (2 Photos)», GuelphToday, 10 de febrero de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.guelphtoday.com/columns/mercy-traveller-with-philip-maher/five-places-to-watch-for-conflict-in-2018-2-photos-835552.
  8. «How Venezuela’s Crisis Developed and Drove out Millions of People», BBC News, 22 de agosto de 2018, accedido 1 de noviembre de 2018, https://www.bbc.com/news/world-latin-america-36319877.
  9. Dany Bahar, «Venezuela’s Refugee Crisis Will Exceed Syria’s; We Must Help», Brookings Institution, 12 de febrero de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.brookings.edu/opinions/venezuelas-refugee-crisis-will-exceed-syrias-we-must-help/. El número estimado de refugiados que abandonó Siria durante la guerra es de alrededor de cinco millones. Considerando que la situación en el terreno está aparentemente deteriorándose y la falta de alimentos y medicina en Venezuela empeorará mucho más, es probable que el número de cuatro millones aumente rápidamente.
  10. Office of the UN High Commissioner for Refugees, «Guidance Note on the Outflow of Venezuelans», 1 de marzo de 2018, 1, accedido 18 de octubre de 2018, https://data2.unhcr.org/en/documents/download/63243.
  11. Ricardo Hausmann, «D-Day Venezuela», 2 de enero de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.project-syndicate.org/commentary/venezuela-catastrophe-military-intervention-by-ricardo-hausmann-2018-01?barrier=accesspaylog.
  12. Cristina Silva, «Venezuela Prepares for War with U.S. with ‘Rifles, Missiles and Well-Oiled Tanks at the Ready’», Newsweek (sitio web), 26 de septiembre de 2017, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.newsweek.com/venezuela-prepares-war-us-rifles-missiles-and-well-oiled-tanks-ready-672033.
  13. «Would Venezuela Invade Guyana?», Stratfor Worldview, 8 de febrero de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://ronaldwederfoort.wordpress.com/2018/02/13/guyana-would-venezuela-invade-guyana/.
  14. Alex Newman, «Venezuelan Strongman Wants to Seize 2/3 of Neighboring Guyana», The New American (sitio web), 7 de agosto de 2015, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.thenewamerican.com/world-news/south-america/item/21374-venezuelan-strongman-wants-to-seize-2-3-of-neighboring-guyana.
  15. «Would Venezuela Invade Guyana?».
  16. Ibíd.
  17. David Smilde, «Should the United States Attack Venezuela?», New York Times (sitio web), 14 de enero de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.nytimes.com/2018/01/14/opinion/united-states-venezuela-attack.html.
  18. Christopher Woody, «‘I Don’t Have a Happy Ending’: Venezuela’s Misery Is Deepening—and Spilling over Its Borders», Business Insider, 13 de febrero de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.businessinsider.com/venezuelan-migration-creating-humanitarian-problems-in-other-countries-2018-2.
  19. International Organization for Migration, «Findings on Colombia-Venezuela Border Migration Highlighted in UN Migration Agency Study», comunicado de prensa, 7 de julio de 2017, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.iom.int/news/findings-colombia-venezuela-border-migration-highlighted-un-migration-agency-study.
  20. Woody, «‘I Don’t Have a Happy Ending’».
  21. Ibíd. Aunque la migración ha continuado sin disminuir, fuentes de la ONU no han compilado ni publicado datos precisos para 2018.
  22. Jennifer Morrison Taw, Operation Just Cause: Lessons for Operations Other Than War (Santa Monica, CA: RAND Arroyo Center, 1996), 7, accedido 18 de octubre de 2018, https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/monograph_reports/2007/MR569.pdf.
  23. «What is Operation Just Cause?», accedido 18 de octubre de 2018, http://www.operationjustcause.us/index.html; El presidente estadounidense George H. W. Bush en la mañana del 20 de diciembre de 1989 indicó que Manuel Noriega había declarado un estado de guerra entre Estados Unidos y Panamá.
  24. Ibíd. El Comando Sur tenía una lista de los abusos cometidos contra civiles y militares estadounidenses por las Fuerzas de Defensa de Panamá.
  25. Ibíd. Estados Unidos ignoró deliberadamente la participación de Noriega en el tráfico de drogas desde la década de los 70. Noriega después fue acusado de participar de forma directa en estas operaciones de tráfico de drogas debido a que muchos sabían de su participación en lavado de dinero, actividades relacionadas con la droga, asesinatos políticos y abusos de derechos humanos.
  26. Ibíd. Aunque la administración del Canal iba a ser delegada a los panameños, las bases militares permanecieron y una de las condiciones de transferencia era que el Canal se mantuviera abierto para la navegación de embarcaciones estadounidenses.
  27. Ibíd.
  28. Smilde, «Should the United States Attack Venezuela?».
  29. Ibíd.
  30. Ibíd.
  31. Joint Publication (JP) 3-18, Joint Forcible Entry Operations, 11 de mayo de 2017 (Washington, DC: U.S. Government Publishing Office [GPO], 9 de enero de 2018, incorporando el cambio 1), viii.
  32. JP 3-35, Deployment and Redeployment Operations (Washington DC: U.S. GPO, 10 de enero de 2018), I-2. Las condiciones que históricamente han guiado la implementación exitosa de la integración de fuerzas se rigen por un marco DOTMLPF-P (doctrina, organización, entrenamiento, material, liderazgo y educación, personal, instalaciones y política) que garantiza una integración interagencial eficaz en todo el espectro de las operaciones del Departamento de Defensa.
  33. William J. Denn, «Search for the Philosopher’s Stone: Improving Interagency Cooperation in Tactical Military Operations», Modern War Institute at West Point, 27 de marzo de 2018, accedido 18 de octubre de 2018, https://mwi.usma.edu/search-philosophers-stone-improving-interagency-cooperation-tactical-military-operations/; John Spencer, «A Soldier’s Urban Warfare Christmas Wish List», Modern War Institute at West Point, 19 de diciembre de 2017, accedido 18 de octubre de 2018, https://mwi.usma.edu/soldiers-urban-warfare-christmas-wish-list/.
  34. Field Manual 3-07, Stability Operations (Washington, DC: U.S. Government Printing Office, octubre 2008 [obsoleto]), vii.
  35. Ibíd.
  36. Army Doctrine Publication 3-0, Unified Land Operations (Washington, DC: U.S. Government Printing Office, octubre 2011 [obsoleto]), 7-9.
  37. Morrison Taw, «Operation Just Cause», 9.
  38. Ibíd. Esta idea central se aplica a todas las operaciones militares—ofensiva, defensiva y de estabilidad o de defensa en apoyo de las autoridades civiles. Este principio unificador conecta las varias tareas que las fuerzas militares pueden realizar.
  39. Ibíd.

José L. Delgado es miembro del Cuadro Ejecutivo Superior del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y director del Centro de Misión de Contrainteligencia de la Oficina de Inteligencia y Análisis. Obtuvo una licenciatura en Biología Marina Costera y un título de posgrado en Educación para Adultos y Aprendizaje a Distancia. Como oficial de inteligencia militar del Ejército de Estados Unidos, sirvió en varias operaciones de combate, incluyendo las operaciones Just Cause, Desert Shield y Desert Storm, y realizó tareas de asesoramiento militar durante la guerra civil de El Salvador.

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